Por Maria Suárez Pliego, Socio de Suárez de la Dehesa Abogados

Esta misma semana hemos tenido conocimiento de la Sentencia dictada por el Juzgado Mercantil número 4 de Madrid, que absuelve al creador de programas “peer to peer” para el intercambio de archivos entre usuarios de Internet, Pablo Soto, de la demanda interpuesta por varias discográficas junto a Promusicae. La Sentencia da solución a la primera demanda interpuesta en la vía civil contra este tipo de actos en nuestro país.

Resuelve desestimando las pretensiones formuladas por las demandantes porque principalmente, considera que las acciones llevadas a cabo por Pablo Soto y las mercantiles desarrolladoras de software –crear un programa P2P para el libre intercambio de archivos entre usuarios de Internet– son actividades lícitas que, en ningún caso, pueden considerarse suficientes para producir los daños que posteriormente han sido reclamados a través de la vía de la responsabilidad extracontractual que establece el artículo 1.903 del Código Civil.

El Tribunal no admite la responsabilidad que se le atribuye a Pablo Soto y las mercantiles desarrolladoras dado que no contempla la posibilidad de encajar el presente caso en la aplicación de este artículo por dos razones: en primer lugar, Pablo Soto y las desarrolladoras, una vez distribuido el software, no mantenían ninguna relación de dependencia o control con los usuarios, es decir, no participaban en los actos propiamente generadores de la infracción; y en segundo lugar, considera que los supuestos previstos en este artículo, al tener un marcado carácter tasado, no son susceptibles de aplicación por analogía al caso presente.

Al respecto es imprescindible tener presente que los programas “peer to peer” se caracterizan principalmente porque permiten el libre intercambio de archivos entre los usuarios conectados a la red prescindiendo de un servidor principal que los intercomunique, es decir, estos programas están diseñados precisamente para que cada usuario que se conecte a la red funcione como un servidor al que se conectan el resto de usuarios cuando precisan de un archivo que existe en el mismo, no existiendo así un servidor principal gestionado por el desarrollador que soporte el tráfico de todos los archivos que se intercambian.

Esta forma de operar trae como consecuencia en el plano jurídico un vacío legal sobre la responsabilidad de estos desarrolladores de software, que esquivan de esta forma su responsabilidad como verdaderos prestadores de servicios en la sociedad de la información.

Expuesto lo anterior es innegable que el panorama que dibuja esta Sentencia para la industria cultural no es nada halagüeño, pues los argumentos sobre los que se apoya el Juzgador para eximir de responsabilidad extracontractual a los desarrolladores de estos programas distan sobremanera de la verdadera realidad de los usos y finalidad de los mismos.

En primer lugar, las estadísticas apoyan de forma unánime que la inmensa mayoría del tráfico generado por estos programas “peer to peer” tiene como finalidad el intercambio de archivos contenedores de obras musicales, audiovisuales y videojuegos, los cuales son puestos a disposición de los usuarios sin la preceptiva autorización de los titulares de derechos. Es decir, la verdadera realidad es que es prácticamente nulo el uso de este tipo de programas para intercambiar archivos de datos o de obras con licencia creative commons.

En segundo lugar, el Tribunal en el ánimo de revestir con una legalidad cuestionable a estas redes de intercambio de archivos, realiza una analogía de las relaciones entre los usuarios de las mismas y los desarrolladores con las que por ejemplo se dan en un club privado o comunidad de amigos. De esta forma recurre al símil de que estas redes “sería como si creáramos un club privado de amigos para compartir alguna afición como por ejemplo fotografía. Todos tendríamos multitud de fotos que además queremos compartir con los demás aficionados. Para que el tema funcione, el promotor de la idea tendría que ser el que llevara un listado de los miembros del club y probablemente también una relación de las tipologías de fotos que cada socio tiene, de forma que cada vez que un nuevo socio quisiera entrar en el club, se dirigiría al promotor que le facilitaría las coordenadas del resto de socios así como sus tipologías de fotos”.

