“Las empresas son las más interesadas en contratar y ampliar su negocio, lo que sucede es que deben darse las condiciones adecuadas para que  ese futuro trabajador sea siempre un activo para la empresa y no se convierta en un pasivo, lo que no siempre ocurre”, así comenta David Sequera, Socio y Director del Departamento Laboral y Seguridad Social de Lener, la situación del empleo en nuestro país, de nuevo agravada por los datos conocidos de septiembre que añaden cerca de 100.000 desempleados nuevos a la ya temible lista del desempleo. “Creo que la intención de la reforma es la correcta e inicia un camino por la línea que debe seguirse. No obstante, podría pecar de quedarse corta y en una situación como la actual es necesario incentivar la contratación, de la calidad que sea, siempre preservando la dignidad del trabajador”.

Desde su punto de vista  no es necesario apostar por un único contrato temporal como han comentado otros expertos  y ve con buenos ojos introducir el contrato de lanzamiento por nueva actividad que en su momento tuvo buena aceptación. : “Creo adecuada la existencia de diferentes modalidades de contrato de trabajo, al igual que es necesario actualmente ampliar los límites de la determinación de fraudulencia”.  Acepta medidas como la desgravación fiscal del impuesto de sociedades o el abaratamiento de las indemnizaciones de los contratos indefinidos para la generación de empleo,  aunque el cambio hay hacerlo a nivel  de cultura salarial  “ de manera que se pueda tornar a un sistema donde, garantizando un mínimo retributivo digno al trabajador,  éste tenga unas expectativas de ganancia mucho mayores a las actuales vinculadas a los beneficios empresariales (se podría pactar igualmente un tope máximo), sin perjuicio de que en situaciones de resultados negativos esa retribución pueda disminuirse hasta ese mínimo.”

Reconoce que en estos momentos de crisis, su área de ejercicio, el Derecho Laboral, juega un papel muy importante para el progreso de la sociedad y las transformaciones económicas que puedan venir, y vive con responsabilidad este momento. David Sequera es Socio de Lener y Director del Departamento de Derecho Laboral y de la Seguridad Social de la firma, en la que trabaja desde hace 8 años.

Con más de 15 de ejercicio profesional, ha trabajado también en direcciones de Recursos Humanos de empresas, y prestado servicios a la Administración donde en el año 2003 fue Adjunto a la Dirección General del Instituto Madrileño de Salud para la negociación con las organizaciones sindicales, liderando las negociaciones, por parte de la Administración, que derivaron en determinados acuerdos como la implantación de la jornada de 35 horas semanales, en materia salarial.

Hoy compagina el asesoramiento jurídico a multinacionales, grandes y medianas empresas con la dirección del equipo de Derecho Laboral de la firma Lener, del que se siente orgulloso porque “es muy versátil y completo, y se esfuerza por ir más allá de dar una respuesta técnica y ser el mejor aliado de quienes acompañamos en sus decisiones, velando a la vez por su imagen y actuación en la sociedad”.

Dicen de él que es hábil y astuto en la dirección letrada de complejos procesos judiciales y procesos negociadores en mesas sectoriales con las principales organizaciones sindicales. David tiene claro que “En materia de Derecho Laboral, es importante ser honesto en las decisiones que se toman. Alinearse con los objetivos de nuestros clientes no va reñido con decisiones éticas. Afortunadamente, lo tenemos comprobado, es apreciado por nuestros clientes y es bueno para la reputación de éstos en la sociedad”.

Sr Sequera ¿Qué valoración puede hacer de los últimos datos del paro de septiembre?

Son los peores de los últimos años; no puede ser más que negativa esta valoración. Estamos en un contexto de incertidumbre donde se esperan las elecciones generales como revulsivo. Son necesarias impulsar determinadas medidas que activen el mercado laboral en particular y la economía en general.

Desde su punto de vista, ¿ en qué ha fallado la Reforma laboral,?

Todavía es pronto para analizar en profundidad si la reforma ha fallado. Creo que la intención de la reforma es la correcta e inicia un camino por la línea que debe seguirse. No obstante, desde mi punto de vista puede pecar de quedarse corta y recoger algunos procesos relativamente complejos y en una situación como la actual es necesario incentivar la contratación, de la calidad que sea, siempre preservando la dignidad del trabajador.

Como dijo el Ministro de Trabajo “preferimos un trabajador temporal que un trabajador en paro”, pues igualmente es preferible un mercado de trabajo flexible que facilite la contratación de trabajadores porque el empresario no los percibe como un posible pasivo sino como un recurso que puede ser polivalente y que le va a permitir cubrir sus necesidades aunque estas varíen y requieran de el uso del trabajador en diferentes condiciones o situaciones laborales y retributivas.

Como otra crítica a la reforma cabe mencionar su vocación de acabar con la precariedad laboral, con la temporalidad, objetivo absolutamente loable, pero no en épocas de crisis donde la destrucción de empleo ha sido masiva. En ese sentido el actual legislador ya ha dado pasos dejando temporalmente sin efectos algunas medidas de la reforma, relacionada con la duración máxima del contrato de obra.

