Por Alfredo Aspra.  Abogado de CMS Albiñana & Suárez de Lezo

Ha causado una gran expectación el anuncio del Consejo de Ministros del pasado viernes día 7 de septiembre, por el que se aprueban medidas urgentes para paliar los daños producidos por los incendios forestales, y otras catástrofes naturales ocurridos en varias comunidades autónomas que, también se aplicarán a siniestros de características similares que puedan producirse hasta el próximo 1 de noviembre.

 El Gobierno ha señalado que las ayudas del Real Decreto-ley 25/2012, tienen como objetivo que las zonas afectadas, y sus habitantes vuelvan a la normalidad, intentando paliar el impacto en los ciudadanos, y empresas afectadas.

 Dicho esto, es el apartado donde se fijan las medidas laborales y de seguridad social aprobadas con carácter extraordinario, el que más ha llamado la atención de la opinión pública, y suspicacias ha levantado. Cabe destacar, sin embargo, dada la expectación creada, que tal posibilidad ya se recoge en  la Ley General de la Seguridad Social desde el año 1994.

 Así, se establece que para llevar a cabo obras de reparación de daños causados, las administraciones públicas, y entidades sin ánimo de lucro podrán solicitar del Servicio Público de Empleo competente, la adscripción de trabajadores perceptores de las prestaciones por desempleo para trabajos de colaboración social.

 En ningún caso, podrá entenderse que la prestación de tal colaboración implicará una relación laboral entre la entidad, y el desempleado. El trabajador, sin embargo, continuará percibiendo la prestación o el subsidio.

 Adentrándonos en la norma, se puede detectar como en la misma, se establecen las concretas condiciones para acogerse a los trabajos de colaboración social entre las que destacan que, i) el trabajador deberá contar con las aptitudes físicas adecuadas, ii) que la designación no podrá implicar un cambio de residencia o, ii) que la renuncia podrá conllevar una infracción que implique desde, la suspensión de la percepción de la prestación durante un plazo de tres meses hasta la extinción íntegra de la misma.

 También debe destacarse que si el trabajo llevado a cabo por el desempleado se realiza  a jornada completa, se percibiría el 100% de la base reguladora, y como mínimo lo establecido en el salario mínimo interprofesional.

 Está claro que esta medida urgente, rodeada de polémica, puede traer consigo consecuencias positivas y negativas, pero el trasfondo de la misma tiene una connotación social ineludible, cual sería intentar sofocar una situación ruinosa sobrevenida a causa de los desoladores incendios que han tenido lugar a lo largo, y ancho del territorio español.

 Los más críticos afirman que este tipo de medidas pueden distraer al parado en la búsqueda de un empleo que realmente se adecue a su formación y objetivos personales, por lo que a la larga, en lugar de aumentar la empleabilidad, se estaría contribuyendo al objetivo contrario.

 De igual modo, la medida es tachada por ciertos sectores como demagógica, ya que, si además de requerirse ciertas aptitudes físicas, que no implique cambio de residencia se requiere cierta formación acorde al trabajo que se va a desempeñar, estaríamos buscando un perfil de trabajador difícil de encontrar, por lo que sería un puesto de trabajo que convendría cubrir por orden de méritos, y no de manera obligatoria como se pretende.

 Por último, indicar que aunque se trate de una idea relativamente nueva en España (el hecho de que los desempleados que reciben una prestación realicen trabajos sociales), no lo es tanto en Europa, donde algunos países llevan tiempo aplicando medidas similares.

 Véase el caso de países como Portugal, donde el Gobierno luso ha impulsado medidas para incentivar la búsqueda de empleo, de manera que los parados que reciban la prestación deberán dedicar un mínimo de 15 horas semanales a labores de índole social, o en Alemania, donde los parados con subsidio por desempleo están obligados a aceptar determinados  trabajos  al servicio de la comunidad en escuelas, residencias de ancianos o  labores como la retirada de nieve, etc.