Según los inspectores de Hacienda, será necesario llevar a cabo una subida de impuestos de, al menos, 15.000 millones de euros, el 1,4% PIB, para poder cuadrar las cuentas presentadas por el Gobierno. Si este porcentaje se concentrara en el IRPF, explican que supondría más de un 20% de la recaudación actual de este tributo.

“Es más que posible que la subida de impuestos sea indispensable, pero desde luego también lo es que las autoridades políticas y económicas lo expliquen claramente a los ciudadanos, ya que, en definitiva, son quienes pagan impuestos”, indican los inspectores.

Consideran que si el Gobierno no hace un “esfuerzo colosal” por invertir el fraude fiscal, no le va a quedar otra opción de política económica que aumentar, “más de lo que ya lo ha hecho”, los impuestos especiales e incrementar las retenciones de las nóminas, donde el fraude es “considerablemente inferior”.

En opinión de los inspectores, este incremento “casi irremediable” en los impuestos indirectos y del IRPF no sólo sería “sumamente injusto”, sino que podría ser también “completamente insuficiente para afrontar el terrible desequilibrio presupuestario actual”.

La organización recuerda que ni la medida anunciada por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de limitar a partir de 2011 la deducción por inversión en vivienda habitual, que podría suponer un ahorro para las arcas públicas superior a 4.000 millones de euros, ni limitar la deducción de 400 euros a las rentas más bajas (ahora el coste es de 6.000 millones), sería suficiente para acometer este desfase.

El Gobierno ha elevado los impuestos especiales que gravan el consumo de tabaco e hidrocarburos y ayer mismo el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró que este año no se acometerán nuevas subidas de impuestos. Sin embargo, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, ha afirmado en varias ocasiones que los Presupuestos de 2010 acometerán cambios en algunas figuras tributarias.

El nuevo cuadro macroeconómico del Ejecutivo contempla un déficit público del 9,5% este año, que se reducirá, según las estimaciones oficiales, hasta el 7,9% en 2010 y al 5,2% en 2011, lo que exigirá o bien llevar a cabo un importante recorte de gastos o bien incrementar la recaudación, dado que la economía no volverá a terreno positivo hasta 2011.

Los inspectores de Hacienda afirman que, a pesar de que las nuevas previsiones suponen un “baño de realismo económico”, el Gobierno debería explicar “con claridad y detalle el nivel de sacrificio que se va a pedir a los españoles”. Para 2010, una reducción de 1,6 puntos en el déficit (del 9,5% previsto este año al 7,9% en 2010) supondría alrededor de 17.000 millones de euros.

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