¿Cómo ve que el Gobierno haya pasado de prohibir la temporalidad a incentivarla con las últimas reformas del pasado mes de agosto?

Creo que pese a la rectificación, es la línea adecuada. En situaciones como la actual, parece que lo adecuado es la creación de empleo de la calidad que sea, por supuesto manteniendo siempre la dignidad del trabajador, y una vez creado empleo, incentivada y estabilizada la economía y el mercado laboral, superadas situaciones tan críticas, legislar con el fin de mejorar la calidad del empleo.

Hoy en dia hay que poner en marcha una serie de medidas que eviten el miedo del empleador a contratar. Desde esta perspectiva hay que promocionar contratos temporales; reactivar contratos como el de relanzamiento de actividad que existía hace años y que ahora no está en vigor.

Sobre el debate generado sobre un posible contrato único, ¿es esta la solución?

No necesariamente. Creo adecuada la existencia de diferentes modalidades de contrato de trabajo, al igual que es necesario actualmente ampliar los límites de la determinación de fraudulencia. Es decir,  no puede ser que porque puntualmente se utilice a un trabajador con contrato de obra para una necesidad distinta a esa obra, este contrato se transforme en indefinido.

Creo que en las circunstancias actuales, únicamente cuando de manera permanente y para necesidades constantes de la empresa se está utilizando a un trabajador temporal este contrato ha de entenderse en fraude y por lo tanto indefinido.

Vería interesante, como antes le comenté,  la resurrección del contrato temporal por lanzamiento de nueva actividad, donde el empresario pudiera libremente extinguirlo, y sin coste indemnizatorio, durante un plazo determinado desde el inicio de la actividad empresarial. Considero que podría incentivar en gran medida la creación de empresa y por tanto la creación de empleo y riqueza. Si con esas iniciativas la aventura empresarial emprendida tiene éxito, lo razonable es pensar que esos contratos temporales serán transformados, una vez pasado ese periodo de libertad extintiva, en contratos indefinidos.

Bajar el impuesto de sociedades o flexibilizar el coste de los contratos indefinidos, ¿pueden ser medidas para crear empleo en nuestro país?

Desde luego que son medidas muy interesantes. Ahora despedir en España es caro, lo que es otra dificultad a la hora de  contratar y suele meter el miedo en el cuerpo al empresario si quiere crear empleo.

Habría que abordar por ello un abaratamiento del despido. Creo que en la sociedad en la que nos movemos debemos tender a no proteger tanto el puesto de trabajo como estructura granítica e ir más a la protección del mercado de trabajo en general para crear empleo al final.

Además sigue siendo más sencillo despedir que recolocar a un trabajador en otro lugar de su empresa…

No siempre, pero sÍ es habitual lo que comenta. De hecho el fin final de esta Reforma Laboral que ahora cumple un año era éste, evitar los despidos porque al empresario le resultara más rentable que modificar las condiciones laborales de sus trabajadores.  Hasta ahora solo se han dado algunos pasos en esta dirección y debe ser la tendencia que siga la legislación laboral a medio plazo. Más flexibilidad para adaptar los puestos de trabajo a las necesidades de la empresa, y que el despido no sea la única solución.

En ese caso,  ¿Cómo impulsar la flexibilidad interna de las empresas?

En igual medida que en el resto de Europa occidental. La reforma es necesaria, al menos en la letra, y ya ha supuesto un importante avance en este sentido. Ahora todavía hay que esperar a ver cómo es aplicada por empresarios y tribunales de justicia. El ius variandi empresarial tiene que aumentarse, tienen que ser menores las exigencias para que un empresario pueda adaptar los puestos de trabajo a las necesidades de la empresa. Dotar de capacidad de variación para que en ningún caso sea más fácil y económico despedir que modificar condiciones.

En los últimos años hemos vividos procesos de flexibilidad favorable para el trabajador, principalmente en materia de conciliación de la vida familiar y laboral, legislación absolutamente necesaria, pero junto con ella, ahora es necesario que la flexibilidad permita mejorar la capacidad de gestión empresarial.

 En este contexto ¿Cuál es la situación actual de las relaciones entre  sindicatos y empresarios?

En los periodos de crisis hace falta más que nunca capacidad de adaptación y huir de posturas que no vayan dirigidas a la creación de empleo de manera genérica.

Los sindicatos, en su afán por proteger a los trabajadores fijos, convierten el puesto de trabajo en un bien excesivamente protegido, buscando su “funcionarización”, con planteamientos poco flexibles que limitan la capacidad de gestión a los empresarios y sin ofrecer soluciones a los parados, otros colectivos, en perjuicio del crecimiento económico en general.

En este sentido, hacen un flaco favor a la creación de empresa y al crecimiento económico. Para ellos el abaratamiento del despido y la propia flexibilidad de la que estamos hablando supone un retroceso. Se centran en defender los intereses de los trabajadores fijos de la grande y mediana y empresa y ese planteamiento no es suficiente. Una mayor capacidad de adaptación sería bienvenida en estos instantes y no debe verse todo en términos de confrontación, sino de beneficio mutuo y mayor entendimiento. Las dos partes están interesadas en crear empleo.

