Durante su comparecencia ante la Comisión de Presupuestos del Congreso, Granado explicó que esta evolución «muy importante» se ha visto provocada por el decreto de medidas urgentes de fomento del empleo aprobado en marzo y actualmente en revisión en la Cámara Baja, lo que ha impedido realizar las dotaciones al Fondo de Reserva de la Seguridad Social presupuestadas para 2008.

Granado explicó que el próximo mes de diciembre el Gobierno evaluará el resultado de estas medidas con los agentes sociales y se determinará qué cantidad de la deuda aplazada ha sido devuelta y se puede dotar al Fondo de Reserva.

«Veremos si se puede hacer una dotación o no en función de la recaudación», aseguró Granado, quien explicó que de esta evaluación depende también la dotación del año próximo, en respuesta a una reclamación de todos los agentes sociales, y advirtió de que eliminar esta posibilidad de conceder aplazamientos tendría efectos «devastadores».

Defendió que en lo que va de año las reservas del Fondo han aumentado un 4,5%, hasta los 59.778 millones sólo con los rendimientos de las inversiones en deuda pública española, y una aportación de 100 millones procedente de las mutuas. A este porcentaje se suma el incremento de 800 millones en la dotación del Fondo de Prevención de Riesgos Laborales, hasta los 3.900 millones.

Granado celebró que en un año de «durísima crisis» las reservas de la Seguridad Social van a crecer en 3.300 millones, un 5%, sin necesidad de las dotaciones al Fondo de Reserva, mientras que se invertirán en «deuda pública». Además, recalcó que no está previsto «ni para este año ni para el próximo» hacer uso del mismo.

Respecto al impacto del déficit público en la Seguridad Social, Granado advirtió de que el envejecimiento de la población supondrá un mayor gasto en sanidad y dependencia, por lo que es necesario recuperar un «tono fiscal» adecuado para financiarlo.

Granado destacó que la previsión de liquidación del Presupuesto de la Seguridad Social para 2009 y las cifras para el próximo año reflejan la influencia de la disminución de afiliados, con una tasa de caída del 5,5%, pero también de la «abrupta caída» de la inflación, que provocará que, pese a la recesión, las pensiones tengan «la mayor ganancia de poder adquisitivo de toda la historia».

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