Esta situación explica que la tasa de abandono de la profesión por parte de éstas últimas sea “desproporcionadamente alta”.

La conclusión forma parte de un estudio realizado por la Universidad de Westminster para el Legal Services Board, organismo supervisor de la abogacía en Inglaterra y Gales.

Son conclusiones generales extraídas del mercado legal británico, pero aplicables en algunos casos a otros países del entorno, como es el caso de España, donde el número de mujeres que ocupan puestos relevantes en las firmas sigue siendo muy inferior al de hombres.

El estudio, cuyas conclusiones han sido anticipadas en la publicación británica Law Society Gazzete, asegura que el carácter “masculino” de la profesión legal atañe a aspectos como el enfoque del trabajo y la cultura y que sus consecuencias afectan no sólo a las mujeres, sino a las minorías raciales y a los abogados que provienen de estamentos socioeconómicos bajos.

Los autores del informe entrevistaron a 77 abogados, aspirantes a abogados y ex abogados, así como a expertos en integración.

Como resultado, señalan que muchas mujeres y miembros de minorías étnicas creen que el trabajo en los bufetes se “asigna injustamente” y que se “potencian las carreras de unos abogados a costa de los otros”.

Los encuestados también sostienen que los socios influyentes, “generalmente hombres blancos”, tienden a impulsar la carrera de los jóvenes abogados de similares características en lo que califican como “una profesión elitista”.

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