El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, procura evitar a toda costa que se repita la negativa experiencia del proceso de intervención y posterior venta de CCM, aún sin resolver definitivamente, pese a haber transcurrido seis meses desde que el supervisor decidiera declararla en quiebra.

La caja castellanomanchega fue intervenida el pasado 29 de marzo, y no ha sido hasta el 5 de octubre cuando fue adjudicada en subasta a Cajastur.

La fórmula elegida por la entidad asturiana para su compra -a través de un banco-, ha levantado ampollas entre políticos, sindicatos e incluso el propio sector. Además, la operación aún no ha sido aprobada por la asamblea de CCM, que aún no ha sido convocada.

Para no repetir un episodio así, y ante la posibilidad de que pueda caer otra entidad financiera, la institución supervisora ha contactado con 15 de los principales bancos de inversión internacionales.

Para su elección, el supervisor pidió hace un mes que le presentarán sus ofertas ymetodología para rescatar a una entidad. Y será previsiblemente la semana que viene cuando se firmen los contratos.

El objetivo de estas sociedades de inversión es poner en marcha un protocolo de actuación con el FROB y el Banco de España para tener todo dispuesto en el mismo momento en el que se tenga que intervenir nuevamente una caja, algo que el supervisor, de momento, no prevé.

El protocolo busca acelerar la venta de una entidad intervenida, según se recoge en el artículo 7 del FROB.

El reto es que en menos de 48 horas se active el dispositivo para que asesores financieros, gestores, abogados y auditores externos entren en la caja quebrada para analizar su situación, realizar la auditoría correspondiente, ponerse en contacto con los posibles compradores y lograr su venta en menos de un mes. El Banco de España cuenta, así con otra ventaja: sabe de antemano las comisiones que le van a cobrar por su actuación y el equipo del que dispone.

Este protocolo de actuación es el que iba a activar Ordóñez en caso de que Cajasur no hubiera accedido a fusionarse con Unicaja, según afirman varias fuentes, que recuerdan que el Banco de España advirtió a la entidad cordobesa de que en si no se unía a la caja malagueña en un mes entraría en subasta y se vendería al mejor postor.

Para acelerar estos procesos, el Banco de España ha dividido las cajas en tres cestas o tramos. En la primera se han corcolocado a las entidades de ahorro con activos inferiores a 6.000 millones. El segundo corte se produce entre 6.000 y 24.000 millones y el tercero a las que superan esta cifra.

Para cada uno de estos tramos el supervisor elegirá inicialmente a cinco firmas de inversión, en función del segmento al que se hayan presentado y de su oferta, aunque no todos trabajarán en la hipotética caja intervenida. Los bancos de inversión han sido seleccionados según las comisiones que cobren, su propuesta técnica y el equipo del que pueden disponer en menos de 48 horas. El supervisor también ha contratado a headhunters para buscar directivos que gestionen la caja intervenida.

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