Joaquin_Garcia_RomanillosEl currículum  de Joaquín García-Romanillos es muy extenso. Diputado constituyente por UCD, ex director general de Justicia, secretario y vicepresidente del Consejo General de la Abogacía, ex profesor de Derecho Civil en la Universidad de Granada, miembro de honor del Club Español de Arbitraje y socio y hombre fuerte del despacho Gómez Acebo & Pombo desde 1986. Reconocido en el directorio ‘Chambers Global 2013’ como abogado consagrado en España, este experto en contencioso civil, penal y arbitraje, habla abiertamente de las reformas emprendidas por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. Elogia la introducción del juez de garantías en el nuevo Código Penal: “El derecho de defensa resulta mucho mejor salvaguardado con un juez de garantías que con un juez instructor”, afirma. Considera, además, que la especialización es clave para asegurar el éxito de un abogado en el siglo XXI.

¿El arbitraje comienza a ser una fórmula de resolución de conflictos  habitual en España?

Al arbitraje le cuesta entrar en España porque tenemos poca cultura de arbitraje y después por desconfianza. Todos los escondrijos y revueltas que tienen las leyes procesales es porque el español desconfía de los jueces. Quiere más recursos, quiere decirlo por escrito porque no se fía de hacerlo oral. Todo eso ha generado los procedimientos escritos, la multiplicidad de recursos a causa de la desconfianza del ciudadano hacía los jueces y también hacia el abogado. Antes, el cliente no entendía que yo me pudiera tomar un café con el abogado de  la parte contraría, creía que estábamos amañando el asunto. Eso era así en capitales de provincia y hace ya algunos años. Ahora no tanto. Y esa desconfianza también está hacia el arbitraje. Si los ciudadanos desconfían de los jueces como no van a desconfiar de un abogado. Todo esto hace que el arbitraje vaya entrando poco a poco. Pero va entrado sobre todo por el tema de los plazos, la celeridad y que es más barato.

¿Los ‘macroarbitrajes’ por el escándalo de las preferentes ayudan a impulsar la fórmula del arbitraje?

Estar en los medios de comunicación pues ayuda pero el fomento del arbitraje se hace con el boca a boca. Después, el arbitraje parece que es una fórmula más pacífica que un pleito. Muchas veces hay empresas que lo que no quieren es dar una imagen de dureza con le tema judicial y entonces van al arbitraje. Es más discreto.

¿Y entre los particulares también está entrando el arbitraje?

Menos. Donde fundamentalmente tiene más importancia el tema del arbitraje es en las empresas. Entre los particulares se está intentando impulsar más la mediación.

¿Como abogado penalista qué opinión te merece la reforma del Código Penal propuesta por el ministro Gallardón?

La estrella de la reforma del Código Penal es que la instrucción general la hagan los fiscales. La abogacía siempre ha estado de acuerdo en esto. Cuando la instrucción la hace el juez y es él quien instruye, investiga y decide malamente se compagina. Cuando un abogado que está defendiendo a un imputado y el juez que tiene enfrente es el que está investigando y el que tiene que decidir si lo mete o no en la cárcel, tu tienes una cierta cautela a la hora de defender a tu cliente. Lo que siempre hemos demandado en la abogacía es que haya un juez de garantías, que dirija la instrucción y que quien lleve el peso de la instrucción sea el fiscal en igualdad de armas con el abogado. Y en caso de discrepancia entre el fiscal y abogado decida el juez de garantías. Actualmente el juez se encela con el asunto y si tu investigas algo tienes una presunción de que es culpable. Con la reforma, la presunción de que es culpable la tiene el fiscal. Esa es una reforma que siempre ha querido la abogacía y a la que se oponía la judicatura, porque la instrucción le da mucho poder a los jueces. Te pongo un ejemplo: ¿Dime un juez famoso que dé sentencias que no sea instructor? No me lo puedes decir. ¿Qué jueces son aquí famosos? Los instructores. El señor Ruz y Garzón y la señora Alaya. Pero todos estos no hacen ni una sentencia. No olvides que la Constitución dice que los jueces son para juzgar y hacer ejecutar lo juzgado, punto y aparte. La instrucción es una función residual pero es a la que dan más importancia los jueces. En definitiva, creo que la reforma del Código Penal en el tema de la instrucción va por muy buen camino con la creación de juez de garantías. Sin duda, el derecho de defensa resulta mucho mejor salvaguardado con un juez de garantías que con un juez instructor.

