Esa es una de las principales conclusiones que ofrece el informe The day after tomorrow elaborado por PricewaterhouseCoopers, que analiza las perspectivas del sector bancario a nivel mundial tras la tormenta desatada en el sistema el pasado año y sus efectos en el sector financiero y en el tejido económico y empresarial.

El informe de PwC anticipa el regreso de las entidades a la banca clásica, más sencilla y más transparente para el cliente, con una mayor aversión al riesgo y sujeta a nuevas limitaciones normativas en algunas áreas. Además, el tamaño del sistema bancario será más reducido y tendrá que ajustarse al corsé de un marco regulatorio más estrecho y exigente tanto a nivel nacional como internacional.

El informe concluye que los bancos tendrán que ser mucho más rigurosos en el control de riesgos y abandonar productos y mercados donde las ventajas competitivas son difícilmente sostenibles.

En cuanto a los productos derivados, no desaparecerán pero su volumen se reducirá y se ajustará al tamaño de la economía real.

El estudio determina las principales características que definirán el nuevo entorno al que tendrán que adaptarse los bancos. En primer lugar, destaca la evolución hacia un mundo multipolar en el que los grandes centros financieros occidentales perderán su protagonismo en favor de las entidades asiáticas.

La crisis financiera ha acelerado el movimiento del poder financiero desde Occidente hacia el Este, dado que la credibilidad y fortaleza de las instituciones financieras occidentales ha quedado seriamente dañada.

Los bancos también tendrán que afrontar el conflicto de intereses generado por la entrada del capital público en las entidades financieras y la previsible elevación de la presión fiscal. El informe subraya el impacto evidente del rescate de los bancos en las finanzas estatales y en la opinión pública. Los gobiernos occidentales encaran una intensa desaceleración de sus ingresos por la recesión económica y los Ejecutivos exigirán a los bancos que, en justa correspondencia con la ayuda recibida, incrementen su contribución tributaria.

El informe destaca un grupo de países –Estados Unidos, Reino Unido, España e Irlanda- en los que este proceso será más acusado: países en los que el peso del sistema financiero es más elevado, donde el endeudamiento de los ciudadanos es mayor y donde el precio de la vivienda ha caído o va a caer más.

El informe considera que los ‘ganadores’ de la crisis serán aquellos que hagan lo adecuado para sobrevivir y, a la vez, se adapten al nuevo entorno, en el que cobran una inusitada importancia los intereses de múltiples stakeholders –incluidos gobiernos y sociedad en general-, con nuevos patrones de inversión, consumo y comercio mundial.

El escenario global va a ser muy diferente: una población envejecida en los mercados desarrollados, un crecimiento muy superior de los grandes países emergentes frente al de los mercados desarrollados, y un gran impacto de los avances tecnológicos en los servicios financieros. El estudio sentencia que, para seguir siendo competitivas, las entidades financieras tienen que asumir estas tendencias a largo plazo en sus estrategias de negocio, y lo tienen que hacer más pronto que tarde.

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