Pablo Fernández Burgueño, fundador de AbanlexEnamorado, a partes iguales, del derecho y la tecnología, Pablo Fernández Burgueño se ha convertido en uno de los expertos jurídicos de la red más reputados de España. Desde su despacho Abanlex asesora a grandes y pequeñas empresas sobre la protección de datos, la propiedad en la red, la compra-venta online o cualquier otro tipo de problemas legales que surgen, cada vez con más frecuencia, en el orbe tecnológico. “Convertimos el derecho de siempre, el del código civil, en una normativa especifica para internet, apoyándonos en las leyes que ya existen para la red”, afirma este abogado, sabedor de que la creación de una normativa global para internet está aún muy lejos.

Eres socio y fundador de Abanlex pero también trabajas activamente en Madrid Emprende. ¿En qué consiste este proyecto?

En Abanlex tenemos clientes que nos han pedido que prestemos servicios en sus sedes, como el Ayuntamiento de Madrid, que quiere que estemos en el edificio de la calle Bailén, prestando servicios a Madrid Emprende. Lo que hacemos es ayudar a empresas o emprendedores extranjeros que quieren venir aquí, a la capital. Les asistimos en todos los primeros pasos de formación del negocio. Tenemos empresas que vienen de Chile, México, de Suiza, Holanda…. Tienen oficina gratuita, asesoramiento gratuito, salas de reuniones, de conferencia….

¿Y hay interés por parte de los extranjeros en venir a Madrid y crear una empresa?

Sí, cada vez hay más gente que quiere venir aquí a Madrid a emprender. Esta es una de las ciudades más importantes de Europa para crear negocios. Tenemos una forma de trabajar que a los extranjeros les suele gustar bastante, con unos horarios flexibles. También les atrae la lengua. Tenemos uno de los cinco idiomas más importantes del mundo. Y no hay que olvidar que todo el paro que está habiendo lo que produce es que haya gente muy formada disponible. Tenemos bastantes solicitudes. La parte internacional de Madrid Emprende está siempre llena de emprendedores.

¿Qué tipo de empresas se crean, de algún sector en concreto?

La mayor parte de los que emprenden aquí en Madrid tienen que ver con la tecnología. Buscadores, empresas que desarrollan tecnología para volar al espacio, dedicadas a ofrecer cursos o enseñanza a través de tecnología en el teléfono móvil, al alquiler de libros a través de la red… Pero en Madrid Emprende cualquier idea puede entrar no está cerrado al mundo de la tecnología.

Abanlex también es un despacho de abogados centrado en el mundo tecnológico

Somos un despacho curioso. No somos un bufete al uso. Únicamente hacemos aquellas cosas que nos gustan, que nos apasionan y que tienen que ver con la tecnología. Una empresa que quiera vender sus productos a través de Internet o que simplemente quiera estar en la red sabe que tiene que cumplir normas, pero no sabe cuáles. En un despacho tradicional quizás no le sepan explicar la parte tecnológica, que es un poco más compleja. Nosotros convertimos el derecho de siempre, el derecho tradicional (el del código civil), en una normativa especifica para internet. Además nos apoyamos en las leyes que ya existe para internet, claro está.

¿Me imagino que de momento no tenéis mucha competencia?

Sí tenemos poca. Los grandes despachos casi todos tienen un área específica de derecho de las nuevas tecnologías. Al principio surgieron estas pequeñas áreas porque necesitaban tener esta especialización y lo que hicieron es formar a abogados tradicionales en el tema del derecho tecnológico. Esto da su resultado pero nosotros hemos preferido hacer otra cosa: a Joaquín (mi socio) y a mí nos encanta el derecho pero también la tecnología. Hemos creado nuestra propia página web, programas de ordenador, aplicaciones. Esa experiencia en la parte de diseño y tecnología es la que utilizamos para aplicar el derecho que también nos apasiona y lo hacemos lo mejor que podemos.

¿Vais por libre o estáis asociados con otros despachos?

Somos muy pequeños y hemos utilizado los cinco años que llevamos para conocer a los abogados de otros despachos, seleccionarles y ver quienes son los mejores en cada una de las áreas. Así aquellas materias que nos encargan y que nosotros no queremos hacer porque no es nuestra área de especialización lo derivamos a otros. Por ejemplo, un caso de derecho laboral nosotros no queremos llevar. Por el contrario, compra-venta a través de internet, derechos, protección de datos, tecnología de comunicaciones, como registrar una página web, como permitir que otros utilicen o reutilicen esos contenidos… Eso es lo nuestro y de lo que nos ocupamos.

¿Cómo ve a España a nivel tecnológico?

