Nacido en Buenos Aires y actualmente ampliando conocimientos en Madrid, Santiago G. Williams es un férreo defensor de las posibilidades que brinda Latinoamérica en el ámbito jurídico.

Williams fué uno de los ponentes destacados en la Feria de la Abogacía celebrada este mes en Barcelona. En representación del bufete argentino Bulló Abogados, este joven letrado invitó a las firmas españolas a invertir en el nuevo continente. En esta entrevista advierte a los lectores de Diario Jurídico de los riesgos que ello conlleva pero también apunta una de las claves del éxito: conocer las idiosincrasias de cada zona con el apoyo de un buen socio local.

¿Qué oportunidades ofrece Latinoamérica en el ámbito jurídico?

Latinoamérica es una región que está llena de posibilidades, por varios factores. Uno de ellos es la crisis económica que hay en Europa, pero también la búsqueda de materias primas por parte de la región de Asia y el hecho de que en los últimos años salieron 73 millones de habitantes de la línea de la pobreza. Esto ha generado una clase media de consumo masivo y las empresas latinoamericanas no están dando abasto. Por ello entran en consideración las firmas europeas.

En Latinoamérica está todo por hacer. Son varios los riesgos que hay que sortear, pero son puntuales. Hay que entender bien cómo es la idiosincrasia de cada país. Hay que conocer el idioma y la gente. Y más que nada, es muy importante tener un socio local para tratar de superar la media.

En este sentido, existen unos rankings de doing business del Banco Mundial, en los que se sitúan los países que ofrecen más facilidades para llevar a cabo un negocio a nivel mundial. Así, se trata de analizar los riesgos, sortearlos y superar la media que proponen este tipo de rankings.

Poco a poco, esto ya se está haciendo y países como Chile, Colombia o Perú están favoreciendo mucho la inversión extranjera a través de la implementación de nuevas medidas. Y a un mayor riesgo, como existe en Brasil, mayores son las posibilidades.

¿Cuáles son estos riesgos?

A grandes rasgos, son la corrupción y la burocracia, que vienen uno de la mano del otro.

Además, también hay países con economías cerradas como son la Alianza Bolivariana, Venezuela, Ecuador, Bolivia o Cuba. Y, hoy en día, también podemos situar a Argentina, que implementa medidas proteccionistas a favor de su industria y su propia producción.

Por otro lado, podemos decir que en Colombia es muy alto el costo que lleva una demanda. Para ejecutar un contrato en caso de incumplimiento de una de las partes los honorarios de los abogados son muy caros y se tarda tres años y medio en ejecutar la demanda ya que se necesita llevar a cabo 34 procedimientos. Pero también hay muchos beneficios. En Chile, por ejemplo, en un día puedes crear una sociedad y eso es algo novedoso a nivel mundial.

Siempre hablamos de Latinoamérica en general pero cuando una firma española decide dar el paso, ¿qué criterios debe seguir para apostar por un país en concreto?

Efectivamente, Latinoamérica es muy grande. Sólo la extensión de Brasil ya es la de un tercio de Europa. Y sólo ese país ya tiene 200 millones de habitantes. Es decir, que no sólo la zona es grande, sino que también lo son los mismos Estados.

En cualquier caso, las regiones en desarrollo como Chile, Colombia o Perú están siendo muy favorables para el inversor. Pero también depende de los negocios que uno quiere llevar a cabo, los contactos que tenga…

¿Qué recomendaría a un despacho español de tamaño medio o pequeño que decida cruzar el charco? 

Mi recomendación es que avance y que vaya para Latinoamérica, que es un lugar lleno de oportunidades. Que se genere un buen socio local que conozca bien la región concreta y no sólo la zona. También hay que fijarse en los riesgos con antelación, preverlos y sortearlos. Y de esa forma se llega a un buen puerto.

A 10.000 km de distancia es muy difícil conocer las regiones en detalle. Por más que uno quiera escuchar y vaya a conferencias, la realidad es que hay que estar ahí, hay que establecerse en un lugar. Por eso los viajes y el contacto con el socio local son muy importantes. Y este tiene que estar involucrado en el negocio.

¿Considera que la internacionalización del derecho va a buen ritmo?

De entrada, yo creo en el principio de la voluntad de las partes ya que los contratos en este tipo de situaciones son muy importantes. En cuanto a la internacionalización del derecho, considero que se está llevando a cabo poco a poco. La Unión Europea insistió mucho en la necesidad de que huviera seguridad jurídica en el encuentro que tuvo lugar a finales de Enero en Santiago de Chile. Y eso se lleva a cabo con políticas y gobiernos serios como están teniendo Chile y Brasil.

Como abogado argentino, ¿Qué opina de la crisis económica que está atravesando España?

Yo soy de los que opina que las crisis son posibilidades. Nací en Argentina, así que nací con una crisis, vivo en crisis en Madrid y creo que las crisis te llevan a ver de qué forma puedes transformarte y buscar maneras para salir adelante. España está en un buen momento para encontrar oportunidades. Sin lugar a dudas, va a salir y hay que estar presente para cuando salga y despegue.

¿No hay riesgo de que se repitan errores como el de la burbuja inmobiliaria en Latinoamérica?

Los que están invirtiendo allí ya tienen idea de lo que es la burbuja inmobiliaria y de lo que le está costando a España y a Europa salir de ello. Creo que es difícil que haya una burbuja en Latinoamérica porque crece mucho, pero a su vez siempre dentro de una medida que es bastante racional.

Por último ¿Cómo está viviendo los episodios de corrupción en España?

La corrupción está en todo el mundo y es parte de la clase política. Y en Latinoamérica es algo histórico. Lo malo que veo en España es que el último gran caso de corrupción fue desde lo alto, desde el Gobierno. Y el Gobierno tiene que ser quién muestre ejemplo.

En Brasil, los índices de corrupción bajaron mucho en los últimos dos años y eso se debe a que el gobierno de Dilma Rousseff está implementando nuevas medidas. Por ejemplo, el año pasado hechó a la mitad de sus ministros sólo por sospechas de corrupción. Cuando desde los altos mandos se da ejemplo, todo cae para abajo. Lamentablemente, aquí en España no se ven casos de corrupción chiquitos. Los hay en el Gobierno y eso le genera un mal al país que esperemos que se pueda arreglar.