Carlos SotoSuma 12 años de experiencia a sus espaldas y es considerado como uno de los grandes expertos en arbitraje internacional de América Latina, tarea que actualmente desarrolla desde el Instituto Peruano de Arbitraje y el Estudio Muñiz, el primer bufete de abogados de Perú, integrado por más de 300 abogados. De paso en Madrid para asistir al VIII Congreso Internacional de Arbitraje, el abogado Carlos Soto explica a Diario Jurídico el auge económico del Perú y los principales problemas con los que se enfrenta actualmente su sector. Apuesta por unir fuerzas entre España y Latinoamérica para mejorar la competitividad con los despachos anglosajones, líderes en el mundo arbitral.

Sin duda, Latinoamérica vive una etapa boyante

Sí, es el momento de América Latina. Los que fueron allí en los 90’s no pueden quejarse porque hicieron una gran inversión. Empresas como Telefónica tienen ahora en Latinoamérica un gran pulmón para hacer crecer la compañía. Fueron visionarios en su momento, apostaron por la región y ahora recogen los frutos. Hasta hace 12 años me dedicaba al global corporate y decidí cambiar al mundo del arbitraje. Una de las razones por las que me moví es porque me gusta reinventarme de cuando en cuando y la otra porque advertí que el arbitraje era una buena opción profesional y no había muchos expertos. Eran contadas las operaciones de M&A (fusiones y adquisiciones). Entonces, en mi despacho había pocos abogados dedicados a este tema, hoy en día hay más de 20 profesionales. En su momento sólo llegaban capitales de fuera. Hoy están saliendo capitales de América Latina a otros continentes. Hay un panorama muy interesante. Sin duda las empresas trasnacionales que fueron a Perú y a otros países de América Latina lo hicieron bien.

¿Hay llegada de españoles a Perú en busca de trabajo y oportunidades de negocio?

Cada día más. El español que va a Perú es calificado. Hay dos grupos, por un lado empresarios del sector de la construcción que, afectados por la crisis económica en España, están marchando allá al calor del boom inmobiliario, que es uno de los grandes motores que está impulsando la economía peruana. El otro grupo son jóvenes del área de las finanzas, economía, arquitectura o ingeniería. En cambio no están llegando, de momento, médicos ni abogados. Sin duda, el emigrante que va a mi país no tiene nada que ver que el latinoamericano que vino a España en la década de los 90’s y 2000.

¿Y los Bufetes de abogados españoles comienzan a abrir oficinas en Perú?

Tengo conocimiento que Garrigues desembarca ahora en octubre. Eso es una excelente señal. Ningún bufete internacional ha desembarcado hasta el año pasado en Perú. El primero en ir fue Baker & Mckenzie, que como sabes está en todo el mundo. Sin embargo, hasta el 2012, nunca pudo entrar en el mercado peruano, entre otras razones, porque los despachos peruanos son muy potentes. Hace cuatro años en nuestro vecino Colombia los bufetes eran pequeños. Nosotros en ese momento teníamos firmas con  70, 80 ó 90 profesionales. Pero en cambio, en Colombia sí había bufetes extranjeros. ¿Qué pasaba? Perú entendió en los 90’s que el sector de la abogacía tenía que ser muy globalizado, que los letrados, los colegios de abogados tenían que ser muy liberales. Así, en mi país tu puedes litigar sin ningún tipo de problema. En el mundo del arbitraje no se requiere ser abogado y aún si eres abogado no tienes que estar inscrito en un colegio. Cualquiera puede hacerlo. En cambio, en los demás mercados, Argentina, Chile, Colombia y Brasil, el gremio de abogados es muy cerrado. En Perú hay una liberalización total, lo que tiene sus pros y sus contras, pero ha permitido que los bufetes locales crezcan mucho. También es cierto que las firmas internacionales, hasta mediados de los 90’s, no veían a Perú como un mercado atractivo, como por ejemplo lo era Venezuela con sus grandes petroleras. No les atraía, no percibían negocio. Con la apertura de mercados impulsada por la política económica del ex presidente Alberto Fujimori, las empresas trasnacionales comenzaron a llegar masivamente y hoy te encuentras con que gente de todo el mundo anda haciendo negocio allí. ¡Qué decir de los chinos: están llegando en hordas atraídos por las materias primas!

¿Entonces, hay hueco para los despachos españoles en el mercado peruano?

Sí, definitivamente hay hueco para los grandes despachos corporativos y para las denominadas boutiques, pequeñas firmas especializadas en temas concretos, como derecho de la competencia, arbitraje, etc.