¿Podemos esperar algo de la negociación colectiva futura?

En estos momentos ambas partes están pendientes de lo que suceda en las próximas elecciones generales del 20 de noviembre.

Creo que la propia normativa de negociación colectiva no termina de facilitar la asunción de otras medidas. Todo se vincula mucho a la figura de los representantes de los trabajadores y creo que tampoco sería necesario.

Probablemente y si la situación no remonta en un corto periodo de tiempo, y no parece que vaya hacerlo, habrá que implementar otras medidas que impulsen  la actividad empresarial

¿Qué opina del debate que se ha abierto entre la moderación salarial  que piden los empresarios y la  de beneficios que reclaman los sindicatos?

Sin duda la moderación salarial y de beneficios es una necesidad. Igualmente veo necesario cambiar las estructuras salariales y la visión cultural del salario, de manera que se pueda tornar a un sistema donde, garantizando un mínimo retributivo digno al trabajador,  éste tenga unas expectativas de ganancia mucho mayores a las actuales vinculadas a los beneficios empresariales (se podría pactar igualmente un tope máximo), sin perjuicio de que en situaciones de resultados negativos esa retribución pueda disminuirse hasta ese mínimo.

En definitiva, un sistema mucho más flexible y variable que el actual. Hoy los ascensos retributivos se consolidan y en ocasiones limitan las posibilidades de gestión de la empresa y pueden llevar a la necesidad de abordar medidas drásticas como puede ser el despido. Con un sistema reglado, es posible ser transparente y evitar eventuales arbitrariedades empresariales en el control de esa retribución o realizar ajustes fraudulentos.

 

¿Habría por ello que revisar las condiciones de subsidios de desempleo de los trabajadores, tal y como ha señalado Maria Dolores de Cospedal, secretaria general del PP?

Es una realidad que existe una bolsa de fraude importante en el cobro de prestaciones por desempleo, independientemente de lo que comente la Sra. Cospedal. Con otras medidas de control se podría evitar esta situación de la que estamos hablando.

En la reforma se habla de modificar el INEM, como servicio público de empleo y de dar entrada a las empresas de colocación temporal privadas. También habría que pedir un mayor compromiso a los trabajadores de aceptar aquellos trabajos que se lograsen a través de esta vía. El INEM ha funcionado como empresa de subsidios pero no es proactiva en la búsqueda de empleo.

¿Ayudaría como ha comentado algún candidato a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones crear un impuesto para la banca de cara a impulsar el empleo?

Es muy complicado saber como se pone en marcha esta medida desde el punto de vista práctico. Parece que sí ayudaría, aunque la clave está en aplicarlo con lo oportunos elementos de control que impidan la repercusión del impuesto al usuario del servicio. Si no se realizara así nos encontraríamos ante una propuesta más demagógica que realmente útil.

 

¿ Ha llegado el momento de impulsar una legislación para pymes y autónomos específica?

Es evidente que la realidad de la pequeña empresa y del autónomo es diferente de la gran empresa o de la multinacional. Desde esta perspectiva,  para las pymes, entiendo necesaria la modificación de la legislación en materia de contratación, apuntada antes, llegando más lejos con respecto al contenido en la última Reforma Laboral.

Asimismo,  tanto para Pymes como Autónomos y dado el nivel de incumplimientos de obligaciones de pago que tienen las distintas administraciones con estos colectivos, parece adecuado implantar algún sistema por el cual la carga impositiva y de seguridad social se dulcificara.

En tanto estas PYMES o autónomos sean acreedores de las distintas Administraciones Públicas, medidas como posibilitar aplazamientos, sin generación de intereses, en determinados casos compensaciones de deudas sería recomendable.

También creo posible realizar planteamientos como indemnizaciones menores para trabajadores de empresas pequeñas o incluso ligar el montante indemnizatorio al beneficio empresarial.

Sobre el futuro a corto plazo, ¿Qué puede esperarnos Sr Sequera a nivel de empleo?

Desgraciadamente parece que en los próximos seis meses seguirá esta tendencia de destrucción de empleo y no remontaremos esta situación tan negativa. De todas formas soy optimista, creo que la tendencia a medio largo plazo se irá modificando acompañándose de la correspondiente reactivación de la economía. 

1 Comentario

  1. Considero acertada la valoración que se hace por el profesional entrevistado, de la situación actual del mercado laboral y creo que no deben caer en saco roto las sugerencias que realiza tendentes a mejorar las expectativos de mejorar los números del desempleo y ello, sin duda , por ser ua persona que vive al día , en el desarrollo de su trabajo , los problemas que se está encontrando empresas y trabajadores con el actual marco legal.
    Me parece bien que sea optimista respecto del futuro pero, lamentablemente en ese apartado no comparto su opinión.

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