Al equiparar estas redes a un club privado, el juzgador está olvidando que la esencia característica de ese club privado se diluye en el momento en el que la verdadera realidad no es otra que entre los usuarios no se da ningún tipo de relación personal o privada, de hecho estos desconocen la identidad de unos y otros, se desconocen los archivos que los mismos contienen y por ello se precisa de buscadores de palabras clave y bases de datos, así como tampoco el desarrollador que pone a disposición del público esta herramienta realiza ningún tipo de criba o filtrado respecto al tipo de archivos que cada usuario posee, que sería lo lógico si el fin que se persiguiese realmente fuese el de facilitar a los usuarios el intercambio de archivos específicos que no estén protegidos por derechos de autor.

Para estos supuestos que presentan las redes “peer to peer”, en los cuales es evidente el vacío legal provocado por el desfase entre el desarrollo de las nuevas tecnologías y el desarrollo de la legislación aplicable a las mismas, donde no se regula la actividad que desarrollan los creadores de este tipo de programas instrumentales, se echa de menos una mayor implicación por parte del Juzgador respecto al tema de la responsabilidad derivada por el conocimiento efectivo, puesto que, aunque estos desarrolladores de software no son operadores o prestadores de servicios de la sociedad de la información propiamente dichos, en estos casos específicos como ocurre con el “peer to peer”, son los proveedores de las herramientas necesarias para el intercambio libre de archivos, y los mismos, en el desarrollo de este tipo de programas, obvian de pleno implementar en ellos cualquier aplicación que identifique archivos contenedores de obras protegidas por derechos de autor e impida ese intercambio fraudulento.

 

20 Comentarios

  1. Así que lo justo, es condenar al desarrollador a una sentencia de bancarrota perpetua. 13 Millones de Euros, nada más y nada menos, por crear un software de intercambio. Podríamos juzgar a Alfred Novel, por la cantidad de mutilados que ha dejado la dinamita…

  2. ¡Claro! hay que matar al que fabrica la herramienta, pero entonces habría que matar también al que fabrica cuchillos para cocina porque alguien lo puede usar para asesinar.
    ¿Usted piensa lo que escribe o se lo dictan las caducas gestoras de detechos ?
    En lo que haya derecho de copia, ningún ánimo de lucro, pago por adelantado por si acaso aunque no sea su destino final de uso del canon digital, etc.. esto es LEGAL

  3. ¿dirías entonces que al nuevo ministro de Defensa se le puede acusar de genocidio por haber fabricado las armas que uso Gadafi contra su pueblo? Según tu argumento es aplicable a: «es imprescindible tener presente que las bombas de racimo se caracterizan principalmente porque permite matar personas»

  4. Es decir, según ustedes, debería poder condenarse a un desarrollador de software por el uso que terceros no dependientes del desarrollador puedan hacer de él. No me puedo creer que no vean lo demencial de esta postura: ¿quién iba a desarrollar software en este país? (y eso que ya no está la cosa muy boyante). Otrosí: los otros usos de las redes P2P no son solamente los archivos bajo licencia ‘creative commons’, como ustedes aseveran de una forma nada inocentemente simplista; las redes P2P motorizan la descarga de muchísima documentación y de multitud de programas libres; de hecho, enteras distribuciones de Linux (una por otra, entre actualizaciones y demás, aparecen a razón casi de una semanal) serían prácticamente imposibles de obtener desde unos pocos repositorios en FTP y es gracias a las redes P2P que la obtención de estas distribuciones (que no bajan de 600 Mbytes) es instantánea.

    En definitiva, a base de intentar no dejar títere con cabeza, están consiguiendo ustedes que el tema del ‘copyrigh’ deje de ser una rencilla entre usuarios P2P y el 3 por 100 del PNB para pasar a ser un problema de economía nacional, porque la tecnología -tanto en productos como en servicios-, ya al presente, es muy superior en PIB a lo que genera el ‘copyright’. En lo que se refiere al futuro, barrunto que pararles los pies a ustedes -y en seco- va a ser una simple cuestión de supervivencia, va a ser simplemente decidir si España sigue formando parte de los países desarrollados o volvemos a pifiarla en el ancho de vía como en el siglo XIX, error que aún estamos pagando carísimo. Sería triste y duro volver a eso por proteger un triste 3 por 100 que, en realidad, no es sino el parapeto de un ‘lobby’ industrial extranjero.

