SJ BerwinEn los próximos años se prevé un incremento de la financiación bancaria como una alternativa a tener en cuenta por el capital riesgo a la hora de realizar sus operaciones. Ésta es una de las conclusiones alcanzadas este martes en el seminario «Financiación bancaria para fondos de capital riesgo: estándares de mercado y últimas tendencias» organizado por SJ Berwin y que ha contado con la colaboración de Bankinter.

Isabel Rodríguez, socia de capital riesgo de SJ Berwin, explicó que, en los últimos dos años, se ha visto un cambio de tendencia, más en el mercado internacional que dentro de España, en el que cada vez con mayor frecuencia los fondos de capital riesgo acuden a la financiación bancaria. «Antes era muy difícil cerrar las condiciones de esta financiación con el banco- explica Isabel – pero cada vez son más los bancos que ofrecen este tipo de servicio y los fondos que lo solicitan».

Una modalidad de este tipo de financiación, según explican Pedro María Sagües, director de la unidad de banca de negocio de Bankinter, y Joaquín Sales, socio y director del departamento financiero y bancario de SJ Berwin, es la financiación tomando como garantía la cartera de participadas con las que cuenta el propio fondo. «Se trata – matiza Joaquín – de un tipo de financiación a largo plazo en la que se le otorga al banco un poder para que, en caso de que sea necesario, pueda vender alguna de las compañías de la cartera del fondo».

En opinión del Pedro María Sagües, para evitar que estas condiciones puedan resultar muy agresivas, el fondo se reserva la decisión de qué compañía vender para poder hacer frente a los compromisos adquiridos con el banco. Solamente en el caso de que esta determinación no se tome en un plazo de seis meses desde que el fondo entró en mora, el banco decidirá qué participada vender. “Dados estos condicionantes – explica Pedro María – la decisión de la entidad financiera sobre si financiar o no a un fondo de capital riesgo va a depender en buena medida de dos elementos: de la cartera de empresas o inversiones previstas con las que cuente el fondo y del propio track record de la entidad gestora».

Si bien éstas son las condiciones generales que se establecen, los expertos apuntaron que todavía no se ha visto ninguna operación estándar a este respecto, sino que siempre se han tratado de operaciones concretas y caso a caso, debido tanto a la complejidad de la materia como a que en el régimen de funcionamiento de cada fondo puede haber restricciones al endeudamiento para evitar riesgo a sus inversores.

Anticipo de compromisos de inversión

Otra estructura de financiación bancaria de fondos de capital riesgo es el anticipo de compromisos de inversión. En este caso la garantía de la financiación ya no es el patrimonio del fondo, es decir, su cartera de participadas, sino el patrimonio y el compromiso de inversión de sus partícipes. Según explica Joaquín Sales, la principal diferencia entre estas dos modalidades es que, en el segundo caso, «estamos hablando de una financiación a corto plazo y que el riesgo que tiene en cuenta el banco es el de los propios inversores del fondo a título individual».

Este tipo de financiación se realiza con base en las aportaciones previstas por los denominados inversores cualificados. La exclusión de esta categoría de un partícipe del fondo puede deberse a varios motivos: insolvencia, incumplimiento de las obligaciones de aportación, discreción del banco, etc.

En las principales operaciones internacionales de este tipo, los bancos exigían un compromiso directo frente a ellos de los inversores. Según explica Joaquín, estas obligaciones se han suavizado en los últimos tiempos, estableciéndose un sistema de prenda o cesión del derecho de cobro de los compromisos de inversión. Surgiría la duda de si, desde el punto de vista legal, sería necesaria la notificación de esta prenda a los inversores. En opinión del socio de derecho financiero y bancario de SJ Berwin, en España esta notificación, que las gestoras prefieren normalmente evitar, no es estrictamente necesaria para constituir la garantía. Por otra parte, hay que tener en cuenta posibles obligaciones de confidencialidad del fondo y la gestora frente a los inversores que pueden limitar la información que se facilite a los bancos.

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