la foto (2)José Muelas es de esos abogados a los que estar lejos de la capital financiera y de los grandes despachos no le han impedido ser uno de los letrados más influyentes del país. Lo es por su legión de seguidores en las redes sociales y por la contundencia en sus opiniones. El decano del Colegio de Abogados de Cartagena, consejero en el Consejo General de la Abogacía y secretario general de la Asociación Murciana de Empresas de Nuevas Tecnologías afirma sin ambages que el llamado tasazo auspiciado por Alberto Ruiz-Gallardón supone “un atentado contra la Justicia”.

¿Qué opinión le merece la Ley de Tasas Judiciales?
El sistema de tasas que contiene esta ley es absolutamente rechazable, la forma en que se ha redactado es inaceptable y el texto final, desde el punto de vista jurídico, es una chapuza.

¿La rectificación del ministro de Justicia es suficiente?
En absoluto. Se vendió, de cara a la prensa, que la rebaja era del 80% para afirmar dos días después que era sólo del 5%. Se dicen unas cosas y se hacen otras. La distancia entre las palabras y los hechos se mide en falsedades y el texto resultante es tan inaceptable como el anterior. La rectificación sólo permite comprobar con certeza una cosa: que se legisla sin criterio ni cuidado.

¿Considera esta ley inconstitucional como ha afirmado el Consejo General de la Abogacía?
Las tasas son anticonstitucionales pero, más allá de este juicio, suponen un atentado contra la Justicia, valor esencial del ordenamiento jurídico y fundamento último de toda sociedad libre.

¿Qué cree que ha podido motivarla?
El ánimo recaudatorio en primer lugar y el beneficio de sectores económicos concretos de forma colateral. Es una ley que perjudica a los más y favorece a los menos; que coloca a las clases medias en situación de indefensión frente a las más favorecidas y que perjudica a la totalidad de los abogados en beneficio de los grandes despachos.

¿Ha notado en el colegio o en su despacho una bajada de litigiosidad?
Se ha percibido claramente a pesar de la enorme confusión que produjo su entrada en vigor sin que el Gobierno hubiese tomado las medidas necesarias para que pudiese cumplirse. A día de hoy, tras los retoques de la ley, seguimos sumidos en el caos generado por el propio ministerio, pero en jurisdicciones concretas su efecto se ha dejado sentir claramente.

En su colegio han creado un servicio gratuito antidesahucios: ¿cómo nació esta idea?
Colegios innovadores y bien dimensionados como los de Terrasa, Manresa y Jaén habían creado oficinas de mediación hipotecaria contando con la ayuda de ayuntamientos y diputaciones. En Cartagena decidimos que, con apoyo de la administración o sin él, debíamos ofrecer a la ciudadanía ayuda contra este drama de las hipotecas y así lo hicimos con los únicos recursos de nuestro colegio. La iniciativa ha sido muy positiva pues tras su puesta en marcha la administración regional ya nos ha llamado para ver la forma en que nos podrían ayudar y tratar de que nuestra iniciativa se extienda a los demás colegios de la región. En este momento lo están estudiando pero estoy seguro de que nos ayudarán. No se puede gobernar contra la ciudadanía.

¿Han recibido muchas consultas?
Muchas y la pregunta habitual es: qué se puede hacer en caso de impago, si hay alguna solución o no.

Usted es uno de los abogados con más seguidores en las redes sociales. ¿Qué importancia tiene para su profesión estar activo en estas plataformas?
Para mi ejercicio profesional y privado poca, pues mi presencia en redes no está orientada a ofrecer mis servicios como abogado. Al empezar mi mandato como decano quise que mis compañeros estuviesen informados en todo momento de lo que hacía y de por qué lo hacía; quería que conociesen lo qué quería hacer y cómo quería hacerlo. Esto ahorra muchas tensiones internas y facilita que todos puedan decidir de forma eficaz sin consultar. El problema es que no todos mis colegiados usan internet en la medida que yo desearía y este esfuerzo alcanza a unos más que a otros de forma que tenemos que seguir recurriendo aún a métodos tradicionales de comunicación. El resto de mi presencia en redes es de carácter personal, es más una forma de vida que una herramienta, la interacción bien orientada con otras personas me enriquece personalmente y si esa interacción, además, hace que sea influyente pues bienvenido sea.

¿Qué le diría al abogado tradicional que se niega a abrirse a las nuevas tecnologías?
Que se está perdiendo la mayor revolución tecnológica desde la invención de la escritura, que vive en un estado de inconsciencia inconsciente y que haría muy bien saliendo de él.