  5. Es la criminalización de la herramienta. Cambien ustedes P2P por cuchillos y todos los fbricantes a la cárcel. ¿O es que acaso depende de la estadística? La mayoría de los cuchillos se utilizan para propósitos culinarios, pero los programas P2P se utilizan casi en exclusiva para compartir contenido protegido, etc. Menuda solidez argumental, menudo nivelazo gastamos.

  6. A ver…. que esta señora tiene que ganarse el pan! ¿no va a decir otra cosa, no? La pregunta es si luego ella, o su unidad familiar y su entorno no descargan nada, ni música ni nada sin pagar. Si todos sus ordenadores tienen windows y microsotf office originales y pagados… O mejor, es esta postura su opinión personal o es porque con la crisis que hay, todo el mundo se preocupa de proteger su puesto de trabajo??????

  7. Con abogadas como usted, Sra. Suárez, se entiende el lamentable estado de la justicia en este país.

    Y en el recurso, dígale por favor a sus clientes que se dejen los kikos en casa. Tengan por una vez un poco de respeto.

  8. Según su argumento, los fabricantes de armas deberían estar condenados de por vida porque sus armas sirven principalmente para asesinar.

    Estoy de acuerdo con usted entonces, pero si se lleva a cabo esta medida, cada fabricante de armas deberá ir a la cárcel e indemnizar a la familia del asesinado/finado por sus productos.

    Hágase lo mismo con cuchillos, coches, motos, vallas de protección, bolsas de plástico, piscinas (en las que mueren en España 90 niños al año), balcones, fabricantes de productos de bollería, fabricantes de bebidas espirituosas, tabacaleras…

    ¿le parece coherente entonces?

  9. Por esa regla de tres, también habría que denunciar a las tiendas de deportes por vender bates de béisbol, porque hay gente que los usa para dar palizas a los integrantes de otras razas. O denunciar a las gasolineras por vender gasolina, porque hay gente que la usa para prender fuego a indigentes, ¿no?

    A ver si distinguimos lo que es un delito y no lo es, que esto lo entiende hasta un niño de tres años. A lo mejor ese es su problema, el infantilismo y la pataleta que les caracteriza a todos ustedes.

  10. Haciendo de abogado del diablo… vamos a ser un poco honestos que para eso es Navidad, la mayoría de nostoros (me incluyo) cuando nos conectamos a las redes p2p es para descargar música y cine…, y si vale, algunos las utilizáis para usos totalmente legales… –‘. Pero que queréis q os diga, no creo que estos cracks como Pablo Soto no sean conscientes de este fenómeno y que si quisiesen podrían desarrollar estos magníficos programas con las medidas adecuadas que impidiesen esta barra libre de música y cine… Y de ahí entiendo que es donde quieren pedirles responsabilidades.

    Pero claro, no vamos a tirar piedras contra nuestro propio tejado y encima en estos tiempos empezar a pagar por algo que hasta ahora, nos pese o no, estamos robando, hurtando, sisando o como queramos llamarlo.

    • Perdoname, pero estás equivocado.

      Al igual que dice todo el mundo, no es responsabilidad del fabricante hacer ajustes a su producto para que la gente no lo utilice con fines ilícitos. Sino, imagina a los fabricantes de cuchillos… tendrían que realizar ajustes para que la gente no los use para matar personas… no tiene ninguna lógica.

  11. Ésta es una afirmación gratuita aventurada y carente de rigor:
    «Esta forma de operar trae como consecuencia en el plano jurídico un vacío legal sobre la responsabilidad de estos desarrolladores de software, que esquivan de esta forma su responsabilidad como verdaderos prestadores de servicios en la sociedad de la información.»
    Da por presupuesta esa responsabilidad, cuando el hecho cierto, comprobable e incontrovertible que han puesto de manifiesto los tribunales es que NO es así.
    En realidad esa afirmación no es más que parte de un prejuicio. Menos mal que doña Maria Suárez Pliego es abogada y no juez.

