Desde el pasado domingo y hasta el 21 de Junio Madrid albergará el VI Congreso del Club del Arbitraje. Este evento anual ya cita obligada de los profesionales del arbitraje a nivel internacional reúne a ponentes procedentes de 11 países, y más de 200 participantes de 21 países (Alemania, Argentina, Austria, China, Colombia, Corea, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Francia, Italia, México, Perú, Portugal, Reino Unido, Suiza, Túnez, Ucrania y Venezuela). En esta oportunidad el certamen coincide con la última reforma legislativa de la ley de Arbitraje del 2003, “Nosotros como entidad, desde el CEA, explica Julio González Soria, presidente del Comité Organizador, “hemos visto claro que el arbitraje es una institución universal y que lo importante es que las Cortes se sientan cómodas a la hora de gestionar el arbitraje. Ahora España ya es una realidad dentro del mundo arbitral al contar con una legislación; una judicatura que apoya estos cambios y unos profesionales solventes en el mundo arbitral”,analiza

Sobre la citada Reforma, ambos profesionales coinciden en señalar que se han dado retoques a asuntos que necesitaban actualizarse; como la inclusión del arbitraje en la actividad societaria; que el execuatur del arbitraje internacional dependa de una instancia mayor como son los Tribunales Superiores de Justicia o la polémica generada por aprobarse, solo en ciertos casos, la validez de los laudos fuera de plazo, “El arbitraje vale, lo que valen sus árbitros, subraya Jesús Remón, uno de los dos presidentes del CEA, “No es infrecuente en el arbitraje internacional que un arbitraje de construcción se encomiende por las partes a arquitectos. Mientras la fórmula sea buena y válida las partes seguirán utilizando el arbitraje de equidad” En realidad ambos expertos coinciden en afirmar que “el arbitraje le dice a los árbitros que tienen que respetar el principio de audiencia; el de igualdad y el de contradicción. Y desde este entorno las partes disponen del procedimiento. No hace falta regulaciones detalladas porque el arbitraje, y éste es otro de sus valores, construye un lenguaje común en las distintas jurisdicciones.”

El Club Español del Arbitraje (“CEA”) es una asociación española sin ánimo de lucro dedicada a promover el recurso al arbitraje como método de resolución de conflictos, así como a desarrollar el arbitraje en lengua española y portuguesa o con componente iberoamericano. Se constituyó en 2005 por un grupo de profesionales especialistas en arbitraje comercial. En la foto que ilustra esta entrevista podemos ver de izquierda a derecha a Antonio Hierro, socio de Cuatrecasas Goncalves, Pereira y a Jesús Remón, socio de Uría Menéndez, en los extremos, actuales presidentes del CEA. Y en el medio a Julio González Soria, presidente del Comité Organizador de este VI Congreso y antiguo presidente de la Corte de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Madrid durante muchos años.

Como institución reúne a más de 560 asociados de 32 países distintos, todos ellos expertos en arbitraje comercial, que han contribuido a la consolidación de una comunidad arbitral internacional en lengua española y portuguesa. El Club no es una corte de arbitraje, sino que presta su colaboración a todas las instituciones de reconocido prestigio y solvencia que administran arbitrajes en Iberoamérica o en lengua española o portuguesa.

El trabajo del Club Español del Arbitraje se desarrolla a través de diferentes Comisiones y Grupos de Trabajo que incluyen, en la actualidad, la Comisión de independencia de los árbitros, la Comisión en materia procedimental, la Comisión de buenas prácticas arbitrales, la Comisión de docencia y publicaciones, la Comisión organizadora del congreso anual, además de la Comisión de admisiones y la Comisión de Mediación.

Desde su fundación, el CEA ha desplegado una intensa actividad a través de seminarios, conferencias, congresos anuales y publicaciones como la Spain Arbitration Review. También ha elaborado documentos relevantes como las “Recomendaciones relativas a la independencia e imparcialidad de los árbitros” y el “Código de Buenas Prácticas Arbitrales”. Todo ello puede consultarse en la página web del Club (www.clubarbitraje.com).

El CEA también promueve la consecución de sus objetivos a través de sus 17 Capítulos Internacionales: en Alemania y
Austria, Argentina y Uruguay, Brasil, China, Costa Rica, Estados Unidos (Florida y Nueva York-Washington DC), Ecuador, El Salvador, Francia, Méjico, Perú, Paraguay, Portugal, República Dominicana, Suiza y Venezuela. Asimismo, varios capítulos están constituyéndose en los continentes americano y europeo, como es el caso del Capítulo Británico.
Cuenta entre sus socios con un grupo de jóvenes especialistas en arbitraje (CEA-40) que organiza actividades sobre arbitraje y un Encuentro Anual, y participa en el Co-Chairs’ Circle, representando así la voz en español y en portugués de la comunidad internacional de jóvenes profesionales del arbitraje (para más información, consultar http://www.clubarbitraje.com/ver.php?idm=34) .

