La jurisdicción española consta de hastademanda, denuncia y querella cuatro órdenes y se pueden diferenciar en el orden civil, el contencioso-administrativo, el social i el penal. Para iniciar cada uno de estos procesos es necesario un herramienta procesal específica, como la demanda, la denuncia o la querella.

La demanda inicia un proceso civil, social y contencioso-administrativo, además de todos los otros casos en que no se ocupen los diferentes órdenes jurisdiccionales, como el mercantil. Así pues, se puede iniciar un proceso judicial para reclamar una deuda, exigir el pago de unas obras en la comunidad de vecinos o pedir el divorcio a través de una demanda. De la misma manera, la demanda inicia un procedimiento sobre despido o de reclamación de cantidad o para reclamar una indemnización a la Administración pública por haver caído en la calle.

Tanto la denuncia como la querella sirven para iniciar un procedimiento penal, y da pie a la investigación de unos hechos supuestamente delictivos recogidos en el Código Penal. De esta manera, se pone en conocimiento de los juzgados o de la policía delitos de robo, hurtos de más de 400€, homicidios o falsedad documental.
Lo que diferencia estas dos fórmulas es que la querella obliga al perjudicado por un delito o falta a personarse durante el juicio como acusación, mientras que ésta obligación no existe si lo que se interpone es una denuncia.

 

Si quieres conocer más detalles sobre las diferencias entre la demanda, la denuncia y la querella, entra en esta guía legal.

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