El senador Alejandro Peña Villa propone duplicar penas a la extorsión en contra de mujeres embarazadas o adultos mayores.

El fundamento de la imposición de una mayor pena radica en que el delito trae consigo consecuencias graves en la salud, sobre todo en personas de grupos vulnerables.

El proyecto del senador José Alejandro Peña Villa, del Grupo Parlamentario de Morena, tiene como objetivo duplicar las penas para la extorsión cuando este delito se cometa contra mujeres embarazadas, adultos mayores o personas con enfermedades cardiovasculares.

Peña Villa señaló que este tipo de delito se ha convertido en un fenómeno complejo ya que lo pueden cometer diversos sujetos activos: un delincuente que se encuentran en un centro de readaptación social, un integrante de algún grupo de crimen organizado o cualquier otra persona.

El senador explicó que la extorsión debe ser entendida como “un suceso traumático, una experiencia negativa que de forma brusca, inesperada e incontrolable surge y pone en peligro la integridad física o psicológica de una persona y ante la cual la víctima reacciona con temor, desesperanza u horror intenso”.

Además, esta clase de ilícito trae consigo consecuencias graves en la salud, sobre todo en sectores de la población vulnerables como mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con problemas cardiovasculares.

El estrés y angustia al que se enfrenta una mujer embarazada que es víctima de extorsión, afecta el desarrollo del bebé y en el peor de los casos puede “ocasionar un aborto debido a un reflejo que puede provocar espasmos y contracciones en el útero”.

En referencia a las complicaciones en la salud, el doctor Iñaki Marina, miembro de la fundación Science Health and Education afirma que aumentar la frecuencia cardiaca o la presión arterial en muy poco tiempo provoca inestabilidad que podría derivar en infartos agudos de miocardio, embolias cerebrales o enfermedades de extremidades periféricas.

Las víctimas de extorsión también pueden desarrollar el trastorno de estrés postraumático que tiende a manifestarse en dificultad para dormir o pesadillas, sentimiento de soledad, explosiones de ira o sentimientos de preocupación, culpa o tristeza.

El legislador señaló que éstas son algunas de las enfermedades que se pueden originar al ser víctimas de este delito.

La extorsión produce un profundo trauma y favorece a la creación de una sensación de inseguridad y vulnerabilidad en el sujeto.

Por ello, propuso que las penas de dos a ocho años de prisión y de 40 a 160 días de multa que impone el artículo 390 del Código Penal Federal se dupliquen cuando este ilícito se comenta en contra de mujeres embarazadas, adultos mayores de 65 años y de las personas con enfermedades cardiovasculares.

Finalmente, el senador dio a conocer los datos recolectados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública: en 2019 se denunciaron siete mil 942 casos; en 2018, seis mil 606; en 2017, cinco mil 947; en 2016, cinco mil 395; y en 2015, se recibieron cinco mil 277 denuncias.

Fuente:

Senado de la República de México

Coordinación de Comunicación Social

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