Cambiemos de tema ¿Cuáles son los principales problemas con los que se enfrenta el arbitraje internacional?

Los conflictos de intereses. Los practicantes del arbitraje internacional son contados y, por el contrario, el mercado ha crecido muchísimo. Hay muy pocos expertos que puedan actuar como árbitros y debido a que ya han estado en tantos arbitrajes -ya sea como abogados, expertos o árbitros- surgen conflictos de intereses a la hora de participar en nuevos casos. En ocasiones porque la firma que les nombró no les puede volver a nombrar otra vez, ya que eso generaría suspicacias o porque el cliente de alguna de las partes ya les pidió alguna consulta y, claro, siendo tan pequeño el circulo de profesionales, eso genera un gran problema. Frente a ello, pienso que las instituciones arbitrales, las universidades, los centros de estudios deben promover el arbitraje entre jóvenes para así ir preparando a las generaciones de recambio e incrementar la oferta.

Los arbitrajes de inversión siempre han sido liderados por despachos americanos e ingleses. Es paradójico como bufetes anglosajones van a Bolivia, a Perú o cualquier otro país de Latinoamérica, al ser contratados por los Estados y las compañías. Las negociaciones son llevadas en inglés por personas que no conocen la idiosincrasia y menos la cultura jurídica latinoamericana. Creo que los iberoamericanos somos tan buenos abogados como los anglosajones y estamos en condiciones para poder competir de igual a igual. Es muy irónico como esos bufetes anglosajones finalmente contratan a abogados latinoamericanos para que sean los que se hagan cargo de los casos.

Claro uno de los requisitos que te va a pedir cualquier cliente es el conocimiento, la experiencia, y en eso las firmas americanas o inglesas están mejor posicionadas que las latinoamericanas o españolas. Por eso tenemos que poner de relieve las ventajas que nosotros tenemos como iberoamericanos, como el idioma, el tener una cultura jurídica y costumbres comunes y una vinculación histórica. Todo esto hace que estemos en condiciones de trabajar de forma más armoniosa y conjunta.

¿Algún problema más en el mundo del arbitraje destacable?

Más que problemas yo deseo referirme a los requisitos que debe reunir un estado o país para ser sede de arbitrajes internacionales. Y a raíz de estos requisitos ver qué países cumplen con los estándares y cuáles no. En primer lugar hay que tener una legislación arbitral moderna. Para que un país como España o Perú o cualquier otro estado de América Latina pretenda ser un centro de arbitraje se requiere que cuenten con una ley de arbitraje a la altura de las circunstancias. Tampoco hay que inventar la pólvora, ya la Comisión de las Naciones Unidas para Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL) ha publicado una ley modelo del arbitraje comercial. Lo que tienen que hacer los países es adecuarla a su legislación, por supuesto respectando los estándares internacionales. En la década de los 90’s y 2000, muchos países han modernizado sus leyes de arbitraje, pero todavía algunos estados no lo han hecho, es el caso de Argentina. España hizo su ley en el 88 y se modernizó muchísimo en el 2003.

El segundo requisito es contar con buenos profesionales en el mundo del arbitraje, recursos humanos adecuados y aquí en España hay árbitros y abogados muy calificados, tanto para el arbitraje comercial como de inversión.  Sin duda, están a la altura de las circunstancias. El tercer punto es tener instituciones arbitrales potentes y creo que aquí si que hay un tema a tener en cuenta. España tiene una buena ley de arbitraje, profesionales preparados, pero se requiere de instituciones arbitrales muy potentes, muy bien reconocidas, muy consolidadas internamente y, desde luego, con una presencia internacional destacada. Hasta donde mi conocimiento da, las tres instituciones arbitrales que yo conozco: la Corte de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Madrid, la Corte Civil y Mercantil de Arbitraje (CIMA) y la Corte Española de Arbitraje funcionan muy bien a nivel país pero todavía les falta internacionalizarse. Creo que ésta es una tarea pendiente en la agenda que debe tener la comunidad española arbitral.

¿Qué España pueda ser una gran centro internacional de arbitraje sería muy bueno para la economía?

