Según los últimos datos de recaudación recogidos por el Cuerpo Especial de Gestión de la Hacienda Pública (Gestha), este descenso se debe al incremento de las solicitudes de aplazamiento y fraccionamiento de los pagos fiscales por parte de los contribuyentes, así como a la fuerte desaceleración de la actividad económica y al aumento de la economía sumergida.
La recaudación por IVA, «indicador fiel» del dinamismo del consumo de las economías domésticas y de la actividad de la empresas, registró un retroceso del 29,9% en este periodo, hasta los 18.420 millones de euros, debido principalmente a la evolución negativa del mercado de la vivienda y a la caída del gasto en consumo de las familias.
Los ingresos derivados del IRPF, que recogen los pagos fraccionados ingresados por los autónomos y las cantidades retenidas por las empresas a sus empleados, experimentaron también una bajada del 14,6%, hasta situarse en 27.702 millones de euros, lo que supone una desaceleración de tres puntos con respecto al ritmo acumulado hasta abril, debido al mayor adelanto de las devoluciones y al descenso de las retenciones de capital en mayo.
La recaudación por el Impuesto de Sociedades, la principal fuente de ingresos del Estado después del IRPF y del IVA, descendió un 20,7% hasta mayo y se situó en 5.356 millones de euros.
Gestha atribuye este comportamiento a la caída de los beneficios empresariales por la crisis, así como al aumento de las solicitudes de aplazamiento o pago fraccionado ante la falta de tesorería y fuerte endeudamiento que padece el sector empresarial español.
Los técnicos de Hacienda advirtieron del aumento de la economía sumergida «en una coyuntura donde las dificultades económicas promueven la ‘picaresca’ e incitan a los contribuyentes a defraudar antes que a cumplir sus obligaciones fiscales».






