Es la asignatura pendiente del arbitraje español. Contar con una corte solvente que pueda proyectarse a nivel internacional, en especial en la zona de Latinoamérica. En este contexto, de minifundismo arbitral, con un excesivo número de instituciones arbitrales, la estrategia de Miguel Angel Fernández-Ballesteros, nuevo presidente de la Corte de Arbitraje de Madrid pasa por apostar por esa faceta de internacionalización de la que antes hablábamos. Es evidente que en estos momentos es una de las instituciones arbitrales que mejor servicio da, como lo demuestra que el valor económico en disputa tramitado haya superaro  los 1.300 millones de euros en varias ocasiones, resolviéndose la gran mayoría de los casos en menos de un año”.

Fue el propio Arturo Fernández, presidente de la Cámara de Comercio de Madrid quien en el evento que organizó esta institución arbitral en el seno del recién concluido VII Congreso del Club del Arbitraje corroborara, con su intervención esta iniciativa: ” “queda mucho por hacer”, puesto que “el objetivo declarado de la Corte de Arbitraje de Madrid es conseguir situarse donde debe estar, a la vanguardia del arbitraje internacional”. El presidente de la Cámara de Comercio de Madrid y CEIM recordó que esta Corte “está llamada, entre otras cosas, a ser puente natural entre los operadores económicos de Eurasia, Iberoamérica y los países del Mediterráneo”. En estos momentos, el año pasado, la Corte de Arbitraje de Madrid consolidó su administración de arbitrajes internacionales, que supusieron más de un tercio de los expedientes.

Fernández tiene claro que el deber de la Corte de Arbitraje de Madrid con el empresario y con la sociedad en su conjunto: “La Corte acumula un gran caudal de conocimientos y experiencia, que debe compartir conla sociedad. Pore so entiende la Corte de Madrid que, junto a su esencial función de administrar eficazmente los arbitrajes que se le encomiendan, es su deber promover el general conocimiento del arbitraje, extender su uso, explicar sus ventajas y  contribuir a la unificación de las prácticas. El carácter transnacional del arbitraje comercial y el incesante desarrollo de las formas de cooperación empresarial exigen de la Corte una incansable puesta al día y una atención constante a la formación. Ése también es el compromiso de la Corte para con el empresario”.

Hitos conseguidos

En este sentido, el Presidente de la Corte de Arbitraje de Madrid recordó los logros recientes de esta institución,  entre las que destacan el Reglamento que adoptó en el año 2009, que constituye uno de los más completos y  modernos del mundo,  el reconocimiento de la Corte de Arbitraje de Madrid como experta en arbitraje ante organismos del prestigio como la Comisión de Naciones Unidas para el Desarrollo del Derecho Mercantil (Uncitral, según sus siglas en ingles) o su inclusión en la Federación Internacional de Cortes de Arbitraje (IFCAI).

Dentro de Uncitral, la Corte madrileña es miembro del Grupo de Trabajo II (dedicado a cuestiones de arbitraje y conciliación), que actualmente se encuentra elaborando un reglamento para regular la transparencia en el ámbito del arbitraje de inversión, y del Grupo de Trabajo III, que pretende elaborar un régimen jurídico genérico aplicable a la solución por vía informática de las controversias surgidas en operaciones de comercio electrónico realizadas entre empresas (B2B en su acrónimo en inglés) y entre empresas y consumidores (B2C).

 Miguel Ángel Fernández-Ballesteros también recordó que instituciones del prestigio de  la Corte de Arbitraje de la Haya confían en la Corte de Madrid como autoridad nominadora para la designación de árbitros y señaló la apuesta decidida de esta Corte por el uso de las nuevas tecnologías en  la prestación de servicios arbitralesDe hecho, la Corte de Arbitraje de Madrid cuenta asimismo con una plataforma de tramitación de arbitrajes online, denominada TAO-OAM, que permite a los empresarios acceder a su expediente arbitral las 24 horas del día y los siete días a la semana, tanto para realizar una consulta como para cumplimentar algún trámite del procedimiento. El 77% de los arbitrajes en el curso del año pasado se resolvieron en menos de un año desde la fecha de inicio del procedimiento y un 20%, en menos de seis meses. Ello contrasta con la duración media de los pleitos ante los juzgados, que, en el caso de ser recurridos, pueden situarse en torno a los seis años.