Sonia GumpertEl servicio médico se ha convertido en uno de los principales frentes en el conflicto interno que vive el Ilustre Colegio Abogados de Madrid (ICAM). La decana, Sonia Gumpert, explicó ayer en una esperada asamblea informativa en la que acudieron más de un centenar de colegiados sus planes para garantizar la continuidad del servicio sanitario, cuya viabilidad está amenazada por la caída de asociados y la avanzada edad de un buen número de los existentes.

Gumpert reconoció que aunque en su programa electoral que la llevó al frene del ICAM una de sus promesas era la de devolver el servicio médico al colegio, externalizado por la anterior junta y convertido en una mutua sanitaria, se había encontrado con que ya no había marcha atrás, ya que la Dirección General de Seguros ha advertido que el servicio sanitario no puede volver al seno de colegio. “Esta situación ha venido dada. Hay una inversión en tiempo y dinero que tenemos que aprovechar y hacer con los miembros que tenemos que el servicio médico tenga un futuro viable”, afirmó la decana, la primera mujer que ocupa este puesto en los 417 años de historia del colegio.

Pero recién cumplidos los 100 días al frente del ICAM, los adversarios de Gumpert siguen sin dar tregua. La decana tuvo que hacer frente a las acaloradas intervenciones, en algunos casos subidas de tono, de algunos colegiados presentes en la asamblea que la acusaban de “engañar a los votantes”, “incumplir lo prometido”, “falta de transparencia” y quien reclamaban una junta general extraordinaria, según confirman distintos asistentes al acto. Por su parte, con gran paciencia y tranquilidad, una y otra vez, Sonia Gumpert explicaba la situación: “la Dirección General de Seguros no autoriza al Colegio a seguir dando el servicio médico. Necesariamente tiene que estar externalizado. Tenemos que buscar una solución a partir de lo que tenemos. No hay más remedio”.

La propuesta de la decana para poder garantizar el mantenimiento a largo plazo de las condiciones vigentes para los actuales beneficiarios del sistema médico es primero recuperar el control de la nueva Mutua, actualmente en manos de los antiguos responsables de ICAM. “Es necesario que el Colegio tenga el control de la Mutua”, explicó. Además Gumpert considera fundamental salvaguardar el patrimonio colegial aportado a la Mutua, constituida en marzo del año pasado con una aportación de 6,14 millones de euros en metálico e inmuebles propiedad de los colegiados. Con el fin de acometer estas transformaciones, la decana informó de que sería necesario crear un comité de seguimiento integrado por colegiados del ICAM (máximo 10 personas), al que invitó a participar a alguno de los presentes en la asamblea informativa.