Los expertos en arbitraje están de enhorabuena desde hace unos días porque acaba de editarse por parte de la Biblioteca de Arbitraje del Estudio Mario Castillo Freyre de Perú el Diccionario Terminológico del Arbitraje Nacional e Internacional del Arbitraje Nacional e Internacional (Comercial y de Inversiones), todo un compendio de terminología sobre el mundo arbitral.En este libro ha participado Domingo Bello Janeiro, catedrático de Derecho Civil y árbitro internacional, junto a otros coautores de la obra, como Javier Iscar o el mismo Director del Diccionario, Jorge Luis Collantes, abogado experto en Derecho internacional privado.Prologada por Manuel Olivencia, vicepresidente de Cuatrecasas, Gonçalves y Pereira, la obra ya ha sido presentada en la Facultad de Derecho de La Coruña; La Universidad Internacional de Cataluña y en Madrid en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

 

Jorge Luís Collantes González ejerce la abogacía en asuntos relacionados con el Derecho Internacional Privado y Derecho Penal, con su nombre y apellido como carta de presentación.

Ha asumido las acciones legales y la defensa de personas y compañías de distintas nacionalidades. Es Co-fundador de la Comisión de Arbitraje del Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona (2010) y pertenece a distintas organizaciones profesionales como The Swiss Arbitration Association (Ginebra. ASA -40), el Club Español del Arbitraje (Madrid), The Young Austrian Arbitration Practitioners (Viena) o el Institut de Drets Humans de Catalunya (Barcelona).

Es habitual conferenciante en diferentes eventos como el Congreso Internacional de Arbitraje de la Embajada de Francia en Lima, el Estudio Mario Castillo Freyre y la Pontificia Universidad Católica del Perú; ha servido como miembro de tribunal en The Philip C. Jessup International Law Moot Court Competition (2011); ha fundado el Anuario Euro-Peruano de Derecho del Comercio y Arbitraje; es Director del Diccionario Terminológico del Arbitraje Nacional e Internacional (Comercial y de Inversiones) y diseñador de la estructura y Director o Coordinador de diez obras colectivas sobre distintas áreas del Derecho, abordando parte de las implicaciones internacionales de cada volumen.  Profesor del Diploma en Arbitraje Internacional del Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona y Co-Director del libro El arbitraje comercial internacional en Europa (libro en prensa y en co-dirección con Anne-Carole Cremades).

¿Podría describir su trayectoria y acercamiento inicial con el arbitraje?

Mi primer contacto con el arbitraje fue bibliográfico. A finales de los años noventa preparé una comunicación que titulé “El arbitraje comercial internacional en una sociedad internacional globalizada y heterogénea” para exponerla en el Museo Gughemhein.  Eran los años de licenciatura y tras ese evento aparqué el tema. En realidad poca atención se le daba en los planes de estudios.

Por suerte, años más tarde me invitaron al Congreso Internacional de Arbitraje de la Pontficia Universidad Católica del Perú, coorganizado con el Estudio Mario Castillo Freyre y la Embajada de Francia en Lima, lo que me hizo retomar el tema. Luego fui invitado a pronunciar otras conferencias y, casi en paralelo, empecé a liderar iniciativas bibliográficas colectivas, como el Dicccionario Terminológico del Arbitraje.

¿Que dificultades acarrea una publicación de este tipo?

En el caso de nuestro Diccionario las dificultades han sido pocas. En cuanto a recursos humanos, no hubo mayor problema porque se trata de una idea compartida; y, si del factor financiación se trata, esto quedó resuelto  con el buen parecer de la Colección Biblioteca de Arbitraje del Estudio Mario Castillo Freyre al asumir la edición como uno de sus volúmenes.

¿Dónde y cómo se inspira la publicación?.

Antes de la primavera del 2010 ya se había iniciado la I edición del Diploma en Arbitraje Intenacional del Colegio de Abogados de Barcelona. En ese tiempo busqué un memento o un glosario que me permita afianzar la terminología de la práctica arbitral. Fui a bibliotecas y, al no encontrar ninguna obra similar, pensé que alguien debería tomar la iniciativa de crear una herramienta similar. Pero ello no debe hacer olvidar que se trata de un trabajo colectivo que ha recogido ideas y opiniones hechas por los autores.