Lo lógico sería decir en estos momentos que lo veo muy mal pero la verdad es que percibo todo lo contrario. Hay mucho impulso. Hay gente brillante en el mundo de las ciencias y la tecnología. España es, de hecho, uno de los países pioneros en aprendizaje y enseñanza tecnológica. Lo que sucede es que nuestro país económicamente no está muy boyante y esos especialistas tecnológicos lo que hacen es irse al extranjero en busca de empleo. El resultado es que en España formamos a muchos de los científicos y técnicos mejores del mundo pero les dejamos ir.

¿No hay inversores que financien negocios tenológicos en España?

Sí los hay. Están los business Angels, fondos de inversión y capital riesgo. Pero no tanto como se quisiera.

¿La crisis ha afectado a la hora de arriesgar dinero en tecnología?

Claramente. Si antes se invertía en 10 empresas, ahora lo que se hace es analizar estas 10, desechar cinco y de las otras cinco se invierte en tres. Con lo cual hay muchos más negocios potenciales que dejan de tener dinero y como no tienen capital no pueden emprender. Hay empresas que son ganadoras de concursos por sus ideas magníficas y reales, que se pueden llevar a cabo, pero no consiguen dinero en España. Se tienen que ir fuera y eso son clientes que perdemos nosotros pero que ganan abogados de otros países.

¿No percibes ningún brote verde a nivel de inversión?

No, a corto plazo no. No vamos a volver a como estábamos antes. Hay una teoría por ahí que dice que la economía es cíclica que no comparto. Estamos en un paradigma diferente. Vamos a cambiar de forma de hacer las cosas. Jamás vamos a estar como estábamos.

¿La red es ahora menos segura?

Sí, porque cada vez hay más plataformas, más programas, más capacidad de descarga, tanto cualitativa como cuantitativa. Todo esto se hace a través de páginas que muchas veces no son seguras. Hay una tendencia a pensar que las páginas con una s ‘https’ son seguras porque cifran los datos a través de un conducto. Sin embargo, eso lo único que hace es cifrar la comunicación pero no te asegura que la parte que está al otro lado de la red sea segura y quizás haya un bandido tecnológico y lo que está haciendo es cifrarte los datos. A todo esto se le añade que los ordenadores no suelen tener antivirus y cuando lo tienen puede ser troyanos, programa que se hacen pasar por un antivirus y no lo son y, a todo esto también se le suma que muchos sistemas operativos en España son ilegales. No cuentan con la salvaguarda de los grandes operadores de telecomunicaciones o programación informática. Por ejemplo, los que utilizan Windows ilegal lo que hacen es desproteger su propio ordenador. En resumen, todo esto unido lo que hace es que la red sea vulnerable para el usuario y el usuario sea vulnerable para la red. Hay que proteger al usuario desde el primer momento y más en las empresas.

Un ejemplo real. El párroco de una iglesia cuando tomaba los datos de los matrimonios y bautizos utilizaba su ordenador en el que tenía instalado el e-Mule y compartidas sus carpetas, con lo que compartía en la red todos los datos matrimoniales y religiosos de las personas que pasaban por esa parroquia. Esta persona probablemente no sabía lo que estaba pasando. En los hospitales hay ordenadores conectados con acceso a todos los datos de los pacientes pero con sistemas de compartición de archivos y conectados a internet. Con lo cual se pueden descargar troyanos, malware, que van a sacar información de los pacientes. Esto es algo que sucede muy a menudo, por lo que habría que poner barreras para impedirlo. De hecho ya se están poniendo.

¿Con qué problemas os llegan los clientes?

Tienen dos tipos de inquietudes. Cuando un empresario acude a nuestro despacho ha creado o va a crear algo tecnológico. Su principal duda es: ¿esto de quién es? Es mío porque lo he pensado yo, del diseñador, del programador, de la persona que tiene el conjunto porque lo ha comprado… Pero suelen venir con este tipo de inquietudes cuando ya se han convertido en problema, cuando la persona tiene el programa pero el diseñador, el informático… todos quieren su parte. Ese es un problema de propiedad intelectual bastante grave y que nos llega todas las semanas.

El otro problema es el de la protección de datos. Es un tema que tendría que ser banal porque se supone que todo el mundo tendría que tener sus datos protegidos. Nos llegan empresas diciendo tengo 1.000, 2000 empleados y necesito proteger sus datos cómo tengo que hacerlo; tengo una empresa que está en internet y vendo cosas a todos los usuarios del mundo: chilenos, franceses, ingleses… ¿cómo debo proteger los datos?; o si subo todo a la nube utilizando Drodbox, o el sistema de nube de Windows ¿Se supone que está protegido o tendría que hacer algo?

¿Un empresario que cree una página web que tiene que hacer para luego no incurrir en problemas legales?