El Club Español del Arbitraje sirve así de plataforma para mostrar el alto nivel de la práctica arbitral en lengua española y portuguesa. El deseo del Club es seguir trabajando con todos los que se muestren interesados en acrecentar la confianza de los operadores en el arbitraje internacional.

Si les parece arrancamos esta entrevista por la reforma, una reforma de la Ley de Arbitraje que no contenta a muchos, ¿cómo lo ven ustedes?

Jesús Remón: Es evidente que tenemos una muy buena Ley de Arbitraje que se homologa a estándares internacionales pero que desde su aplicación práctica era evidente que algunos puntos iban a ser tocados. Es el caso del execuatur de laudos internacionales, reclamábamos que esa función volviera al Supremo. No se ha conseguido, pero al elevarlo desde los tribunales de primera instancia a los TSJ si hay un riesgo de dispersión de criterios y desde ahí valoramos de forma positiva la reforma

Otra cuestión reformable tenía que ver con el laudo dictado fuera de plazo; no se sabía muy bien la validez de ese documento al haber pronunciamientos judiciales contradictorios. Con la reforma se dice que el laudo es válido, sin perjuicio de existir un posible daño para las partes por ese retraso por lo que los árbitros encargados del proceso deberían resarcir esos daños si fuera necesario.

Además se ha formalizado ya de manera explícita el arbitraje societario; sabemos que hubo un debate sobre este tema, especialmente en lo que tiene que ver de la impugnación de acuerdos sociales. La polémica ya estaba superada pero está bien que el legislador reconozca que es también materia de arbitraje. Además se reconoce la posibilidad de introducir en los estatutos si se cuenta con una mayoría de 2/3 la propia cláusula arbitral

En conclusión, no es un reforma total. Seguimos en el marco de la Ley del 2003 y se tocan unos puntos que le dan otra perspectiva a esta legislación

Julio G. Soria:Añadiendo a lo que comenta Jesús creo que tenemos una ley desde el propio 1988. En esa fecha hubo un gran cambio y se volvió a mejorar en el 2003. Con esta ley se internacionaliza más al seguir el espíritu de la ley Uncitral

En la actualidad España es un país con prestigio en el tema del arbitraje; hay una buena legislación; además hemos firmado Convenios importantes como Nueva York y Washington. Por si faltara poco la propia judicatura respalda el desarrollo sin fisuras del arbitraje en nuestro país.

Que pudiéramos insistir desde el CEA que el Supremo se ocupase del execuatur a nivel internacional era algo lógico. Desde 1970 ha ido desarrollando toda una jurisprudencia muy avanzada y positiva. Es una pena que ahora no se pueda contar con su doctrina y haya que referenciarse a los propios TSJ. No es lo ideal, pero estoy de acuerdo que hemos avanzado respecto a la situación que existía con anterioridad

Sobre el tema del plazo del laudo creo que se han magnificado las cosas. Lo que hace ahora la ley es aclarar ciertas situaciones muy puntuales que puedan surgir; de esta forma se pretende regular algunas ocasiones las partes no tuvieron la precaución de prorrogar ese plazo

Ahora se sigue respaldando el plazo como un elemento indiscutible del arbitraje. Deben ser las partes quienes reconozcan si se necesita más tiempo para reforzar el derecho de defensa y eso hay que respetar. Sobre que los árbitros sean responsables de las demoras producidas por ese retraso me parece lógico esta medida. Que el laudo fuera de plazo no se anule no significa que los árbitros deban permitir esas demoras.

Este VI Congreso habla del arbitraje en un mundo global, ¿Dónde podemos ubicar al arbitraje español en estos momentos?

JGS: Creo que lo primero que hay que dejar claro es que a veces se incurre en la tendencia de enfrentar Cortes con Cortes. Nosotros como entidad, desde el CEA, hemos visto claro que el arbitraje es una institución universal y que lo importante es que las Cortes se sientan cómodas a la hora de gestionar el arbitraje

Cuando hablamos que España debe incorporarse al movimiento del arbitraje lo comentamos desde el punto de vista objetivo, es decir todas aquellas iniciativas que ayuden a las partes a elegir nuestro país como sede de arbitrajes.

Y esto, ¿Qué quiere decir?, que no pasa nada porque un arbitraje sea administrado desde la CCI en Madrid, o que haga algo parecido la London Court o la Corte de Estocolmo. Igual puede verse la situación que dos empresas españolas prefieran que el arbitraje se realice en París aunque no suele ser así.