 

¿Cómo esta organizado el diccionario y a quien va dirigida?

El diccionario va dirigido a juristas en el sentido amplio de la palabra y a estudiantes de Derecho.

En cuanto a su estructura, el diccionario tiene un prólogo, unos agradecimientos, los vocablos y, además, unas tablas de traducción e interpretación Español-Inglés-Francés, Inglés-Español y Francés-Español .

Estas tablas pretenden facilitar que el jurista anglófono o francófono se interese y aproxime a nuestro lenguaje arbitral, lo que puede conducir a que la comunidad de juristas del arbitraje internacional se interese más en España y Latinoamérica como lugar de procedimientos arbitrales internacionales. Si se pretende promocionar España como sede de arbitrajes internacionales, quizá sería una ingenuidad dejar de lado el factor cultural.   Esta publicación cuenta como prologuista con la pluma de Manuel Olivencia

 

Sabemos que  los autores del diccionario empezarán a construir la Enciclopedia Jurídica del Arbitraje en Español, en la que se incorporan nuevas acepciones. Respecto a las acepciones nuevas, ¿como lo van a hacer?

Habrá acepciones nuevas porque durante los últimos meses hemos venido anotando nuevas palabras que no están en el diccionario, el cual se dejó de escribi en junio de 2011. También se invitará a más personas a incorporarse a este proyecto.

En medio de esto le diré que para la Enciclopedia se utilizará también el Derecho Suizo, francés y el de common law, a fin de ilustrar las acepciones con amplitud. Estos ordenamientos corresponden a una larga tradición arbitral. Sin embargo, en habla hispana tenemos también mucho que aportar a la disciplina arbitral y un ejemplo de esto es el ejemplo peruano. En Perú, mi país de origen, el escenario arbitral es amplio y constante porque incluso las controversias derivadas de la contratación pública se someten, por imperativo legal, a arbitraje. Ello explica en buena parte la notoria presencia de autores peruanos en el diccionario: la expansión del arbitraje trajo como consecuencia una cualificación profesional que reclamó su propio espacio en el diccionario.

 

Asimismo, tengo noticia de que hay juristas españoles jóvenes que han ganado su espacio y un reconocimiento por su trabajo en materia arbitral fuera de España. Intentaremos “ficharles” (es un decir) y estoy seguro que traerán nuevas ideas, acepciones y opiniones que redundarán en esta nueva iniciativa.

¿Que opinión tienen de la nueva reforma, de la Ley de Arbitraje? ¿Ayudará a impulsar el mundo del arbitraje?

El impulso del arbitraje no es cuestión de ley sino de cultura, de cultura arbitral. Es cierto que, en líneas generales, una ley puede influir en su desarrollo, o a frenar su expansión. Pero si queremos un arbitraje desarrollado y competitivo, la idea del arbitraje como mecanismo de solución de conflictos debe estar no sólo entre juristas sino entre los gerentes de las compañías, entre los pequeños y medianos comerciantes y, no olvidarlo, en las aulas.

Creo que cuando el manual de Derecho Procesal Civil dedique 100 de sus 500 páginas al arbitraje y cuando los estudiantes hablen con naturalidad de voces como Kompetenze-Kompetenze, Claúsula multi-tier, anti-suit-injuction, o de ejecutabilidad o inejecutabilidad de un laudo anulado, entonces el arbitraje en España habrá tenido un mayor impulso, un impulso que sienta bases, si bien el impulso que ha tomado el arbitraje en España durante los últimos años es totalmente perceptible.

En el futuro, con las nuevas tecnologias, ¿se piensa adaptar el arbitraje a un formato digital?

 

Ya existe el llamado arbitraje on line, y presenta una ventaja: que evita desplazamientos. El arbitraje ha sintonizado su tiempo. Y, en realidad, este aspecto grafica bastante bien que el arbitraje es un mecanismo en el que la misma sociedad civil asume el protagonismo: las partes en conflicto eligen casi todo: lugar del arbitraje, ley aplicable, idioma del procedimiento, incluso a los mismos árbitros. Bajo esta premisa de libertad contractual pocos impidimentos quedan para que las partes acuerden el uso de las nuevas tecnologías, si bien desde la óptica del Derecho comparado podrían haber diferencias según la legislación de que se trate. Usted pregunta cosas interesantes.