La semana pasada quedó oficialmente inaugurada la nueva oficina que CMS Albiñana Suárez de Lezo ha abierto en Barcelona. Una apuesta para seguir creciendo. Una apuesta de futuro. Y una apuesta que sin duda, mira desde los inicios hacia Europa. Esta firma, una de las más prestigiosas del país, está integrada en la red europea CMS – que tiene presencia en más de 20 jurisdicciones y 58 ciudades. Es precisamente por eso que el nuevo despacho nace con vocación de servir a clientes catalanes pero también, de acompañar a aquellos clientes de otras ciudades europeas que tienen intereses en Barcelona.

Al frente de la nueva oficina se sitúa un abogado con amplia experiencia en el ámbito internacional y especialmente en derecho mercantil, contractual, societario y M&A. Se trata de José María Rojí, que tras 16 años en Ernst&Young – los últimos 6 como socio internacional de la firma – afronta esta nueva etapa como “un reto ilusionante”. Asegura que la oficina lleva un mes y medio abierta y que la idea es poder ir creciendo con prudencia y al ritmo de lo que demanda el mercado. “Un horizonte ideal sería estar en 20 abogados en un tiempo razonable. Pero queremos ser cautelosos y ver como evoluciona la economía, en la que tenemos confianza, y también como evoluciona nuestra capacidad de generación de negocio que de momento nos está dando buena respuesta”.

En esta entrevista a DIARIO JURÍDICO, José María Rojí nos habla de este nuevo proyecto, del equipo que le acompaña en esta aventura y de los retos que cree que deberá afrontar el despacho en los próximos años. Con ilusión pero con prudencia, Rojí repasa el actual momento que vive el sector y lo hace, lanzando un mensaje positivo de cara al futuro. “Hay cosas que se están moviendo. Estamos viendo operaciones, inversiones, y en definitiva, que se están desarrollando proyectos”. Un pequeño ejemplo es este nuevo despacho, que se suma a los que la firma tiene ya en Madrid y Sevilla.

Se ha inaugurado ya oficialmente el nuevo despacho en Barcelona, lo cual es un motivo de celebración, ¿no?

Sí, es un acontecimiento bueno para el despacho pero la vez, creo que es un motivo de optimismo para todo el mundo. Porque ver una empresa que apuesta por crecer, por abrir oficinas nuevas y por desarrollar proyectos es una buena noticia para todos.

¿Por qué cree que es importante tener oficina en Barcelona?

Bueno, Albiñana Suárez de Lezo tiene oficina en España tanto en Madrid como en Sevilla pero está integrado en una red europea – CMS – con presencia en más de 20 jurisdicciones y 58 ciudades. No tenía mucho sentido que un despacho con esta implementación territorial no tuviera sede en una ciudad que es, sin duda, un motor de la economía.

Detengámonos un momento para hablar precisamente de CMS. ¿Qué ventajas tiene formar parte de esta red?

El beneficio básico es poder ofrecer servicios homogéneos con el mismo nivel de calidad y sin que supongan un mayor coste para los clientes internacionalizados – ya sean empresas locales con intereses internacionales o multinacionales implantadas en Barcelona- .
Que el cliente sepa que en jurisdicciones donde no se encuentra cómodo porque desconoce la jurisdicción va a tener, desde el momento en el que empieza, un despacho con la garantía que tiene la misma calidad que el que le atiende en España. Y no sólo eso, sino que también va a tener una interlocución directa de quien es socio del despacho de otra jurisdicción. Eso le da facilidades, ventajas y de hecho, no le supone mayor coste.

Imagino que a la vez eso da confianza al cliente.

Eso es lo que buscamos. Y además, cada vez hay más temas de carácter transnacional: fusiones transfronterizas o pleitos que tienen lugar en distintas jurisdicciones, por citar algunos ejemplos. Cada vez más vemos que la globalización no es sólo una palabra sino que es una realidad que tiene efecto sobre las empresas.