Es difícil establecer esa comparación aunque es evidente que las instituciones claves en el arbitraje siguen siendo Londres o París. Normalmente las partes cuando eligen una sede de arbitraje buscan siempre cierta neutralidad. Si habláramos de un litigio entre dos empresas, una española y otra francesa, cada una de ellas buscaría una Corte de su nacionalidad

JR: El mundo en que vivimos hace que las Cortes Arbitrales sean globales, abiertas y competitivas.
Estamos hablando de un mundo lleno de oportunidades, por tanto. Lo fundamental es que las partes tengas alternativas suficientes y eficientes a la hora de gestionar su arbitraje

Desde esta perspectiva que le indico España ya es una alternativa eficiente. Como antes hemos visto todo esto se ha generado por disponer de una buena legislación, del apoyo de la judicatura; de contar con profesionales formados y preparados en la práctica arbitral. Además también disponemos de instituciones arbitrales que conocen las pautas internacionales.

Somos un operador más en el difícil mercado del arbitraje y como comentaba Julio no se trata de enfrentar unas Cortes con otras. Hoy en día hay muchas alternativas para la empresa en materia de arbitraje. De esta forma las partes elegirán el escenario de su arbitraje. En ese contexto cabe resaltar la competencia de las Cortes Arbitrales que cada una de ella tiene ciertos valores diferenciales. Creo que es un valor añadido importante lo que hemos conseguido

Durante la tramitación de la reforma se cuestionó y mucho el arbitraje de equidad, que ha estado a punto de suprimirse, ¿Cómo valoran que se mantenga su práctica?

JR: Sabemos que el legislador para querer suprimirlo entendía dos cosas; la primera es que había anulaciones de laudo arbitrales más en el arbitraje de equidad que en el de derecho. Además se tenia que trasponer la Directiva de Mediación y se pensaba que quizás la equidad tuviera mejor lugar ahí.

Que paso? Pues que una parte importante de la comunidad empresarial pensó que se le privaba de una posibilidad de arbitraje, sabiendo lo importante que es ofrecer alternativas a las partes en este sentido. Desde esa perspectiva fue como se recuperó y se mantiene el llamado arbitraje de equidad

JGS: Totalmente de acuerdo con este planteamiento . Cuando se habla de equidad parece que los árbitros realizan el laudo de la forma que ellos quieran y eso no es así.

Cuando se aplica la equidad no se olvida el fondo del derecho; los árbitros siguen actuando de acuerdo a derecho
estando sujetos a la letra de una norma jurídica específica

Otra cuestión que introduce la reforma es hablar de juristas y no de abogados a la hora de tramitar los arbitrajes..

JGS: Este asunto ha generado una polémica a través de la cual uno puede escuchar comentarios de todos los colores. En el fondo subyace la libertad y autonomía de las partes. Desde ese contexto las partes pueden dejar claro que los árbitros para resolver esas disputas deben ser ingenieros de caminos o tener otra cualificación.

Que es bueno que de los tres árbitros pueda haber uno con formación jurídica parece claro que es bueno. Pero debe hacer una cierta libertad a las partes en la elección de sus árbitros. Ya en la ley del 2003 se sustituyó la necesidad de contar con árbitros de derecho únicamente en el arbitraje doméstico

JR: Contesto esta pregunta desde un viejo dicho: El arbitraje vale, lo que valen sus árbitros. No es infrecuente en el arbitraje internacional que un arbitraje de construcción se encomiende por las partes a arquitectos.
Mientras la fórmula sea buena y válida las partes seguirán utilizando el arbitraje.

Los árbitros están en el mercado del arbitraje por su capacitación y prestigio. Son permanentemente juzgados por las partes a través de los laudos que emiten. Y desde luego tienen el deber de hacerse comprender por las partes

Es curioso pero la figura del árbitro se ha tocado en esta última reforma…

JGS: Creo que su perfil ya está muy definido. Incluso desde 1988. Además volvemos a coincidir en que el prestigio de los árbitros españoles es muy alto. El abogado español, muy cercano al civil law, siempre ha estado abierto al common law, más tradicional en los procedimientos arbitrales.

JR: Lo que sobre todo ha intentando realizar el legislador es crear un marco que responda a los est´ndares internacionales y que deje campo abierto a la autonomía de las partes. Eso es lo que reclama el mundo del arbitraje del legislador.

El mundo del arbitraje no necesita una regulación detallada de cada cosa. Esa es la gran diferencia de las leyes arbitrales más flexibles de las procesales que señalan plazos y detalles.

