El llamado ‘escudo fiscal’ que limita el total de impuestos directos al 50% de los ingresos del contribuyente entró en vigor en enero de 2008 y el Ministerio de Economía ofreció los primeros resultados de su aplicación.

Hasta la fecha se han beneficiado un total de 14.000 franceses por un valor de 458 millones de euros y dos tercios de los beneficiarios tienen unos ingresos fiscales de referencia inferiores a los 13.000 euros y son en su mayoría familias modestas.

Pero el problema se plantea con el tercio restante formado por contribuyentes que tienen un importante patrimonio y altos ingresos y que, gracias al ‘escudo’, son casi inmunes a las subidas de impuestos o a las contribuciones sociales futuras, pese a tener una fuerte capacidad contributiva.

Este mecanismo, denunciado desde el principio por la izquierda, no sólo amenaza con complicar la tarea del Gobierno en un momento en el que busca nuevas fuentes de ingreso para reducir el elevado déficit prespuestario de Francia, sino que empieza a molestar a algunos diputados de la derecha que reclaman una mayor justicia fiscal y social.

Entre las voces que se han sumado al coro que piden eliminar esta medida figura la del ex primer ministro y rival de Sarkozy, Dominique de Villepin, que consideró que en este periodo de crisis se necesita un «gesto muy fuerte de justicia social».

«Hace falta que los esfuerzos se repartan de igual manera y hace falta, por supuesto, que los que tienen más den ejemplo. Sería bueno ir en esta dirección», dijo el ex primer ministro en France Info.

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