¿Y que opinas de la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial?

Fui ponente en esa ley en el pasado. Entendía que 20 vocales eran demasiado. No hay trabajo para tantos. ¡20 vocales para hacer el trabajo que antes hacía el director general de Justicia! Yo apostaba por una comisión permanente de cinco o seis vocales. ¿Qué se ha hecho ahora? Como no se puede modificar el número de vocales porque tendrías que cambiar la Constitución, se ha creado una comisión permanente que es la que tiene dedicación ‘full time’ y el resto de los vocales tendrá que ir una vez al mes o cuando proceda. Esta solución, que a algunos les ha gustado y a otros no, veremos a ver como se engrana.

Después está el tema -parece ser que no se ha evitado-, de que siguen teniendo bastante influencia los órganos de decisión política en el nombramiento del Consejo General del Poder Judicial. Ahí se pretendía más una menor intervención del Parlamento. Parece ser que, en principio, iba por ahí la reforma pero después, como hay que pactarla, ha ido por otro lado.

¿Cómo lleva el sector de la abogacía la crisis económica?

Hay quien dice que el abogado nunca pierde porque cuando no tiene asuntos de un tipo los tiene de otro. Eso no es cierto, me consta que el abogado está mejor cuando hay creación de riqueza. Es cuando puede ser creativo y no cuando está sólo con temas malos. Quizás el sector de la abogacía ha sufrido menos que otros pero también ha sufrido la crisis. Por la información que tengo de los colegios, sé que hay cierres de despachos y abogados que están ganando muy poco dinero, porque los asuntos son menos y el cliente se piensa dos veces si tiene que ir a un pleito no.

¿Va a haber una reconversión en el sector de la abogacía?

En toda crisis se produce un equilibrio que yo llamo ecológico. El débil desaparece y solamente se mantiene el fuerte. Eso pasa en la fauna, en casos de epidemias, en los comercios y pasa también aquí en la abogacía. Hay mucho abogado joven que se va fuera a buscarse la vida, después hay abogados que se unen para compartir gastos y profesionales que desaparecen y se reciclan dando clases o como mejor puedan.

¿El abogado tiene que tener actualmente una mentalidad muy global?

Una cosa es ser global y otra la especialización. Ser global quiere decir que debes de poder atender un tema que te venga de Francia o Estados Unidos pero, sin embargo, lo que se tiende, cada vez más, es al abogado especializado (en penal, civil, mercado laboral…). El abogado de cabecera, ese que te pueda asesorar en todo, puede mantenerse en los pequeños núcleos urbanos. Pasa un poco como en la medicina que tu vas al especialista si tienes un problema concreto. En un despacho como el nuestro tienes especialistas en casi todo. Después, por otro lado, hay grandes boutiques en derecho penal, laboral… Creo que la globalización es una cosa distinta. Ser global significa que tu tienes que tener una visión global del derecho a nivel geográfico pero con una especialización. Se va cada vez más hacia la especialización. Es necesario. Mira la proliferación de leyes fiscales o laborales. Tu no puedes estar en todo. Tienes que tener una especialización y seguir esa materia en la que tu estás más cómodo. El cliente demanda, además, esa especialización.

¿Partidario de llevar la Quota Litis a sus últimos extremos?

No soy partidario pero como los tribunales han dicho que sí, pues nada. Creo que defiendes mejor los intereses de tu cliente, más objetivamente, si no estás dependiendo del resultado. Si dependes del resultado eres socio de tu cliente, es decir, los dos os metéis en una aventura, en un negocio, en un ‘business’. Es una práctica que en Estados Unidos está muy extendida pero en muchos sitios de Europa absolutamente vetada. En EEUU, tu sabes que vas 25% 30% con tu cliente  y entiendo que puede ser cómodo porque el abogado afronta todos los gastos pero personalmente no estoy de acuerdo con esa fórmula.

¿Habéis tenido que bajar las tarifas en Gómez-Acebo & Pombo?

Tienes que ajustarte por temas de competencia. Muchas veces el cliente viene y te dice: “¿Usted qué me va a cobrar por esto porque fulanito me cobra tanto?” y te tienes que ajustar si quieres estar en el mercado. Lo que no puedes hacer es tirar precios porque entonces desaparece la razón de ser. ¡No se tiran precios, ajustas tarifas! Ahora hay más clientes que te piden una estimación para saber a qué se atienen. Antes era todo por cuantías. Había un tema de mucha cuantía pero que se resolvía en unas horas y cobrabas un dineral pero había casos de menor cuantía a los que tenías que echar mucho trabajo. No era racional. Ahora se ajusta.

