agencia-tributaria-300x273El pistoletazo de salida para la reforma tributaria integral anunciada por el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, está a punto producirse. El comité de expertos, creado para la ocasión y presidido por Manuel Lagares, catedrático de Hacienda Pública y padre de la reforma tributaria de Aznar en 1999, entregará, a finales de este mes, al Ejecutivo su informe con las líneas maestras sobre la gran reforma fiscal, que provocará nuevos cambios de las reglas de juego tanto para empresas, autónomos como para las familias. Una avalancha de modificaciones que se suman a las ya muchas habidas desde que llegó el Partido Popular al Gobierno. Ha impuesto ya medio centenar de subidas de impuestos entre aumentos del IRPF, IVA, impuestos especiales y eliminación de deducciones fiscales, golpeando con fuerza a los contribuyentes y creando en un sistema poco racional, desordenado, injusto e ineficiente, que es necesario cambiar.

Los expertos en fiscalidad aseguran que España adolece de un modelo tributario estable. Cada Gobierno ha hecho su política tributaria a golpe voto electoral, unas veces; de forma caprichosa, otras; y apremiados por la necesidades financieras, en la mayor parte de las ocasiones.

Precisamente, la necesidad de hacer caja para reducir el elevado déficit público ha provocado la oleada de decretos y medida fiscales en los dos últimos años del Gobierno del PP con medidas en ocasiones contradictorias. Así, la deducción por vivienda se eliminó parcialmente en 2011, se volvió a recupera en 2012, se suprimió en 2013 y ahora el Ejecutivo se ha llegado a plantear ampliar esa supresión con carácter retroactivo. Los cambios en la tributación de las rentas de capital también han sido constantes y lo mismo en el impuesto de sociedades. Los gestores y administradores de empresas han perdido ya las cuentas de las modificaciones y saben que tienen que estar muy al día de las novedades que publica el BOE si no quieren meter la pata con Hacienda. Y a los contantes cambios de las reglas de juego que lleva a cabo el Gobierno central se une la normativa que aplica cada comunidad autónoma y ayuntamiento, también muy propensos a modificar las normas tributarias según las necesidades de hacer caja o la proximidad electoral.

El resultado es que España es uno de los países con los tipos impositivos más altos y, curiosamente, el que menos recauda. La crisis ha afectado a todos los países, pero ninguno ha registrado un retroceso en los ingresos como España. Por un lado, las subidas de impuestos (IVA, especiales, principalmente) han contribuido a ahondar aún más el desplome del consumo, con lo que se ha traducido en una caída de la recaudación. Además, los incrementos tributarios han alimentado la economía sumergida. Nuestro país se sitúa en el décimo puesto en materia de defraudación fiscal al superar la economía sumergida el 28% del Producto Interior Bruto (PIB),  lo que supone una pérdida de ingresos a las arcas públicas que se estiman entre 75.000 y 82.000 millones de euros (6% del PIB).

La recaudación actual no es suficiente para hacer frente al elevado déficit público no hay más remedio, pues, que afrontar una reforma completa fiscal y en ella está trabajando desde hace meses Montoro y su equipo. Esta gran transformación tributaria es, además, una exigencia de la Comisión Europea, consciente de que el modelo fiscal español no funciona y que hay que hacer cambios profundos. Los economistas creen que esta es una oportunidad de oro para hacer, por fin, un modelo tributario sólido y estable. El problema es que la gran transformación tributaria topa de bruces con la proximidad de comicios electorales. Elecciones Europeas en mayo y autonómicas y generales en 2015. En otras palabras, el Gobierno de Mariano Rajoy tendrá que guardarse de hacer cambios antipopulares que puedan costar votos en las urnas. Aún así, en el Ejecutivo están convencidos de que hay margen para hacer un gran cambio tributario, más cuando el Gobierno quiere hacer la reforma en varias fases. Entraría en vigor el próximo año y se concluiría en 2017. De hecho, la gran transformación tributaria se anuncia con una gran máxima populista: bajar los impuestos.

¿Cómo va a conseguir Montoro recaudar más bajando impuestos? La fórmula será aumentar las bases imponibles en un nuevo sistema que simplificará el IRPF y rebajará los tipos de gravamen. En otras palabras, que más gente tribute pero con tipos más bajos. Esto se conseguirá trasladando el peso de la recaudación de la imposición directa a la imposición indirecta. Se reducirá la fiscalidad sobre el trabajo, una demanda reclamada por las organizaciones empresariales desde hace mucho, y, por el contra, se procederá a un aumento de la tributación sobre el consumo y la propiedad inmobiliaria.

Según fuentes del Ministerio de Hacienda, el proyecto ya está avanzado y, aunque se tendrán en cuenta las propuestas del comité de expertos, el Gobierno ya tiene establecidas las grandes líneas de la reforma. Sin duda, el Ejecutivo medirá con mucho cuidado las medidas antipopulares esgrimidas por el grupo liderado por el profesor Lagares como subir el IVA al 23%, alzas de Impuestos Especiales, en particular en alcohol y tabaco, y un tijeretazo a las competencias fiscales de las comunidades autónomas.

