«Quizá sin llegar a la pena de muerte, pero a veces me planteo que quizá la castración química sea insuficiente», añade Calderoli, miembro de la Liga Norte.

«Cuando la víctima de la violencia es una niña de 14 años, creo que la castración química es poco. Cuando uno llega a violar a un niño, quizá no queda otra cosa que la castración quirúrgica. Ante ciertos casos no consigo pensar en la rehabilitación. La sociedad debe defenderse», asegura.

Estas declaraciones de Calderoli llegan después de un fin de semana en el que Italia ha vivido pendiente de dos nuevos asaltos sexuales, que se suman a la ya numerosa lista que se ha producido en las últimas semanas y que ha dejado en el país una creciente alarma ante el fenómeno de las violaciones en grupo.

En los últimos dos días se pudo conocer que dos chicas de unos 15 años habían sido violadas en las ciudades de Bolonia (centro) y Roma, tras lo que llegó la denuncia de una estudiante boliviana de 21 años en Milán que aseguraba haber sido agredida sexualmente en la noche del sábado por un hombre que describió como «norteafricano».

Al fenómeno de las violaciones se suma la creciente preocupación por el incremento del racismo en el país, después de que el caso de la violación de Guidonia, próxima a Roma, conmocionara a Italia y llevara a algunos vecinos de la localidad a intentar linchar a los supuestos autores de la agresión, de nacionalidad rumana.

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