La nueva reforma del Código Civil en relación al régimen de visitas de los hijos, para evitar la  violencia vicaria, es fundamental para romper el vínculo entre el maltratador o maltratadora, su cónyuge o pareja y los hijos habidos de dicha unión. Así lo asegura la abogada experta en Derecho de Familia Alejandra Garea,  quien, sin embargo matiza: existe un gran riesgo con este último cambio que se ha introducido en el artículo 94 de dicho cuerpo legislativo. El riesgo, explica, de que los hijos lleguen a pasar hasta un año y medio sin ver a su progenitor, quien, finalmente, puede resultar inocente de toda denuncia, imputación o sospecha relativa a actos de violencia de género y/o violencia doméstica.

violenciaEn los casos —los supuestos más graves— en que haya condena, la suspensión de visitas podría durar hasta cinco años, en los casos, se asocia su duración a la de la condena de prohibición de aproximación a la víctima.

La modificación, que entraba en vigor el pasado viernes 3 de septiembre, significa que se podrán suspender las visitas de los progenitores respecto de los hijos cuando el progenitor se encuentre incurso en un procedimiento por haber atentado contra la vida o la integridad física o moral de su cónyuge, pareja, conviviente o asimilada, y o sobre los hijos, así como en aquellos procedimientos en los que de las alegaciones efectuadas por las partes se pueda inferir la existencia de hechos constitutivos de violencia doméstica o de género.

Esto supone que se elimina, de manera automática, el peligro que corren la pareja y los niños que, bien han sido víctimas de violencia doméstica y/o de género o testigos de la misma, lo cual según el Convenio de Estambul también es violencia de género. Frente a esta virtud, la también mediadora familiar, recuerda que existe la posibilidad de que esta nueva vía legal se utilice como arma arrojadiza en procesos de divorcio o para formular falsas denuncias de violencia machista.

Hay que tener en cuenta, explica Garea, que las posibilidades de que las visitas de los hijos a los padres se suspendan basándose en la reforma introducida no se limita a la existencia de denuncias, sino que también abarca los indicios fundados relativos al tema. Esto es, a que en una demanda o una contestación a una demanda civil, ya sea de divorcio o de medidas paterno filiales, se hagan  alegaciones respecto de la existencia de hechos que puedan ser constitutivos de un delito de violencia de género o violencia doméstica.

Frente a estos posibles usos torticeros de la norma, la abogada recuerda que, en pos de proteger a los hijos de una ausencia prolongada de uno de sus progenitores, está la potestad de los jueces de suspender las visitas incluyendo los encuentros supervisados en el correspondiente organismo público, hasta que se resuelva el procedimiento penal.

Al ser nueva la norma, se irá adecuando a la realidad con la que los magistrados se encuentren, ajustándola ad hoc a cada caso concreto y es ahí donde se podría aplicar la excepción señalada en dicho artículo 94 y que se refiere al interés del menor. Desde un punto de vista jurídico, el interés del menor viene determinado por lo que es lo mejor para el mismo. En este sentido, se puede colegir que si no hay un riesgo para el niño y el alejarle del otro progenitor puede causarle un perjuicio mayor que el mantener las visitas, será en estos supuestos en los que se mantenga ese contacto.

Las excepciones a determinar por los jueces competentes se tomarán “previa evaluación de la situación paterno-filial”. Dicha evaluación se efectuará en el seno del procedimiento de divorcio o de medidas paterno filiales, ya sea mediante la exploración judicial del menor por parte de Su Señoría y del Ministerio Fiscal, o a través de los correspondientes informes psico-sociales emitidos por los equipos técnicos adscritos a los juzgados.

En este punto, desde Garea Abogados se quiere llamar la atención sobre la importancia que tienen los Puntos de Encuentro y sus equipos de profesionales para poder desarrollar  visitas supervisadas; “Los que hay están saturadísimos, con listas de espera muy elevadas y se ha puesto en marcha esta ley sin tener en cuenta esta circunstancia, con lo que aumenta la posibilidad de que se rompa la relación entre padres e hijos completamente”.

Hay casos  en los que los padres que están ostentando de facto las custodia de los menores, en el momento en que ponga una denuncia la mujer, va a conseguir un cambio automático de esa custodia, a pesar de que, finalmente, se archive el procedimiento o se declare la absolución.

Por supuesto, insiste la letrada, es cierto que nos encontramos con familias en las que hay que romper la relación, porque ha habido violencia sufrida por los propios menores o presenciada por ellos, pero hay otros casos en los que estamos ante presuntos insultos, presuntas amenazas, sin ningún tipo de medio de prueba ni ningún tipo de elemento que respalde la denuncia, y ello va a derivar automáticamente en la suspensión de las visitas.

Esta es la cuarta reforma del artículo 94 del Código Civil desde 1981. Bajo dicho artículo se establece el derecho de visitas en caso de divorcio para el progenitor no custodio.


Sobre la autora

  • Alejandra Garea es socia directora en Garea Abogados
  • Abogada experta en Derecho de Familia y Sucesiones
  • Mediadora Familiar, Civil y Mercantil, inscrita en el Listado de Mediadores del Ministerio de Justicia y Mediadora de MediaIcam (Servicio de Mediación del Colegio de Abogados de Madrid)
  • Abogada colaborativa

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