¿Cuál será su target de clientes?

La intención es trabajar tanto para clientes europeos de otras ciudades que tienen intereses en Barcelona como acompañar a los clientes catalanes en aquellos intereses que tienen en otras jurisdicciones. Si algo ha pasado con esta crisis es que la empresa en general, y especialmente la que tenía pendiente la internacionalización, ha decidido abordarla en estos años. Y en este proceso necesitan a alguien que les acompañe a esas jurisdicciones y les de un servicio homogéneo.

Precisamente hablando del momento económico actual. ¿Cree que la crisis ha transformado el mercado?

Yo creo que no sólo ha transformado el mercado sino también las empresas. Es decir, las empresas han visto que el mercado interior tenía limitaciones, dificultades de crecimiento y que había otros mercados que – sea para producir o para vender -, permitían obtener o bien costes más bajos o bien mayores ingresos. Y han hecho un esfuerzo para abrirse a esos mercados. Lo cierto es que en la empresa catalana, especialmente en la empresa familiar, esto no es una novedad, ha existido siempre. Pero incluso aquellas empresas que no habían dado ese paso, en estos años han realizado un esfuerzo y están viajando o algunas se están planteando salir fuera.

La apertura de este despacho no deja de ser una buena noticia porque demuestra que hay cosas que siguen funcionando, ¿no?

Yo estoy convencido que sí. Pero además yo personalmente creo que tenemos razones para el optimismo, incluso a corto plazo. Cuando las cosas empiecen a cambiar a lo mejor vemos que lo hacen tan rápidamente como vimos caer la crisis. Es cierto que se vio llegar con tiempo pero la caída fue muy rápida. Yo tengo confianza en que la recuperación en cuanto a nivel de actividad pueda ser rápida también. Otra cosa es la recuperación de empleo, que sí puede ser más lenta. Pero la necesidad de hacer operaciones, de hacer inversiones, de acelerar modelos de negocio y de desarrollar proyectos está ya aquí.

La crisis también ha pasado factura al volumen de trabajo en diferentes áreas. ¿Notas ahora que hay áreas con más carga de trabajo?

Bueno, durante los primeros años de la crisis hubo un trabajo muy intenso en áreas como el laboral. Un trabajo poco satisfactorio, pero necesario también para solucionar los retos y problemas a los que se enfrentaban las empresas en tiempos de crisis. Ha habido un trabajo de una naturaleza parecida que se ha mantenido de una manera más sostenida, que son las refinanciaciones. Porque cuando se hicieron las primeras refinanciaciones, los plazos en algunos casos no eran demasiado largos o no se han cumplido los retos a corto plazo que se había planteado y han seguido con la refinanciación.

En segundo lugar los conflictos entre socios se han acrecentado. Es más difícil convivir en la estrechez que en la abundancia. Y los socios han tenido visiones y soluciones diferentes a la hora de abordar la crisis. Y eso ha generado conflictos y ahí seguimos teniendo que trabajar.
Algunos casos son más patológicos, como la responsabilidad de los administradores, donde hay mucho trabajo que va ligado al conflicto entre socios. Sí que efectivamente hay una parte del trabajo que ha repuntado con la crisis que se mantiene. Hay otro que ha ido bajando. Yo diría que el ámbito laboral ahora mismo no tiene la misma intensidad que hace un tiempo – a pesar de que la reforma laboral sigue teniendo impacto-. Ya estamos viendo inversiones, pequeñas operaciones, un movimiento de carácter de cambio de ciclo.

¿Con cuántas áreas de trabajo va a contar el despacho?

Hemos de tener capacidad para prestar servicio a las empresas importantes en las necesidades que tengan.
En consecuencia debemos tener el derecho de empresa con unas líneas suficientes. Ahora mismo yo diría que estamos en condiciones de prestar servicios con un nivel de calidad adecuado, desde luego, en derecho mercantil en toda su extensión y en derecho procesal, y además en las sede de laboral, público y fiscal.

