María Jesús González EspejoPor María Jesús González-Espejo, Socia Directora de Emprendelaw

Desarrollar negocios en el exterior conlleva asumir riesgos, que lógicamente es importante medir con la mayor precisión posible a fin de evitar tener que asumir daños imprevistos. Las empresas españolas se han visto obligadas como consecuencia de las difíciles circunstancias económicas internas a trabajar en otros mercados, y no son pocas las ocasiones en las que en contextos que les son desconocidos, se ven abocadas a gestionar problemas jurídicos de complejas consecuencias.

El pasado día 6 de marzo, la consultora K2 Intelligence convocó a un grupo de directivos y abogados, así como a Diario Jurídico para debatir en el marco de un desayuno, temas de tanta actualidad como los riesgos regulatorios, la prevención de corrupción y soborno en las actividades comerciales en el extranjero y las tendencias internacionales en la lucha contra los delitos relacionados con la corrupción y el soborno. Entre los participantes se encontraban varias empresas de los sectores energético y de la construcción, así como una representante de SEOPAN, la Asociación que agrupa a las principales empresas constructoras de España.

Entre otras cuestiones se habló durante la sesión sobre estos cuatro temas:

– Los mercados de interés estratégico para las empresas españolas con altos índices de percepción de corrupción y soborno.

– El papel del sector privado en la lucha pública contra los delitos relacionados con la corrupción y el soborno.

– Cómo evitar la exposición a prácticas corruptas trabajando con intermediarios en terceros países.

– Los factores a tener en cuenta para desarrollar un programa de integridad corporativa y transparencia.

Uno de los participantes quiso compartir con el resto, las lecciones aprendidas por su empresa como consecuencia de una compleja experiencia acaecida en uno de los países del Magreb donde la empresa resultó adjudicataria de un contrato de infraestructuras ferroviarias. Al no tener filial en este país, ni contar con personal propio en aquel momento, se optó por contratar una consultora con el objetivo de conocer mejor los precios locales. Algunos meses después la consultora fue imputada por varios delitos, entre otros, los de blanqueo de capitales y soborno y como consecuencia de su relación con la empresa española, ésta también resultó imputada. La gestión de esta “crisis” ha supuesto para la empresa española todo un reto y uno de los responsables de de solucionarla, quiso compartir con el resto de asistentes al desayuno las principales lecciones aprendidas:

1.La importancia de gestionar de forma correcta toda la documentación (contratos, comunicaciones, etc.) que se genera en las relaciones comerciales y de poder localizarla con facilidad. Para Bruce Goslin de K2 Intelligence “Es importante tener un patrón de conducta con toda la documentación que sea muy claro, con evidencias bien organizadas”.

2.La necesidad de dejar constancia documental del contenido de dichas relaciones para poder probar posteriormente su naturaleza.

3.La conveniencia de contratar a un tercero que asesore en materia de cumplimiento normativo y audite la actividad de la empresa en este campo, fue otra de las medidas de prevención citadas, así como la creación de un “buzón interno” que permita formular denuncias a los empleados.

4.La imposibilidad de prevenir determinado tipo de riesgos que son inevitables porque no responden a hechos predecibles sino a luchas políticas internas.

Por otra parte, los participantes hablaron de varias medidas que pueden coadyuvar a la lucha contra la corrupción y el soborno como:

1.Un mayor apoyo institucional por parte de las asociaciones de empresas para conseguir que en las licitaciones internacionales financiadas por organismos multilaterales se creen mecanismos que protejan los intereses empresariales en el exterior; así como la redacción de guías de buenas prácticas sectoriales.

2.Un mayor apoyo desde los organismos diplomáticos españoles y europeos para proteger los intereses de las empresas españolas que actúan en el exterior.

3.La realización de una auditoría antes de contratar a cualquiera en un país en el que se comienza a realizar negocios.

Por otra parte, la empresa que relató su experiencia magrebí, comentó también las medidas que han adoptado en la fase en la que se encuentran ahora de defensa de sus intereses ante la jurisdicción de aquel país. A tal fin y con la finalidad de mitigar en la medida de la posible los daños que pueda causar el proceso judicial en el que involuntaria y sorpresivamente, se han visto incursos, han optado por dos medidas concretas:

1.Solicitud de hasta una segunda e incluso tercera opinión en relación con los dictámenes jurídicos y diferentes consejos que reciben en relación con este proceso.

2.Coordinación y toma de decisión final sobre todas las actuaciones relativas al procedimiento judicial desde España.

Por otra parte, se comentó que existen dos tipos de situaciones en lo que a la corrupción se refiere:

1.La corrupción ejercida de manera individual por una persona. Esta corrupción puede generar problemas de coste y de organización, pero es posible controlarla.

2.La corrupción del mercado, que es compleja de gestionar y que cuando se produce puede llegar a causar graves consecuencias para las empresas extranjeras.

En todo caso, los asistentes estuvieron de acuerdo en señalar que la globalización ha traído consigo algunos retos de difícil solución, y que éste de la corrupción es uno de ellos, pues sólo desde un consenso político y jurídico mundial, imposible de alcanzar en la práctica, podría realmente erradicarse el problema.

Por otra parte, también compartían todos la idea de que las empresas no compiten en igualdad de condiciones debido a que son muchos los países emergentes donde no se siguen las reglas del juego que podrían llamarse “occidentales”. En su opinión hasta que deteminados organismos, con legitimidad, como el BID o el Banco Mundial, no ejerzan una mayor presión y control será difícil que se compita en condiciones de igualdad real. Por tanto, quienes decidan hacer negocios fuera, tendrán que tener especial cautela a la hora de escoger sus socios locales y de comportarse en países cuyos regímenes políticos y jurídicos les son desconocidos. La prudencia, seguir procedimientos claros y consistentes y contar con el asesoramiento de profesionales expertos en la prevención del fraude y la corrupción, pueden ayudar al menos a mitigar el riesgo asumido.