También permitirá mantener la bonificación del 95 por ciento al heredar la vivienda habitual del fallecido si se vende antes de los cinco años que prevé la ley pero se hace para adquirir una vivienda habitual propia.

En rueda de prensa tras el Consell Executiu, el conseller de Economía y Finanzas, Antoni Castells, destacó que el proyecto de ley aprobado por el Govern “culmina” las reformas que ya se iniciaron en la Ley de acompañamiento a los Presupuestos de la Generalitat de 2010, y suponen “la puesta al día” del tributo, con su “reforma a fondo”, pero no su eliminación.

Habló de reducción “muy importante”, por la que el impuesto desaparece para “la práctica totalidad de los patrimonios”. Los mayores patrimonios pagarán menos que ahora, pero sí que deberán tributar para “contribuir a conseguir una sociedad mejor, más justa y equilibrada”.

Según los cambios ya aprobados en la Ley de acompañamiento a los presupuestos de 2010, a partir del 1 de julio de 2011 el 94 por ciento de los contribuyentes dejará de pagar este tributo -ahora es el 56-, y supondrá para la Generalitat una merma en sus ingresos de aproximadamente 540 millones en 2012, un 40 por ciento menos de lo que obtiene ahora.

Su aplicación, que entrará en vigor en tres fases, supondrá que las exenciones pasarán a los 500.000 euros para los cónyuges y los 275.000 euros para los hijos. También se reduce y simplifica la tarifa, que pasa de 16 tramos a 5, con un tipo mínimo del 7 y un máximo del 32 por ciento.

Las novedades que incluye la reforma del tributo a través del proyecto de ley específico que el Govern prevé tramitar en el Parlament antes del fin de la legislatura, recogen que las donaciones de hasta 125.000 euros a hijos o nietos menores de 35 años para crear o adquirir su primera empresa deducirán un 95 por ciento.

El beneficiario deberá crear o comprar la empresa en los seis meses siguientes y mantenerla activa un mínimo de cinco años -a no ser que quiebre-, deberá tener sede en Cataluña y no ser una sociedad patrimonial.

En el caso del apoyo a la continuidad empresarial, se extiende la reducción del 95 por ciento a personas sin parentesco a las que se desee transmitir -vía donación o herencia- bienes afectos a la actividad empresarial o participaciones en empresas. La persona que reciba el negocio deberá tener una antigüedad de 10 años en la empresa y haber realizado funciones directivas o de gerencia.

También tendrán bonificación del 95 por ciento los familiares políticos, y se amplía del 95 al 97 por ciento la reducción para las sociedades laborales (con más del 50 por ciento en manos de los trabajadores).

Se reduce de diez a cinco años el tiempo que se debe mantener una donación de la empresa familiar o bienes del patrimonio cultural para poder tener una bonificación del 95 por ciento. Así, se iguala el periodo con sucesiones, y el efecto será retroactivo.

Otras novedades son el incremento del importe máximo de la reducción para la percepción de cantidades de seguros de vida -de 9.380 a 25.000 euros-, el incremento de las reducciones para personas discapacitadas y la reducción del 90 por ciento sin límite de cantidad para las aportaciones a favor del patrimonio protegido de los discapacitados.

En 2008, hubo 88.116 declarantes del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, de los que 84.021 figuraban con menos de 275.000 euros de base imponible, 2.507 entre los 275.000 y los 500.000 euros, 1.059 hasta un millón de euros, 357 hasta dos millones, 131 entre dos y cinco millones, y 41 con más de cinco millones de base imponible.

Tras la reforma, sólo deberán pagar el 1 por ciento de los cónyuges con una cuota media de 1.027 euros (frente al 46,5 por ciento que lo hicieron en 2008 con una cuota media de 7.006 euros) y el 2,5 por ciento de los hijos y nietos mayores de 21 años con una media de 1.438 euros (39,9 por ciento en 2008 y 5.396 euros de media).

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