Ante la detección de la mutación del contagio por virus Hanta, el Senado aboga por un plan nacional de vigilancia y control.

Tras los casos que dan cuenta de una mutación de este virus que podría pasar al contagio entre humanos, la Sala del Senado respaldó un proyecto de acuerdo transversal, donde se solicita al Ejecutivo que disponga de mayores controles y que descentralice los diagnósticos.  

Conocido fue el caso de Patricia Henríquez de 29 años, quien era una joven profesional de la salud de la comuna de Palena. La mujer contrajo el virus Hanta y falleció en enero pasado tras haber atendido a una amiga que tenía la enfermedad sin saberlo.

La amiga de la médica era oriunda de la localidad de Epuyén, Argentina, donde se produjo un foco de contagio de la enfermedad que terminó con 11 fallecidos, 28 personas contagiadas y que tuvo en cuarentena a toda la localidad.

Estos sucesos levantaron todas las alarmas ante lo que expertos que detectaron una una mutación de una de las cepas del virus Hanta en Los Andes del sur, ya que antes solo se contagiaba a través de las heces de roedores.

A partir del episodio de Epuyén, el virus puede trasmitirse con facilidad de persona a persona y sus brotes pueden desarrollar epidemias. El período de manifestación del contagio puede durar hasta 45 días y para saber si el brote efectivamente terminó deben pasar por lo menos dos períodos de incubación de la enfermedad libre de brotes, es decir, entre 40 y 50 días desde que se presentó el último caso confirmado.

Por ello, un grupo de senadores impulsaron un proyecto de acuerdo por el que solicitan al Ejecutivo instruir a los ministerios de Agricultura y del Medio Ambiente para que se elabore un plan nacional de vigilancia y control del virus Hanta, que considere los efectos del cambio climático.

Asimismo solicitan el refuerzo del centro de referencia de Valdivia, incrementando los recursos disponibles, a fin de permitir la descentralización del dictamen confirmatorio y un mayor desarrollo de reactivos para el diagnóstico, que antes se importaban, pero que desde el año 2018 son producidos en la Región de Los Ríos, desde donde se abastece al Instituto de Salud Pública.

El texto del proyecto de acuerdo impuslado por Alfonso De Urresti fue respaldado además por sus pares. Los legisladores indicaron que como esta enfermedad todavía no tiene remedio ni vacuna, frente a un brote lo único que se puede hacer es lo que hicieron las autoridades argentinas en Epuyén: confinar y aislar a todos las personas que estuvieron en contacto.

Agregaron que antecedentes del contagio entre humanos del Hanta virus existieron siempre: desde el brote en Coyhaique en 1997 se conocieron otros tres casos donde esto se podría haber producido. También en El Bolsón, en Argentina, en 1996, donde tuvo lugar un brote similar.

Lo que no existía en ese entonces era un método para contenerlo y se optó por negar sistemáticamente la posibilidad de que una enfermedad endémica pudiera transformarse en epidemia por contagio de un individuo a otro.

Fuente: Cámara de Senadores, Chile