“Cuanto más complejo es el procedimiento arbitral más necesario es contar con un profesional que auxilie a las partes o ayude a la institución arbitral en su gestión. Los negocios se han complicado bastante y la figura del perito es clave en este entramado” afirma Juan Jesús Valderas, socio director de Deloitte Forensic. Precisamente en este nuevo entorno hay que darse cuenta que al lado del jurista de reconocido prestigio, con presencia habitual en los arbitrajes de derecho, el perito puede ser muy aprovechable como árbitro de equidad”. Formados como economistas auditores, muchos de estos profesionales también cuentan con licenciatura en Derecho “al igual que otros de nuestros  profesionales tienen un perfil informático necesario por la complejidad de ciertos asuntos, sobre todo como garantes de la prueba electrónica ”señala Valderas

Ahora Deloitte Forensic lidera con DIARIOJURIDICO una iniciativa pionera en el periodismo escrito; desarrollar un canal de noticias de periodicidad semanal alrededor del arbitraje y la mediación. Desde su punto de vista, este tipo de proyectos deben dejar claro el compromiso de su firma con el desarrollo del arbitraje. “Hemos sido partner patrocinador de la última edición de los Congresos del Club Español del Arbitraje (CEA) y en esta oportunidad hemos valorado muy interesante esta propuesta de darle a los expertos en soluciones extrajudiciales de nuestro país la posibilidad que tengan un canal para dar a conocer lo que hacen”. Por otro lado, la presencia continua de este vínculo informativo pretende acercar a Deloitte Forensic con los operadores de arbitraje; despachos y otros expertos de tal forma que ayude a establecer sinergias y alianzas a medio plazo.

Juan J. Valderas es Socio Director del Departamento de Forensic de Deloitte en España desde 2003. Atesora una experiencia profesional de 16 años, dedicado integramente desde 1999 a trabajos especializados de detección, prevención e investigación de fraudes, asistencia técnica en disputas judiciales y extra-judiciales, experto independiente (perito en litigios y procedimientos de arbitraje), árbitro o mediador.

La experiencia de Juan J. Valderas incluye desde las investigaciones de fraude (manipulación contable, apropiación de activos, corrupción) en el contexto de procedimientos judiciales laborales y penales, o de investigaciones por blanqueo de dinero), hasta la preparación de pruebas periciales en materia económica y/o contable para su aportación a Tribunales o Cortes Arbitrales (daño emergente y lucro cesante), asi como  amplia experiencia ratificando en Tribunales (Tribunal Supremo, Audiencia Nacional, Juzgados de Primera Instancia, Instrucción, de lo Social, Contencioso) y Cortes Arbitrales (Corte de Arbitraje CCI de París, CIMA, Cámara de Comercio de Madrid, etc).

Por otro lado, nuestro entrevistado es  licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE E-3). Auditor- Censor  Jurado de Cuentas. Inscrito en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas del Instituto de Auditores de Cuentas con el número 17.996. Certified Fraud Examiner (2007).  Miembro del directorio de la London Court of International Arbitration y también del  Masterclass Corte de Arbitraje de la International Chamber of Commerce de Paris.

 

 Sr Valderas, ¿Cuál es la vinculación de una firma como Deloitte al mundo de la justicia en general y al del arbitraje en particular?

Profesionalmente hay dos áreas de nuestra firma muy vinculadas a la justicia. Una es el propio despacho, Deloitte Abogados y la otra es la relacionada con los temas de Forensic. Nuestro trabajo tiene que ver con el lugar donde se desarrolla la propia justicia y se centra en la preparación de informes periciales así como la asistencia técnica en arbitraje como perito aunque también podemos ejercer el rol de árbitro en determinados procesos

Sobre el arbitraje tengo que comentarle que nuestra relación viene precisamente de nuestra labor como peritos o expertos independientes en diferentes procedimientos arbitrales.  A este respecto entiendo que tenemos capacidad de impulsar el arbitraje por ser un procedimiento ágil, flexible y de gran solvencia técnica. Todas aquellas cuestiones de hecho con una dimensión técnica importante podemos abordarlas nosotros. Pero es que además por nuestra propia formación creo que podemos ser árbitros en muchos procesos.

Nuestra Firma también pretende aportar sus ideas de cara a la modernización de la justicia, proyecto puesto en marcha por el propio Ministerio desde hace dos años. Cada año publicamos una Encuesta amplia sobre la modernización de la justicia y la opinión que tienen los abogados de la misma. En la tercera edición de esta encuesta, que vamos a lanzar en los próximos días, abordamos cuestiones relacionadas con el arbitraje y la mediación, como métodos extrajudiciales.

Desde esta perspectiva ¿cómo se ve la evolución del arbitraje en nuestro país?

