En su último informe, «Yendo hacia el crecimiento», la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico dijo que la crisis económica ha sido un «recordatorio forzoso del papel vital de una regulación prudente en los mercados financieros».

El informe llega cuando gobiernos, legisladores y el sector bancario están estudiando cómo reforzar la supervisión relativamente laxa, que ha sido considerada uno de los factores que propiciaron la crisis de 2008.

La OCDE, contemplando normas que van de solicitudes de capital y supervisión bancaria a protección de depositarios, auditorías y propiedad, dijo que tiene que alcanzarse un equilibrio adecuado y advirtió contra una regulación que «daña la competencia en exceso».

Su estudio sugiere que hay un indicador generalizado de un efecto adverso de la regulación prudente. Tener una autoridad supervisora bancaria fuerte parece realmente incrementar la competencia, señaló.

«El análisis empírico sugiere que aumentar la fortaleza del supervisor puede reducir el coste medio del crédito que afrontan los prestamistas por unas cuantas décimas de un punto porcentual», dijo el informe.

La OCDE dijo que en algunas áreas regulatorias concretas, sobre todo donde se han reforzado las leyes sobre propiedad o entrada en un sector, puede haber un efecto negativo pero indicó que los supervisores bancarios fuertes son clave para garantizar la competencia.

«Por ejemplo, donde los supervisores son fuertes, se ha encontrado que unos requisitos más estrictos para el capital o una amenaza más creíble de una salida forzada van con sistemas bancarios más competitivos. Y al contrario cuando los supervisores son débiles».

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