En el día de ayer, un tribunal de segunda instancia confirmó la condena de Lula da Silva por corrupción y blanqueo de capitales.

Por intermedio de esta nueva sentencia, la condena al expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva aumentó de 12 a 17 años.

La condena corresponde a la causa por la cual la justicia se encontraba investigando supuestos beneficios irregulares obtenidos por el ex presidente,  líder del Partido de los Trabajadores (PT), en una finca del municipio de Atibaia, en el Estado de Sao Paulo.

No obstante, el político de 74 años que gobernó Brasil entre 2003 y 2016, ha negado sistemáticamente haber cometido algún tipo de delito, y acusa ser víctima de persecución política.

A pesar de que la defensa de Lula da Silva se sostiene en la negativa de comisión de delito por parte del ex mandatario, los tres magistrados que han juzgado el caso resolvieron, por unanimidad, mantener la condena inicial y elevar la pena de doce años y once meses a diecisiete años y un mes de cárcel.

Aun así, Lula tiene derecho a permanecer en libertad mientras interpone nuevos recursos ante otras dos instancias judiciales, ya ha sido condenado en segunda instancia en dos procesos diferentes, lo cual lo inhabilita a presentarse como candidato a cualquier cargo público.

El fallo de este miércoles, proferido en segunda instancia, no afectará la situación inmediata del líder del Partido de los Trabajadores, quien recuperó la libertad el 8 de noviembre. Sin embargo, es un paso más hacia la eventual confirmación definitiva de la condena que lo podría conducir nuevamente a la cárcel.

Mientras el primero de los jueces emitía su voto, en la red social Twitter, Lula da Silva, twiteó: “Voy a vencer en cada proceso contra mí desenmascarando sus mentiras. Mi inocencia está probada. Ellos no tienen pruebas, tienen una tesis: Lula no puede permanecer libre.”

El ex presidente fue liberado recientemente tras de haber cumplido un año y siete meses de prisión en Curitiba por otro proceso por corrupción, beneficiado por un fallo de la Corte que determinó que un reo sólo puede ser condenado una vez que se agoten todas las instancias de apelación.

En reciente entrevista con el medio El País le habían consultado si temía regresar a prisión. La respuesta fue por la negativa: “No temo. Si hay algo que no me asusta son los casos [pendientes].”

Ante la insistencia del preguntador de que esa circunstancia podría ocurrir, el ex mandatario enfatizó: “Mire, yo podría haber huido del país, haber ido a una embajada para no ir preso. Decidí entregarme para probar que tanto el juez Moro como el fiscal Dallagnol mintieron al país sobre mi condena, estoy convencido de mi inocencia. Estoy en Brasil, me voy a quedar y voy a probar que son unos mentirosos.”

Cuando la consulta se dirigió acerca si confiaba en la justicia como institución, da Silva respondió: “Estoy obligado a creer que harán justicia conmigo. Por eso recurro a las instancias superiores porque la primera instancia está viciada.”

Finalmente, ante la pregunta de si se volvería a presentar como candidato a presidente – en caso de que se anulen sus condenas – el ex presidente explicó: “No se trata de querer presentarse, ya tengo 74 años. En 2022, tendré 77. No es lo recomendable. Ahora, estoy bien de salud, preparado. La única posibilidad es que se produzca un desastre político, no haya ningún candidato y se necesite a alguien para enfrentar a estos locos que gobiernan Brasil.”

Fuente: El país – Redacción Diario Jurídico