La ministra de Salud de Kast, May Chomali, rechaza el proyecto antiaborto conocido como “Escucha su corazón”

May Chomali, le ha dado este lunes un portazo al proyecto de ley que establece que los médicos deben ofrecerle a las mujeres el escuchar los latidos del feto antes de someterse a un aborto legal.

El aborto está permitido únicamente bajo tres causales específicas: riesgo vital de la madre, inviabilidad fetal letal y violación. No existe el aborto libre o voluntario en el país.

La iniciativa “Escucha su corazón”, impulsada por un grupo de diputados del Partido Nacional Libertario (PNL) y del Partido Republicano.

“Desde el punto de vista clínico, nosotros hemos mirado y no existe evidencia científica, que es lo que nos tiene que mover a nosotros, que la mujer vaya a cambiar de decisión en esas tres causales”, en alusión al riesgo vital para la madre, inviabilidad fetal y violación.

José Antonio Kast está en contra del aborto. Su postura es conservadora y busca defender la vida desde el momento de la concepción. Sostiene que el feto es una persona con derecho a vivir. Cree que para cambiar las leyes sobre este tema primero se debe educar y valorar a la familia y al cuidado de la madre y del hijo.

Su espacio político y aliados han impulsado iniciativas restrictivas —como proponer que las mujeres escuchen el latido del feto antes de un procedimiento—, lo que ha generado discusiones incluso dentro de sus propias filas sobre la conveniencia de abrir estos debates valóricos frente a otras urgencias sociales.

En Chile, “Escucha su corazón” es un polémico proyecto de ley que busca obligar al personal médico a ofrecer a las mujeres la oportunidad de escuchar los latidos o la actividad cardíaca fetal antes de realizar un aborto legal bajo la ley de tres causales. Si la paciente se niega a escuchar dichos latidos, la normativa propone que el profesional de salud deba abstenerse de realizar la interrupción del embarazo.

Organizaciones feministas, como la Coordinadora 8M, el Colegio Médico y diversos sectores políticos acusan que la medida constituye un acto de coacción, violencia institucional y revictimización para casos extremos como violación o inviabilidad fetal.

Desde el ámbito médico y gubernamental se ha señalado que no existe evidencia científica de que este trámite modifique la decisión de las pacientes en situaciones tan complejas, transformándose en una barrera ideológica a la autonomía reproductiva.

Sus impulsores sostienen que la medida busca robustecer la veracidad y los datos objetivos entregados durante el proceso de consentimiento informado.

La vulnerabilidad de una mujer que busca acceder a la interrupción de un embarazo se compone de factores sociales, emocionales y de salud, destacando el estigma social, la falta de recursos económicos y las barreras en el sistema de salud. Escuchar los latidos fetales no es un método clínico para evitar abortos, sino un recurso emocional o un requisito legal de persuasión en algunas legislaciones.

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