El arbitraje le dice al os árbitros que tienen que respetar el principio de audiencia; el de igualdad y el de contradicción. Y desde este entorno las partes disponen del procedimiento. No hace falta regulaciones detalladas porque el arbitraje, y éste es otro de sus valores, construye un lenguaje común en las distintas jurisdicciones.

Esto ha hecho que hablemos en este VI Congreso del Arbitraje en un Mundo Global. Lo que haremos será un diálogo multicultural y multijurisdiccional sobre diversas cuestiones.

JGS: Es cierto, si coges cualquiera de nuestras Leyes de Arbitraje encontrarás escasísimas normas imperativas

La Reforma ,de la que estamos hablando, mantiene el Voto particular de los árbitros en el laudo…

JGS: Si, creo que es un tema más conceptual que práctico en su desarrollo. Sobre todo preocupa cuando el árbitro no actúa como debe y se pone con ese voto particular frente a la decisión tomada. En muchos de esos casos es árbitro de parte con lo cual quiere justificar que ese fallo no ha salido como quería de alguna forma.

En estos procedimientos suele ser la mayoría, o, en su caso el voto de calidad del presidente quien decanta el tema para uno u otro lado.Del mismo modo, también puede ayudar al árbitro que hizo bien su trabajo dejar constancia en un voto particular su opinión sobre ese laudo si trabajó de forma honesta. Como se puede ver hay elementos a favor y en contra sobre esta cuestión. Realmente son temas a los que se dan importancia pero que en la práctica tampoco lo tiene de forma excesiva

JR: En este asunto cada Corte Arbitral puede pensar de una forma o de otra. En este debate nos encontramos con que instituciones arbitrales prohíben los votos particulares y otras lo permiten. No se puede ver de forma maniquea de forma absoluta. Son opciones

Los defensores de los votos particulares señalan que pueden servir para lograr una posterior anulación del laudo. Desde una perspectiva preventiva y para evitar ciertos comportamientos se trabaja para que no existan votos particulares. De hecho en la propia práctica del arbitraje internacional es muy raro. Lo normal es que el Colegio Arbitral se ponga de acuerdo y tome la decisión más adecuada para el caso que tiene adelante. Y en este contexto es importante la función del presidente por encima del resto de los árbitros. El mundo actual requiere juicios eficaces y árbitros eficientes.

Otro asunto que la reforma clarifica son los seguros de responsabilidad civil para árbitros y Cortes Arbitrales..

JR: Aunque ahora se diga de forma explícita ya estaba desarrollado este asunto en la mayor parte de entidades arbitrales. En el mundo profesional es raro encontrar a expertos que no tengan un seguro de responsabilidad civil.

Creo además que esta medida se impulsa para acabar con los chiringuitos de arbitraje que aún perviven. Muchas de las acciones de anulación de los laudos provienen de estas entidades pseudoarbitrales. Por eso se establece esta norma con garantía que realmente no será necesaria para el contexto general de Cortes Arbitrales.

JGS: En este asunto tengo que apuntar que cuando me incorporé como Presidente de la Corte de Arbitraje de la Cámara de Madrid, lo primero que hicimos fue suscribir una póliza de responsabilidad civil

Creo que la aplicación de esta iniciativa tiene que ver con la nueva Directiva de Servicios, ya implantada en nuestro país.
Sin embargo desde el punto de vista práctico generará problemas porque puede hacer que entidades privadas que operen en España a nivel de Corte de Arbitral tengan que suscribir ese seguro del que hablamos.

Esperemos que este asunto se pueda arreglar via Reglamento en sus efectos más directos. Este desarrollo posterior es importante porque podría generar más de algún problema a la hora de desarrollar el arbitraje en nuestro país

¿Por último como valoran las manifestaciones varias, efectuadas desde el Ministerio de Justicia donde se insiste en que el arbitraje es un elemento que va a ayudar a desatascar nuestra justicia?

JR: Sobre todo lo que hay que dejar claro son las ventajas del arbitraje como un método para resolver los conflictos elegido por las partes desde su autonomía. El arbitraje es una jurisdicción independiente de los problemas de la justicia. Existe porque las partes quieren llegar a este tipo de acuerdos extrajudiciales. No creemos que sea la solución para descongestionar nuestra justicia

El arbitraje es muy adecuado para ciertos conflictos y poco adecuado para otros. No debemos pontificar señalando que todo debe ir al arbitraje

JGS: Incluso en el caso hipotético que la justicia estuviera desahogada seguiría existiendo la posibilidad que las partes optaran por la via arbitral. En este caso concreto nadie coincide las transacciones internacionales sin acudir al arbítraje como seguro de vida en este tipo de operaciones. De todas formas arbitraje doméstico e internacional son mundos muy diferentes.

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