La Asociación de la Empresa Familiar de Alicante (AEFA) y Cuatrecasas Gonçalves Pereira han protagonizado recientemente  una jornada, junta a la Asociación de Business Angels de la Comunidad Valenciana (CvBan) y Fundación Quorum, en la que han dado a conocer nuevas vías de financiación alternativas, al margen de los bancos, que pueden aportar la liquidez que las empresas locales necesitan. Se trata del capital riesgo, de “venture capital” y de los “ángeles inversores”.

En cuanto a las soluciones de financiación analizadas, el abogado Juan Pablo Migallón, responsable del área mercantil del bufete Cuatrecasas Gonçalves Pereira en Alicante, ha indicado que “hay experiencias suficientes de éxito en el desarrollo de proyectos empresariales para que las sociedades superen sus baches con financiación que procede de entidades de capital riesgo, de venture capital y de los llamados business angels. La cultura y trayectoria de nuestros empresarios tradicionales no ha prestado atención hasta ahora a estas vías alternativas de financiación. Hablamos de inversores privados que arriesgan su dinero y que están tan interesados como el empresario en que la empresa crezca y genere valor que beneficiará a ambas partes”.

Aunque esta liquidez alternativa se obtiene generalmente a cambio de una participación minoritaria en el capital social de la empresa, hay que saber que el objetivo de los inversores no es “coleccionar” empresas, sino maximizar el valor de las mismas para conseguir la máxima rentabilidad. Objetivo, si se piensa, muy distinto al perseguido por las entidades financieras. Estas prácticas de financiación al margen de los bancos son herramientas usuales en la formación de los emprendedores que se preparan en nuestras universidades, pero no se han utilizado demasiado en nuestra provincia, señaló Juan Pablo Migallón.

¿Qué riesgos supone para las empresas este tipo de financiación?

La operación de aportación de capitales a una empresa por parte de de terceros no tiene por qué suponer, por si misma, nuevos riesgos para la empresa, siempre que se realice conforme a unas bases jurídicas detalladas en un buen contrato.

Más bien lo que se produce es un reparto de riesgos empresariales entre los fundadores de la empresa y los inversores, en la proporción que corresponda en función del capital aportado por el inversor y de conformidad con los contratos que articulen la inversión.

Desde un punto de vista organizativo, también se produce un reparto de poder en la empresa tanto a nivel de junta general como de órganos de administración. Si ese reparto se regula de forma adecuada, tampoco ha de suponer mayores riesgos o incertidumbres para la empresa.

En definitiva, se trata de propiciar las condiciones económicas y jurídicas que permitan maximizar el valor de la empresa para beneficio de todas las partes implicadas.

Por consiguiente, el objetivo es crear un clima de colaboración entre fundadores e inversores.

No hay que olvidar que el inversor, a diferencia de la entidad financiera, asume riesgos y vincula el rendimiento de su inversión a la evolución del negocio. Cuando este tipo de operaciones se realizan bien, se crea una simbiosis entre fundadores e inversores que aporta un enorme valor a la empresa y a sus socios desde todos los puntos de vista.

Por otra parte existen fórmulas contractuales (como los contratos de cuenta en participación) que no implican toma de participación por parte de los inversores en el capital social de sus sociedades pero sí asunción de riesgos por parte de estos últimos.

 ¿Debería tener algún tipo de exención fiscal?

De forma creciente, durante los últimos años, nuestros representantes políticos han venido prometiendo atención a la inversión privada y, afortunadamente, cada vez más se les puede oír hablar de cosas como “emprendedores”, “business-angels” y “capital-riesgo”, lo cual no podía decirse tanto de los tiempos anteriores a la crisis de 2007.

A nivel práctico, las administraciones públicas parecen ir tomando consciencia de forma paulatina de esta urgente necesidad, que yo me atrevería a calificar de imperiosa, y se están produciendo avances en la creación de estímulos fiscales y en el fomento de una atmósfera administrativa propicia para la inversión privada.

Sin embargo, queda un enorme camino por recorrer para que podamos estar a la altura de otros países de nuestro entorno en lo referente a los estímulos a la inversión. Hay que tener en cuenta que, a tales efectos, tan importante es la política fiscal como eficacísimas son las políticas legislativas de otro orden, valga como ejemplo la loable línea de financiación creada por el Instituto Valenciano de Finanzas para proyectos financiados por inversores privados.

En definitiva, si bien es cierto que, quizás de forma acelerada, a consecuencia de la crisis, España parece estar tomando consciencia a todos los niveles de la necesidad de fomentar la inversión, eliminar trabas y estimular la iniciativa privada, se hace necesario recordar que el camino que queda por recorrer es enorme si de lo que se trata no es tanto de la adopción de medidas puntuales de estímulo público, como de la generación de un verdadero ambiente favorable a la inversión.

Quizás habría que preguntarse ¿si hemos sido capaces de flexibilizarnos para acoger un proyecto como Eurovegas, generando al efecto incluso una sana competición territorial interna, por qué no vamos a ser capaces de generar ecosistemas de efervescencia emprendedora e inversora similares a sillicon valley?.

 ¿Cuál es el retrato robot del inversor privado en nuestro país?

Muy heterogéneo. Existen fondos de capital-riesgo, redes de business-angels, “family offices”, grupos industriales y financieros e inversores privados de todo tipo. Muchos de ellos, además de tener amplia experiencia nacional e internacional, están enormemente organizados y profesionalizados.

Sin embargo existe un gran número de potenciales inversores privados, que disponen de los recursos y tienen la voluntad de invertir, pero que quizás por no unirse entre ellos, por no dotarse de mayor organización o porque  todavía no existe en España la atmósfera de inversión a la que me refería antes, están excesivamente atomizados, no comparten experiencias, no unen fuerzas y, en definitiva se plantean invertir más sobre la base de intuiciones que sobre la de procesos profesionalizados y organizados.

La experiencia demuestra que a la hora de afrontar una inversión privada, cuanto mayores sean la profesionalidad, el conocimiento acumulado y el rigor técnico con que se afronta el proceso, mayores son las garantías de éxito. Por el contrario, y salvo contadas excepciones, los procesos donde prima la improvisación, la reacción emocional o la acción intuitiva, tienden a frustrarse.

¿Es cierto que con la crisis los inversores extranjeros no acuden a España??

Lamentablemente no sólo es cierto con carácter general, sino que además se está produciendo un sangrante proceso de desinversión extranjera en España, con el consiguiente cierre de empresas, pérdida de riqueza, daño a nuestra imagen exterior y destrucción de empleo.

Cada vez más y con enorme tristeza, recibimos encargos por parte de empresas extranjeras operando en España desde hace muchos años, para que les asistamos en el proceso de cese de la actividad y desinversión en nuestro país. La única nota positiva viene dada porque, en general, la pérdida de valor que la crisis está provocando en las empresas y activos radicados en España, está colocando a esas mismas empresas y activos en precios de mercado muy competitivos a los ojos del inversor extranjero.

En consecuencia, es de esperar que en breve, y de forma acelerada tan pronto como nuestra economía empiece a mostrar signos de mejora, se produzca un crecimiento de la inversión extranjera en el país. Esperemos que, para entonces nuestros representantes públicos hayan aprendido la lección e impulsado medidas de reforma legislativa, administrativa y fiscal que nos hagan todavía más atractivos para la inversión extranjera.

 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.