La Oficina Alemana para la Seguridad de la Información (BSI) ha aprovechado la gran feria en Hannover (al norte de Alemania) para presentar el informe realizado cada dos años sobre el tema.

El BSI estima en “miles de millones de euros” las ganancias que se obtienen a través de la delincuencia.

El ruso Eugene Kapersky, formado para la encriptación de archivos y ahora uno de los líderes internacionales en programas antivirus, promueve la suma de 100.000 millones por año.

Sin embargo, los daños son difíciles de cuantificar porque “a ninguna empresa le gusta reconocer públicamente que ha sido víctima”, señala Sebastián Schreiber, fundador de SYSS, en la que los empleados simulan ataques contra las redes de las grandes empresas para detectar fallos.

Durante mucho tiempo, “los hackers han recibido cierta simpatía en el público y los medios de comunicación”, lo que les equipara a idealistas que atacan sitios institucionales para conseguir la gloria. Ahora lo hacen para “ganar dinero”, señala un hijo de un magistrado.

“Hoy son profesionales. Hay especialistas en detectar estos fallos y después venderlos por miles de euros a criminales que se aprovechan de ellos”, señala Magnus Kalkuhl, analista de virus para la sociedad de Kapersky.

“Lo más rentable es el envío de ‘spam’ o el chantaje mediante el bloqueo de un sitio para el comercio ‘online’ y después un rescate para su liberación”, continúa.

Otras “oportunidades” son el robo de los archivos confidenciales de negocios o redes sociales como Facebook y MySpace, ricos en datos personales, o la suplantación de identidad, mediante la que el atacante se hace pasar por un gobierno o un banco para que los crédulos revelen sus datos bancarios o contraseñas.

“El gran problema es que es casi imposible de alcanzar a los criminales. El temor de ser capturado no juega”, señala Schreiber, que juzga de “imposible” el regular el mundo virtual que se hace creciente.
“Donde hace cinco años contábamos 2.000 virus al día, ahora contamos 20.000”, indica Magnus Kalhul.

Schreiber aconseja a los internautas “ser siempre desconfiados”. Según él, “tan pronto como el ordenador empieza a tener un comportamiento raro, a cometer faltas de tecleo, a ir más despacio… hay que para inmediatamente toda transacción”.

“La conciencia no es suficiente”, apunta Kalkuhl, aunque según una encuesta reciente, uno de cada cuatro alemanles ya ha renunciado a cualquier compra ‘online’ por motivos de seguridad.
Para los especialistas en virus, la solución sería “un curso de seguridad informática en la escuela” para acabar con la piratería, que ya no es un juego.

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