En su dictamen sobre el programa de estabilidad español, el Ejecutivo comunitario criticó que las previsiones económicas en que se basa son demasiado optimistas. Alertó además de que la consolidación fiscal emprendida por el Gobierno está en riesgo por el retraso en la reestructuración de la banca y por el déficit de las comunidades autónomas y los ayuntamientos. Por ello, insistió en que «todos los niveles de la administración» deben contribuir al ajuste.

La Comisión considera que las medidas de ajuste planteadas por el Gobierno para 2010, entre ellas la subida del IVA en julio, «van en la buena dirección», según explicó el portavoz de Asuntos Económicos, Amadeu Altafaj. Pero España no ha detallado suficientemente en su plan de estabilidad las medidas que deben tomarse a partir del año que viene, que será cuando deba acelerarse el saneamiento de las cuentas públicas una vez que se confirme la recuperación.

Esta falta de detalle significa que «no está todavía garantizado que la corrección del déficit excesivo se logre en el plazo» de 2013, teniendo en cuenta que el déficit llegó hasta el 11,4% en 2009.

«La trayectoria de ajuste más allá de 2010 debe explicarse con mayor detalle por lo que se refiere a las medidas concretas que se adoptarán», resalta el dictamen de la Comisión. «Será importante que se nos detallen un poco más las medidas de consolidación de las cuentas públicas para años venideros, en particular a partir de 2011 y 2012″, dijo Altafaj.

“La estrategia presupuestaria podría no ser suficiente para devolver el nivel de deuda a una senda descendente», señala Bruselas. La deuda pública, inferior al 40% del PIB en 2008, aumentó al 55% del PIB en 2009 y seguirá subiendo hasta llegar al 74% del PIB en 2013. Y su evolución podría ser peor de lo previsto por «la incertidumbre sobre el impacto de las garantías otorgadas dentro del plan de ayuda al sector financiero».

Bruselas cree también que las previsiones económicas en las que se basa el programa español son excesivamente optimistas, y que ello podría traducirse en unos ingresos fiscales inferiores a los que prevé el Gobierno, lo que dificultaría el cumplimiento de los objetivos del plan de ajuste. El plan español prevé que la economía se contraiga este año un 0,3% del PIB, y crezca ya un 1,8% en 2011 y una media del 3% en 2012 y 2013. En contraste, la Comisión cree que España caerá un 0,6% en 2010 y sólo crecerá un 1% en 2011.

A juicio de la Comisión, durante los próximos años la demanda doméstica será «más débil» de lo que piensa el Gobierno, especialmente por «el peso decreciente de la inversión en vivienda en la actividad económica» tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. De hecho, Bruselas señala que «la crisis puede afectar al crecimiento potencial a medio plazo debido a una menor inversión, a una menor disponibilidad de crédito y a un aumento del paro estructural».

«Creemos que algunas de las previsiones que hemos recibido, no solo de España sino de muchos países, están basadas en escenarios de recuperación quizás algo optimistas que están siendo desmentidas por las cifras, pero en cualquier caso España está en un proceso de consolidación fiscal creíble, sólido» que responde a las exigencias de la Comisión, señaló el portavoz.

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