Ha sido una evolución muy positiva pero quizás menos de lo que esperábamos.  Entre los motivos que explican este progreso menor de lo esperado puedo citar la atomización de Cortes Arbitrales; hay un excesivo número de instituciones de este tipo pequeñas.

Otra de las razones, y esta es puramente técnica, es que en muchas ocasiones el laudo tiene un matiz salomónico, como de contentar a ambas partes. Todo ello no hace más que crear inseguridad en empresas susceptibles de ser usuarias del arbitraje y un sentimiento de escepticismo sobre este método extrajudicial.

En muchas ocasiones esos laudos salomónicos se generan porque los propios árbitros no han comprendido de forma profunda los aspectos técnico-económicos de la disputa. En muchas ocasiones se trata de salir del paso con esa decisión para no comprender realmente los aspectos económicos del asunto.  Recuerdo perfectamente que este fue uno de los temas que se debatió en el último Congreso del Club Español de Arbitraje.

También parece siendo críticos que aquella idea de convertir a Madrid, capital internacional del arbitraje, la crisis la ha frenado…

Es otro frente en el que hemos progresado menos de lo esperado. La propia atomización de las Cortes Arbitrales ha frenado también esta propuesta de que Madrid se convirtiera a nivel de arbitraje en el Miami de Europa.

Nos hacen falta instituciones como CCI en París con un gran volumen y solvencia técnica. Las empresas pueden estar tranquilas porque hacen una revisión técnica de todos los laudos que emiten. Que hayan modificado hace unos días su Reglamento, cambios que entrarán en vigor, como usted sabe en enero del 2012, no es sino síntoma de no querer perder esa posición de privilegio en el sector arbitral internacional.

Precisamente la proliferación de Cortes Arbitrales viene dada por la falta de regulación de un sector donde crear una institución de este tipo es más bien sencillo…

Creo que respondiendo a esta pregunta debería apostarse por la propia autorregulación.  No creo que tenga nada que ver con que la corte sea de titularidad pública o privada. En principio todas funcionan de forma correcta y no hay que tener prejuicios.

Los profesionales del arbitraje que queremos que siga progresando la práctica arbitral en nuestro país deben reflexionar sobre esta cuestión y tener el sentido común de aunar criterios y esfuerzos en esta dirección que le indico. Se trataría en definitiva, de ganar en volumen e implantar la revisión técnica de los laudos, como ha hecho CCI. Más que fomentar la dispersión en Cortes Arbitrales soy partidario de encontrar un canal único donde pudiéramos trabajar todos estos profesionales. Debemos mirar lo que ha hecho la CCI, y, en la medida de lo posible, seguir su estela.

Sobre la última reforma de la Ley de Arbitraje ¿le sorprendió que se pusiera en tela de juicio la viabilidad del arbitraje de equidad?

Creo que la noción de equidad es parte intrínseca de la noción de arbitraje. Sin ella es complicado dar satisfacción a muchas de las cuestiones que se plantean en una Corte Arbitral.  Hay que darse cuenta que el Derecho no llega a todo.  Tengo la sensación que cuanto más complejo es el procedimiento arbitral más necesario es un profesional que juzgue esa parte en equidad.

El espacio del que estamos hablando en esta entrevista para los profesionales no juristas es perfectamente compatible con el del jurista en otros arbitrajes de Derecho.  Ambas formas de hacer arbitraje son bastante útiles tanto a nivel doméstico, de asuntos internos, como en el plano internacional. En el caso concreto de inversiones en países hispanoamericanos, bien es sabido que es mejor acudir a la vía arbitral para poder defender tus intereses. En esos asuntos más complejos, profesionales como los que trabajan en Deloitte Forensic podrían actuar como árbitros o ayudar a las partes como peritos.

Es evidente que el árbitro es clave en cualquier proceso arbitral, pero ¿Es lógico que muchas Cortes Arbitrales compartan a los mismos profesionales?

Es evidente que tenemos excelentes árbitros, algunos de reconocido prestigio pero entiendo que se podría hacer un esfuerzo para tener más profesionales con este prestigio y cualificación.  Creo que hay más ventajas que inconvenientes en que el cuerpo de árbitros que tenemos fuera más grande.

Por ello no estaría de más ver si somos capaces de incorporar a este grupo de expertos excelentes notarios; notables registradores o economistas de indudable solvencia.  Considero que esta medida también ayudaría a un mejor desarrollo del arbitraje en nuestro país.

Hablando de la labor del árbitro, ¿no cree que faltan mecanismos que controlen su actividad a posteriori?

Lo he comentado antes, es fundamental que las Cortes Españolas incorporen algún control de calidad sobre esos laudos dictados.  No se trata de que intervenga el juez y judicializar el proceso sino de poder ofrecer la mejor solución vía arbitral, aprovechando la flexibilidad del propio procedimiento.