¿Qué tal está sorteado la crisis este despacho?

Bien, muy bien. Hemos seguido creciendo. Somos muy templados. Sí reduces gastos, de hecho los tienes que recortar para seguir manteniendo el mismo nivel de beneficios.

¿Qué piensas de que muchos abogados critiquen que siempre sean los mismos los elegidos por los jueces como administradores concursales?

Es un misterio que siempre ha habido en el órgano de Justicia. Hay unos listados de administradores concursales pero por motivos que desconozco siempre son los mismos los elegidos, lo cual produce quejas. No sé si muchas veces los concursos de acreedores son de tal envergadura que lo que necesitan son muchos medios y una persona física no puede atenderlo. Es una inercia. Aunque es cierto que es un trabajo muy específico y no todo el mundo puede hacerlo.

¿Cómo está posicionado el sector legal español internacionalmente?

La abogacía española es muy importante internacionalmente. La mejor prueba es que ha estado presente en las más importantes organizaciones del sector a nivel mundial, sobre todo en la IBA (International Bar Association), la asociación internacional más grande de la abogacía -agrupa a más de 45.000 abogados de más de 200 países- y de la que fue presidente Fernando Pombo, socio fundador de esta firma. Cuando vas a congresos internacionales ves que tienes prestigio y que te llaman. La abogacía española tiene mayor relevancia a nivel internacional que otras abogacías europeas, más que la inglesa, que la alemana. El sector legal español tiene prestigio.

¿Qué opinas de la subida de las tasas judiciales?

Es cierto que está disminuyendo el acceso a la Justicia. Hay algunas quejas por parte de los abogados y alguna abogacía institucional pero no conozco bien el tema de las tasas.

¿Está tan saturada la Justicia como se dice?

Tremendamente.

¿Falta de medios?

Falta de medios, de estructura, de organización. Yo siempre digo que si se privatizara la Justicia el tema funcionaria mejor. Tienes un Juzgado en un sitio con 10 casos al año y otro en otro con 10.000. Esto no puede funcionar así. No puede ser. Hay que modificar la Ley de Planta. Ha habido varios intentos… Yo daría mucha más agilidad a los procedimientos.

¿Qué opinión le merece el anteproyecto de ley de Colegios y Servicios Profesionales?

Esta reforma tiene un aspecto colegiación obligatoria. Hubo un borrador al principio que decía que sólo se tenían que colegiar obligatoriamente los que hicieran tribunales. Después en el texto último eso se dice de una forma confusa y sólo se incluye a todos aquellos que trabajen por cuenta de terceros. No sé si se refiere a los abogados de empresa que como en Francia no se tienen que colegiar. Eso se tiene que aclarar. Personalmente soy partidario de la colegiación obligatoria,  incluso para el abogado de empresa, aunque ahí no tanto. Preferiría que estuviera colegiado pero no haría de esto una cuestión de gabinete.

Después está el tema de los abogados y procuradores. El Ministerio de Justicia ha dicho que fuera de España la figura del procurador no se entiende en ningún sitio porque no existen. No se quiere suprimir al procurador, lo que se quiere es que éste pueda actuar de abogado y el abogado, a su vez, de procurador. Que el cliente no tenga que pagar a un abogado y un procurador sino que yo, por ejemplo, pueda hacer las dos funciones. Lógicamente los procuradores están en contra de esa modificación.

El anteproyecto no se ha metido en el número de colegios que tiene que haber pero está favoreciendo una concentración. ¿Estoy a favor? Depende de lo que se haga por concentración. De eso la ley no dice nada concreto. Hay que tener en cuenta que hay colegios con gran tradición pero no conozco bien el tema.

¿Crees necesario una renovación de los colegios?

Tienen que intentar ayornarse, modernizarse. Realmente los colegios tienen que cumplir dos funciones: la deontológica y la función de dar servicios a sus colegiados. Pienso que la función deontológica se está haciendo razonablemente bien, aunque yo sería más duro. Después en el tema de los servicios profesionales hay que modernizarse en áreas como informática, traducción, biblioteca…