Tras ser designado el pasado marzo por el pleno del Consejo General del Poder Judicial, Gil Hernández tomó posesión de su cargo, amadrinado por la vocal del CGPJ Margarita Uría, en un acto celebrado en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, con la presencia del delegado del Gobierno en Euskadi, Mikel Cabieces, el viceconsejero de Justicia, Josu Sagasti, la próxima consejera de Justicia, Idoia Mendia, representantes de Ertzaintza, Policía y Guardia Civil, de la judicatura y de la fiscalía, así como de los colegios de procuradores y registradores.

El nuevo presidente de la Audiencia vizcaína comenzó su intervención, tras prometer su cargo, recordando tanto a su predecesora, Ana Iracheta, a quien agradeció su «cariño» y «colaboración», así como al juez José María Lidón, asesinado por ETA en 2001, de quien dijo está «ausente» pero «nunca olvidado».

Ángel Gil expresó su «compromiso con la justicia y el poder judicial» en el trabajo por la configuración de un sistema de justicia «como todos lo queremos: autónomo e independiente». En este sentido, reconoció que la gestión estará «plagada de dificultades», aunque precisó que también «de retos ilusionantes».

Entre estos retos, citó el de la normalización lingüística en las relaciones de los ciudadanos con la justicia, así como lograr «una mayor coordinación de las diversas secciones» de la Audiencia Provincial, para lo que apostó por la instauración de una junta de presidentes de sección para dar respuesta al «planteamiento de problemas comunes de actuación diaria», cuestiones de armonización de índole jurisdiccional, y puesta en conocimiento de sentencias de interés.

Asimismo, destacó como uno de los «retos más inmediatos» la implantación del nuevo modelo de oficina judicial, con objetivos «claros», con una gestión profesionalizada, que «valore y utilice la capacidad» de los funcionarios, y sea «un instrumento útil al juez y transparente al ciudadano». En esta línea, señaló también la necesidad del desarrollo de las nuevas tecnologías de la información.

El nuevo presidente de la Audiencia Provincial reivindicó además «la necesaria reforma del proceso penal» y, en especial, la implantación de la segunda instancia penal.

«No hay administración de justicia sin jueces independientes, autónomos e idóneos, sin un ministerio fiscal y defensa diligente», así como sin los funcionarios judiciales que «son el apoyo fundamental», indicó Gil, que concluyó realizando un llamamiento a los miembros de la Audiencia para «aceptar las críticas» pero no dejarse «condicionar por ellas».

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