En este terreno es fundamental el trabajo de la propia Corte arbitral y sus profesionales que lo integran.  De hecho los cambios últimos en el Reglamento de la CCI van en esa dirección penalizando actuaciones punibles con sanciones económicas para los árbitros.

 ¿Le ha sorprendido que la reforma de la Ley de Arbitraje señale que el laudo emitido fuera de plazo tiene validez?

No del todo. Es evidente que hay procedimientos más complejos que por diversas circunstancias tienen que alargarse.  No creo que vaya contra la filosofía del arbitraje porque el propio laudo busca esa solución para ese conflicto aunque también es evidente que alguna de las partes, sobre todo si no le beneficia, pudiera achacar la nulidad del laudo a estar fuera de plazo e interponer un recurso por estas circunstancias concretas.

Ahora, que las empresas salen más al exterior por la crisis ¿Cómo se las debe convencer para que incluyan el convenio arbitral en sus contratos?

Lo fundamental es que vean que pueden conseguir una solución a sus problemas con cierta rapidez, solvencia técnica y con cierta confidencialidad.

No percibo que el arbitraje sea más caro que un procedimiento ordinario, otra cosa es que a lo mejor se tenga que hacer una mejor distribución de los costes de un proceso de este tipo.

Es evidente que a nivel internacional y para determinados casos resulta el método ideal de controversia porque te evita someterte a legislaciones complejas de determinados países cuya seguridad jurídica puede plantear dudas.

Quizás la empresa tenga problemas en informarse sobre cómo acceder al arbitraje y recabar datos sobre estas entidades. Siempre debe pensar en acudir a instituciones como Colegios de abogados, Cámaras de Comercio o Colegios Profesionales donde le podrán dar esa información.  Lo peor de esto es que es posible que donde recabes esa información pretendan que hagas el arbitraje con ellos. Pero hay que informarse y decidir en función de lo que quieras hacer sin prisas y con exhaustividad antes de elegir qué Corte Arbitral puede, en su caso, acabar decidiendo sobre un eventual litigio.

¿Entiende los reiterados comentarios del Ministro Caamaño donde deja claro que el desarrollo del arbitraje puede ayudar a descongestionar nuestra justicia?

De alguna forma el Ministro hace de la necesidad, virtud (sonríe)  No podemos negar que nuestro sistema judicial revienta por las costuras y ya no da para más.  Hay que recordar que la incidencia de la crisis en materia laboral y concursal ha sido tremenda. Nuestra planta judicial no da abasto por todo esto que le comento.

Creo que ahora se perciben muchas carencias tales como la actual división administrativa de la planta judicial, poca lógica, por otro lado.

Desde el Ministerio se debería colaborar de cara a elaborar, sobre todo para el plano internacional, una oferta de arbitraje más solida y menos diversificada.  Su papel tendría que ser de catalizador sin inmiscuirse demasiado en estos temas para evitar cualquier tipo de intervencionismo en su actuación.

Una mejora en la práctica arbitral en nuestro país depende sobre todo de la actuación coordinada y similar, en búsqueda de sinergias mutuas, entre todos los operadores que incidimos de una u otra forma en el arbitraje. Creo que es fundamental trabajar en la misma dirección; de tal forma que en lugar que cada colectivo tenga su corte de arbitraje, todos podamos trabajar en consolidar una institución de más prestigio.

¿Se podría pensar en incentivar fiscalmente el uso del arbitraje a las empresas?

La verdad que es una buena idea. Si los costes asociados al arbitraje tuvieran alguna ventaja fiscal es posible que su uso fuera mayor del que es en la actualidad.  Creo que puede tener sentido esta sugerencia, desde luego.

Acudiendo al arbitraje, evitas utilizar recursos públicos, en este caso de la justicia, por pagarte de tu bolsillo un procedimiento extrajudicial.  Al final lo que se logra es dejar de consumir un medio público como es la propia justicia. De algún modo, es como el copago de la justicia pero a la inversa, desde otro punto de vista.

Por último, ¿Dónde sitúa Deloitte Forensic en el contexto arbitral del que hemos hablado en los próximos cinco años?

Esperamos que en ese periodo de tiempo tener un lugar destacado como especialistas que son todos nuestros profesionales en esta actividad. Los negocios cambian y los procesos industriales requieren de expertos cualificados como nosotros para esos temas.

Sobre el arbitraje, como ya lo hemos comentado con anterioridad, espero que hayamos sido capaces de crear la Corte de Arbitraje que nos falta en estos momentos. En el momento que sea referencia para las empresas españolas también lo será a nivel internacional, no me cabe la menor duda de esto.

Confío además que aquellos profesionales expertos en situaciones litigiosas que no nos dedicamos al Derecho: economista forense, arquitecto o auditor forense puedan integrarse de forma clara en esa nueva oferta arbitral.

 

 

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