El auto de la Audiencia con fecha 18 de diciembre, acuerda la ejecución de la sentencia de 27 de junio de 2007 de este mismo tribunal que consideraba caducada la concesión a Fertiberia para seguir depositando fosfoyesos en la marisma y la obligaba a cesar, y venía a ratificar la Orden del Ministerio de Medio Ambiente de 27 de noviembre de 2003.

En el auto, se indica que en ejecución de la sentencia procede acordar, entre otras medidas, el cese definitivo de los vertidos a 31 de diciembre de 2010 y no de 2012 tal y como pretendían la empresa y las distintas administraciones, teniendo en cuenta que «el conjunto de intereses en conflicto de forma que se permita una transición ordenada y la protección medioambiental exigible».

Apunta la necesidad de tener en cuenta, en relación con el adelanto de la fecha, que la orden de caducidad de la concesión es de 2003 y que la sentencia declarando la conformidad a derecho de ésta es de junio de 2007 por lo que la empresa «ha tenido un espacio de tiempo dilatado para ir adecuando su actividad a la nueva situación».

La Audiencia le exige a Fertiberia la prohibición de apertura de nuevas balsas y el inicio «inmediato» de la regeneración ambiental de los terrenos, que deberá de adecuarse a los estudios científicos que se están desarrollando por encargo de la administración y de los que «deberá de ir dando cuenta semestralmente para el conocimiento de las partes».

Y reclama a la empresa la constitución de un aval que garantice la ejecución de las obras de regeneración ambiental por un importe de 21,9 millones de euros.

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