Si se hace el mismo la página utilizando software suyo no tendría ningún problema. Simplemente la crea y ya tiene los derechos. Si la hace utilizando un software libre entonces no se puede quedar con la propiedad de toda la página porque ha utilizado algo que no es suyo. Si en vez de crear el mismo la pagina web se la crea otro, un diseñador o un informático, ahí es donde empieza a haber problemas porque el creador de la página es el autor, y quien la utiliza es el que recibe los derechos. Así que habría que hacer un contrato de cesión de derechos entre la persona que crea la página y la persona que la compra o la quiere utilizar. Ese contrato debe ser breve conciso, una página o dos a los sumo.

¿Y eso normalmente se hace o se olvida?

Se le olvida al 99,9% de los empresarios, con lo que siempre vienen con problemas. Es que hemos creado una página pero el informático no nos quiere dar las claves…

La Asociación Derecho en la Red le concedió recientemente el premio al Mejor Post Jurídico por su artículo ‘Como cumplir la Ley de Cookies’ publicado el 9 de abril de 2012. ¿Eres activo en internet?

Mas que ser activo a mi lo que me gusta es investigar y una forma magnifica de hacerlo es compartir algo que sea útil para los demás. Para hacer este artículo sobre las cookies utilice como seis horas de trabajo al cien por cien en investigar y modificar un programa informático de bloqueo de cookies para instalarlo dentro de nuestra página web del despacho. Es decir, el hecho de escribirlo no es que sea activo o no en internet, sino que necesito investigar y compartir cosas. Afortunadamente, este articulo ha sido útil, ya que trata de cómo la normativa europea y la española ahora protege a los usuarios frente a intrusiones por parte de las empresas.

¿Lo de las cookies va a más?

Esa es la sensación. Lo que voy a decir es una verdad como un puño. Desde 2002 hasta 2012 existía la obligación de informar de que estabas usando cookies. Había la obligación de informar o bien en el aviso legal o bien en la página principal de la página web. “Estoy usando cookies y son éstas”. Bueno eso es lo que están cumpliendo ahora las páginas web. Es decir, están cumpliendo una normativa que ya no existe. Desde el 1 de abril de 2012, lo que hay que hacer es otra cosa: hay que explicar al usuario que vas a usar cookies y después cuando éste lo haya aceptado y sólo entonces se pueden instalar. Esto es bastante fácil de comprobarlo. Si una página web ves un pop-Up que dice te voy a instalar cookies. Se puede hacer una pequeña prueba utilizando el Firefox. se mira si tiene cookies con un botoncito que dice ‘Esta página tiene cookies’ y si te dice que sí que te las ha instalado es que está incumpliendo la ley, porque la normativa de cookies te dice que la empresa si quiere instalarte cookies antes tiene que haber obtenido el permiso del usuario.

Pero eso no se cumple a menudo

Nunca. Lo cumplen dos empresas de España, la propia Agencia de Protección de Datos, porque no instala cookies y nosotros, en Abanlex lo hemos intentado cumplir. Utilizamos un sistema muy intrusivo. Decimos al usuario: “¿Quieres que te instalemos cookies sí o no”.

¿Por qué no se cumple?

Porque es complicado. Ya que significa que tienes que contratar a un informático que te instale el sistema para bloquear las cookies pero no se quieren contratar en estos momentos a expertos tecnológicos. Y el segundo motivo es que las cookies que se suelen utilizar son, por ejemplo, las de Google Analytics

para analizar el tráfico de la página y dejar de utilizar estas cookies significaría estar ciego respecto a cuántas personas acceden a tu web. El resultado es que como no se quieren hacer bien las cosas, las empresas están incumpliendo una ley que contempla sanciones de hasta 30.000 o 150.000 euros.

¿Eres partidario de muchas normas en internet?

Mi percepción ha cambiado a lo largo de los años pero he llegado a una conclusión muy sencilla. El mundo es enorme y cada país tiene sus leyes pero si internet es el mismo para todo el mundo qué sentido tiene que haya miles de leyes que regule la red. Ese estado mundial que creamos en su día en el que hacía falta un pasaporte para pasar de país en país y la gente y mercancías iban en carros, ya no se puede aplicar al mundo de internet. Internet es un mundo de impulsos eléctricos y tratar de implantar la tecnología de los bueyes y las ovejas a la red es imposible. Ahora estamos en una situación en la que cada país tiene su normativa sobre internet pero es un sistema pasajero, que es caduco. La idea es que todos fuéramos hacia una única norma de internet. ¿Cómo se va a hacer esto? A día de hoy no es posible. Todas las leyes nacionales surgen por voluntad propia de los estados y a veces de instrucciones de directivas o tratados internacionales. Pero no hay una norma global que se pueda imponer. Es imposible de momento. No existe esa vía. Lo adecuado ahora sería apoyar a esas organizaciones internacionales que abogan por una normativa o, por lo menos, unos principios únicos de en la red. Pero hasta eso suceda lo podemos echar unos 200 años.

 

 

 

 

 

 

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