Hay que tener en cuenta además que este es un despacho integrado y por lo tanto cuando en algún momento podamos necesitar recursos suplementarios tenemos a nuestra disposición todo el despacho. Y en este sentido, las nuevas tecnologías permiten trabajar de una manera muy integrada. Desde luego los pilares centrales de la oficina son el procesal y el mercantil – que son las especialidades de los dos socios. Pero ahora mismo ya tenemos la estructura y aquello necesario para servir en derecho público, fiscal y laboral.

Ahora que nace la nueva oficina. ¿Parten con una cartera de clientes?

Los abogados que nos hemos incorporado a este bufete hace tiempo que ejercemos y por lo tanto hay clientes que tienen su confianza depositada en nosotros, y van a dar una continuidad a esa confianza. Y eso lo hemos notado ya y estamos trabajando para clientes a los que tradicionalmente habíamos servido desde nuestros despachos anteriores.
A la vez estamos percibiendo como la red internacional está interesándose y está empezando a enviarnos posibilidades de clientes y asuntos y Barcelona. Eso lo hemos percibido y ya tenemos un volumen de negocio.

Y a nivel personal, ¿qué implica estar al frente de un proyecto como este?

Es un reto. Un reto muy ilusionante. Además la firma práctica un modelo de ejercicio de la abogacía que considero que combina los valores tradicionales – servicio al cliente y rigor jurídico – con una visión moderna de lo que es la empresa. Cuenta además con una capacidad de servicio sectorial muy importante y con una capacidad para servir internacionalmente gracias a la red CMS. Y personalmente me ha cautivado tanto el proyecto como las personas que lo dirigen en Madrid.

Me ha parecido un reto a título personal – los catalanes tenemos una vena emprendedora – y este es un proyecto que supone emprender y poner en marcha y desarrollar la parte empresarial, en la que me he formado en IESE.
Y la verdad es que siempre he tenido esta ilusión por impulsar algo y crear algo. Y aquí, aunque con el paraguas de este magnífico despacho, hay una parte de aportación propia que me resulta muy atractiva.

Hay muchos modelos de despacho. ¿Qué es lo que le interesa especialmente de este?

En primer lugar hay que decir que hay muchos modelos y muchos de ellos son legítimos, cada uno se adecua a unas necesidades concretas del mercado y a un perfil de abogado. Este es un despacho donde se pone mucha atención en el rigor jurídico, en la excelencia profesional, en que el trabajo sea un trabajo de verdadera calidad. Eso también implica que el nivel medio de profesionales sea de personas con una experiencia elevada y con un posicionamiento de mercado de buenos abogados. Es un elemento clave de este modelo.
Eso hace que sea un despacho con un tamaño considerable en conjunto, y por tanto puede servir en grandes operaciones, pero que a la vez no sea masificado. Los socios nos conocemos todos, los abogados sabemos quién es cada uno de los que están en el despacho y podemos de alguna manera darle al cliente esa confianza de que, todo aquél que trabaje para él, es alguien con experiencia y con ese nivel de calidad que queremos. No ha pretendido nunca el despacho en su historia y no lo pretende ahora ser el despacho más grande. Sí el mejor despacho y el que sirve mejor a sus clientes.

Cuando mira hacia el futuro. ¿Dónde le gustaría que estuviera el despacho en tres años?

Yo no me planteo tanto cómo quiero que esté el despacho sino cómo quiero que estén los clientes. Yo en lo que confío es que tengamos unos clientes que estén contentos con el servicio que les prestamos, que se sientan satisfechos y orgullosos de sus abogados y nosotros orgullosos del trabajo que hacemos.
Si eso lo hacemos bien, podemos ser 20, 30 o a lo mejor menos. Pero no me preocupa tanto el tamaño sino hacer las cosas bien. Porque luego los clientes son una consecuencia del trabajo bien hecho.