Por supuesto. Otro de los requisitos que se requieren para ser un centro de arbitraje internacional es tener la infraestructura adecuada: hoteles, equipo de traductores, salas de conferencias y España lo tiene. Este turista arbitral no es el viajero de a pie. Es un profesional con alto poder adquisitivo que va a ir a los hoteles cinco estrella y llenar los restaurantes de lujo. ¡Van a mover la economía! Para que te hagas una idea, cuando hay una audiencia arbitral suele durar una media de dos o tres semanas y puede haber 40 o 50 abogados. Pero además se inyectaría movimiento al sector de la abogacía. Cualquier informe que se requiera, para cualquier apoyo legal interno se va a contratar a las firmas locales que son las que conocen mejor su terreno.

Madrid es un ‘hub’ en esta parte de Europa, en la medida de que la conexión de vuelos es muy fácil y los accesos y las infraestructuras son buenas.

Pero como peruano quería dar una sugerencia y es el tema de los visados. Si quisiera venir a Madrid con un cliente y tuviera que traer a mis gerentes, tengo por cada viaje que hacer un tramite burocrático en la Embajada de España para pedir la visa correspondiente. Tengamos en cuenta que estas audiencias no se programan con mucho tiempo. Este es un tema que España tiene que resolver de alguna manera. Yo para ir a Miami, una sede arbitral muy importante, no necesito nada sólo comprar un billete de avión en el aeropuerto.

¿La mayoría de los arbitrajes de Latinoamérica se van a Miami?

Sí, también es cierto que tienen años en el negocio y han logrado posicionarse a nivel internacional. Madrid tiene una tarea pendiente. El Club Español de Arbitraje está haciendo mucho al respecto: difundir las bondades y fortaleza de Madrid como sede de arbitrajes internacionales. Pero la coyuntura económica ha detenido este proceso. Eso sí tengo la confianza en que una vez que el país vuelva a crecer, el proyecto va a seguir adelante.

¿Con quién compite España, cuáles son las principales sedes de arbitraje internacionales?

Londres, Nueva York, Hong Kong, Singapur y Miami.

¿Cuál es su percepción del sistema jurídico español?

Veo desde mi época de estudiante que muchos profesores utilizaban la doctrina española como fuente de consulta, por la cercanía del idioma por un lado, pero también por la trayectoria y la solidez de la comunidad jurídica. Los juristas españoles son muy reconocidos y sirven de fuente de consulta en tribunales de Latinoamérica. Teneís una gran tradición jurídica que esperemos no se pierda. El otro tema elogioso son los tribunales. Las cortes españolas siempre han sido vistas con mucha consideración. Son respetuosas del estado de derecho, serias y solidas en sus argumentos. Seguro que siempre puede haber un ‘casillo’ que llame la atención pero el balance general es muy positivo.

Los inversores a la hora de invertir además de la estabilidad económica y política buscan seguridad jurídica. Un empresario internacional me decía una vez: “aún en época de crisis es momento de oportunidades y se puede hacer inversiones”. Pero lo que le preocupaba mucho era el estado de derecho y la seguridad jurídica en los tribunales. Si vas a un tribunal de justicia latinoamericano cualquier cosa puede pasar, si vas a uno español sabes que probablemente haya problemas de demora, pero que, finalmente, vas a tener una sentencia que resuelve el caso de acuerdo a la ley y respetando los estándares de seguridad jurídica. Creo que los españoles deben sentirse orgullosos.

¿Cuánto tiempo llevas inmerso en el mundo del arbitraje?

Llevo 12 años aprendiendo, ya que cada día hay temas nuevos, casos nuevos… Cuando uno habla del arbitraje no habla de algo esotérico. Simplemente es un procedimiento como lo es el judicial. En cambio hay que dominar el derecho internacional privado y público y el derecho civil por supuesto. Si no se manejan esos temas creo que difícilmente vas a poder insertartee en el mundo del arbitraje global.

¿El arbitraje es una fórmula en alza en América Latina?

Sí, hay un boom del arbitraje. La razón es clara: si vas a juicio puedes tardar ocho años en resolver el problema y en el arbitraje tardas un promedio de dos años. No es más barato, pero es más rápido y el tiempo vale dinero. No es lo mismo tener la solución en dos que ocho y que te paguen en dos que en ocho. Pensar que el poder judicial es barato y que a los jueces no hay que pagarles porque eso lo paga el Estado puede terminar por jugarnos una mala pasada.

¿Cuáles son los temas de arbitraje más asiduos con los que te enfrentas?

Se concentran en el sector de petróleo, gas, energético y últimamente en la construcción a raíz del boom inmobiliario que vive Perú. También hay mucho en seguros y reaseguros, contratación internacional, ‘joint venture’, franquicias. Todavía hay poco en el tema de la propiedad intelectual y muy pocos casos en el sector de consumo.

 

 

 

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