Las “comisiones militares” encargadas de juzgar a los detenidos de Guantánamo se asemejan sólo en parte a los tribunales militares y federales clásicos y son muy criticadas por no respetar los principios legales fundamentales de Estados Unidos.

Creadas en 2006 por el Congreso norteamericano, han sido utilizadas en dos juicios: contra Salim Hamdan -ex chófer de Osama bin Laden, jefe de Al Qaida- condenado a cinco años y medio de prisión en agosto, y contra Ali Hamza Ahmad al Bahlul, propagandista de la red islamista, condenado a cadena perpetua.

El sistema judicial federal estadounidense comprende a un juez y a un jurado popular, en tanto que los tribunales militares clásicos están compuestos por un juez y un jurado formado por militares.

Las comisiones militares se componen de un juez y un jurado militar, pero los equipos de abogados mezclan a militares y civiles.

Consideran como legítimas las declaraciones de los acusados obtenidas mediante coacción, e incluso bajo tortura en algunos casos, y corresponde a la defensa “demostrar que la coacción superó lo aceptable”, agrega el abogado.

Las comisiones militares aceptan también las “pruebas indirectas”, es decir obtenidas de testigos que no comparecen ante el tribunal para confirmarlas, una práctica totalmente prohibida tanto ante una corte federal como ante una corte marcial.

Dado que muchas pruebas están clasificadas como secreto de Estado, si el gobierno pide el juicio a puerta cerrada el juez no puede negarse.

Las penas de prisión pronunciadas por las comisiones se suman en principio a las ya cumplidas en Guantánamo en espera de jucio.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.