Estos son los cambios que ya se perfilan:

Un IRPF más sencillo

Buenas noticias: va a bajar el IRPF o impuesto sobre la renta y según ha prometido Montoro, “el recorte será mayor en las rentas más bajas” con menos tramos y tipos más reducidos. Actualmente, el IRPF cuenta con un  elevado número de tramos: siete en total y un gravamen máximo del 52% (para las rentas superiores a 300.000 euros) frente al 43% vigente antes de la crisis. Además, el diseño del tributo provoca que rentas medias y bajas aporten el 80% de la recaudación.

Muchos economistas defienden un tipo único y gestionar la progresividad a través de los mínimos exentos, un modelo que, sin duda, será difícil de vender con elecciones a la vuelta de la esquina.

El titular de Hacienda no ha revelado aún a cuántos tramos tendrá en nuevo IRPF pero está claro que serán menos que los siete actuales. Además, el Ejecutivo tendrá sensibilidad para dar un tratamiento favorecedor de la familia, incluyendo  medidas protectoras e impulsoras que concilien la vida laboral con la familiar. El principal objetivo, según explica Hacienda en un comunicado, será sobre todo realzar el papel de la mujer en la vida del trabajo y hacer que sea compatible con su condición de madre para conseguir una sociedad de igualdad de oportunidades, base del proyecto político del Gobierno.

Por otro lado, Hacienda quiere incluir como deducciones los gastos por educación, algunos sanitarios, dependencia y permitirá desgravarse los costes de asistencia. El ministerio también está estudiando la posibilidad de, con el objetivo de hacer aflorar la economía sumergida, hacer deducciones a aquellas familias con empleadas del hogar o gastos de dentista y las típicas chapuzas caseras que suelen pagarse sin IVA.

A vueltas con  la vivienda

El Gobierno ha contemplado eliminar la deducción por vivienda con carácter retroactivo. Actualmente no tienen deducción los que compraron a partir de 2013. Esta medida que afectaría a más de cinco millones de familias haría aumentar la recaudación en alrededor de 3.500 millones de euros, una buena inyección para el Estado. Sin embargo, de nuevo, el Gobierno de topa con el momento político y unas elecciones a la vuelta de la esquina. La medida lanzada a modo globo sonda en los medios de comunicación ha tenido un fuerte rechazo por lo que en el Ejecutivo, en principio, la ha dejado apartada.

Sin embargo algo hay que hacer. El comité de sabios apunta a que la vivienda habitual se incluya en la renta. Otra posibilidad es subir el IBI.

Rentas de Capital

Montoro ha diseñado un plan con el que pretende una mayor separación de las rentas de trabajo y de capital. Todavía no se conoce mucho pero el cambio pasaría por ampliar la base imponible del capital en el que se meterían todos los productos vinculados al ahorro con un tipo único (acciones, dividendos, planes de pensiones, cuentas de ahorro, fondos, deuda…). Sin embargo, las aportaciones a planes de pensiones seguirán gozando de una reducción en el IRPF, incluso el Ejecutivo estudia ampliar este beneficio.

Impuesto sobre sociedades

El plan que persigue el titular de Hacienda es bajar el tipo nominal al 25% (actualmente está en el 30%) y acabar con la gran diferencia de tipos entre Pymes y grandes compañías. Las compañías de gran tamaño apenas pagan un 4% de impuestos de sociedades mientras que las cotizadas están en una media del 11% y las pequeñas el 25%.

El comité de expertos creado por Montoro para diseñar la reforma tributaria trabaja en la limitación de las depreciaciones y amortizaciones fiscales. La idea pasaría por las amortizaciones aceleradas aún más -ya están limitadas para 2013 y 2014-. Hay una bolsa de unos de 20.000 millones de amortizaciones y otras deducciones por pérdidas de valor de activos sobre la que trabajan los expertos.

Además, el Ejecutivo estudia una limitación del sistema de módulos y dejarlo exclusivamente para aquellas actividades que operen directamente con el público, con el objetivo de limitar la posibilidad de fraude fiscal.

Impuestos indirectos

El presidente Rajoy y Montoro han reiterado que el IVA no se toca. Sin embargo, el Ejecutivo trabaja en una reclasificación de los bienes. Así, algunos productos actualmente gravados con el tipo superreducido pasarán al reducido; y otros, emigrarán del reducido al general. Eso sí, el Gobierno quiere salvar esta subida de gravamen a todo lo vinculado con el turismo, el principal motor que está impulsando la economía española. No se ha dicho nada concreto. Pero se da por hecho que, una vez más, el ministro de Hacienda volverá a echar mano de los impuestos especiales: tabaco y alcohol para recaudar más dinero.