  12. Pensemos en un grupo de abogados que trabajan por devoción vía Internet, sin gasto alguno para el solicitante y con beneficio cero para los profesionales.
    Evidentemente, usted se negaría, ya que perdería dinero. Y haría todo lo posible por mantener ese negocio que otros hacen por diversión. y tiene lógica y derecho a dentro de la legalidad mantener sus costas.

    El problema seria, si el gobierno le defendiera a usted, una minoría, para seguir enriqueciéndose sin aportar ningún valor añadido. Incluso creando leyes y permitiendo sentencias criminales de cárcel y etc a este grupo o grupos de personas que estarían cambiando el modelo de negocio (que no lo habría).

    Menos mal que las personas tiene caducidad. Y los jóvenes, que no de juventudes… os aplastaremos.
    Lo sentimos discográficas, no aportáis nada. RIP

  13. Juzguemos a Bill Gates por haber hecho el Windows, que permitió hacer eses software p2p, y el Excel que algunos usan para llevar la contabilidad en b de su empresa. Aplicando transitividad de ir a la cárcel no se libra ni la autora. Como en cualquier ramo profesional en el derecho también hay chapuzas, la diferencia es que si te lo encuentras en el sector de la fontanería es solo el grifo el que pierde agua. Si das con una como esta das con tus huesos en la carcel

  14. Aceptaría que condenasen a los creadores de software P2P por infracción de copyright el día que condenen a todos los fabricantes de armas por crímenes contra la humanidad. Así, por lo menos, saldríamos ganando de verdad: se dejarían de fabricar armas.

    Ya puestos, como las canciones de los Beatles son pirateadas mayoritariamente en lugar de ser compradas (según la industria, claro), ¿Por qué no condenamos a los Beatles por producir algo apto para ser pirateado? ¿Eso también es fomentar la piratería, no? Al fin y al cabo, aquí lo importante sólo es el poder de las grandes compañías discográficas y las industrias, y no la creación en sí misma, ¿No?

    De verdad se lo digo, con el corazón en la mano: usted no es consciente del enorme daño que supone a nuestra sociedad criminalizar a desarrolladores de software o, aún peor, criminalizar un modelo de comunicación (P2P). Es como si prohibiéramos el uso del aire porque se puede usar como medio para comunicar contenidos protegidos por derechos de autor: moriríamos todos de asfixia.

    Piénselo 2 veces; reflexione lo que dice. En su época, también había gente que creía que el Nazismo era bueno, o que la Santa Inquisición conseguiría un mundo más justo.

  15. Entonces, a los fabricantes de armas deberían condenarlos a todos a la máxima pena (en EEUU a la pena de muerte) ya que, estadísticamente, el resultado del uso de sus productos es la muerte de personas.

    País!!

  16. Cuando algunos de los profesionales del derecho, tenéis un desconocimiento tan enorme en materia de Internet, miedo me da.

    Primero eso de sacarse de la manga que los P2P apenas se usan para distribuir obras libres, es la misma pantomima que las supuestas pérdidas por las descargas de Internet, que nunca han sido demostradas.

    ¿Y de que vacío legal se habla?. Yo no veo vacío legal ninguno, y no soy abogado pero tampoco gilipollas.

    ¿Es un vacío legal, que una Industria basada en un modelo obsoleto, no se adapte a una realidad cambiante, como es la era digital?. Es un problema meramente industrial ni más ni menos.

    ¿Sabe que somos más de un millón de autores fuera de las fronteras de Fantasía (SGAE)? ¿y que gracias a internet podemos distribuir nuestras obras, sin hacer falta que los intermediarios se queden con el 90% de lo que nos corresponde? Y ojo que algunos no queramos ganar dinero no significa que no podamos.

    Es más respecto a algunos autores, habría que cambiar la definición de autor a: Persona que solo sabe llorar al Gobierno de turno, porque su ignorancia o incapacidad de adaptación a Internet, le sobrepasa.

    Salu2

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