Por Raquel Serón. Socia Despacho L&S Abogados

Sin duda resulta raro el día en que no aparece en prensa alguna noticia sobre un fenómeno que se ha dado en llamar “internacionalización de empresas” y que en definitiva, incluye dos conceptos conocidos como son la exportación y la implantación de empresas en el extranjero.

Sin embargo, este camino que parece idílico requiere de un esfuerzo importante por parte de las empresas que  lo emprenden, pues, si existe una regla de oro en este proceso, ésta es sin duda no hacer de la internacionalización una aventura.

El proceso de salida al extranjero de cualquier empresa con ciertas garantías de éxito y lo que es mas importante, con estabilidad, requiere de una planificación seria y grandes dosis de paciencia.

Actualmente la internacionalización no pasa por extender el negocio a países cercanos y conocidos dentro dela vieja Europa, sino que mira a países distantes donde la forma de relacionarse y hacer negocios difiere enormemente de nuestros usos y costumbre.

Por ello, resulta fundamental elegir de forma prudente la puerta de entrada a estos nuevos mercados y no dejarla al arbitrio del destino, pues posiblemente la falta de los conocimientos necesarios avoque al empresario a una experiencia frustrante y yerma.

En la situación actual, se entiende que muchas empresas ante una situación angustiosa busquen nuevos mercados sin acudir a una planificación previa pensando que de esta forma reducirán sus costes, pero desgraciadamente la experiencia nos ha hecho ver que esas actuaciones se convierten en caras excursiones al extranjero sin un resultado estable ni siquiera en la exportación.

El motivo principal reside en que la lejanía de estos países obliga a dotar de cierta estructura el proceso de internacionalización, pues sólo de esta forma se consigue inmediatez y lo que es más importante ganarse la confianza de los posibles clientes, que cada vez desconfían mas de aquellos vendedores que aparecen de forma esporádica, exigen el pago previo de sus mercancías y no ofrecen aportar ninguna garantía.

No obstante, la mención de una estructura no supone necesariamente un traslado de la actividad productiva hasta lugares recónditos, puede ser suficiente con el establecimiento de una oficina comercial, si bien, en definitiva este tipo de cuestiones nos llevan de nuevo a la regla inicial, es necesaria una previa planificación.

Una planificación que analice muchos otros aspectos que no se han mencionado y que resultan igualmente relevantes, como la legislación vigente, que nos llevará a conocer el conjunto de obligaciones que acarreará la salida al extranjero.

 

En definitiva, toda internacionalización requiere de una estrategia individualizada, de un análisis serio y de un conjunto de personas, que no sólo sepan buscar a la empresa un Despacho extranjero que sea capaz de informarnos y darnos servicio, para L&S la experiencia en primera persona es fundamental. Los asesores no se pueden limitar a llevar a su cliente hasta un colega de profesión que le ha sido recomendado, es necesario que ambos estén integrados, que sean capaces de trabajar juntos y de trasladar a la empresa que no estará sólo en este camino. La palabra clave sin duda es seguridad.

El objetivo de la empresa debe ser centrarse en su negocio lo suficiente como para ser capaz de trasladar sus necesidades en el país o países a los que se dirija, el trabajo de los asesores que le acompañen pasa sin duda por entender esas necesidades, buscar soluciones y sobre todo indicarle el camino para que su implantación sea serena y fructífera.

Las empresas que este momento gozan de implantación en el extranjero, esas que dan envidia por su diversificación en un momento en que todos entendemos lo importante que es no centrarse en un único mercado, no han conseguido llegar ahí de la noche a la mañana.

La internacionalización es un proceso largo y no transitorio. Cuando una empresa decide salir al extranjero no puede plantearse esta opción como una salida provisional para el negocio mientras en España mejora la situación.

Tal y como se ha comentado, estamos ante un proceso que requiere de un tiempo de maduración, una estructura y por tanto, una inversión, por lo que resulta totalmente desaconsejable para aquellas empresas que ya no tienen una capacidad de maniobra y se encuentran al borde del concurso, la internacionalización no es un negocio fácil.

De hecho, nos hemos encontrado con diversos casos conflictivos derivados de una excesiva confianza. En la internacionalización es imposible que se garantice un éxito rápido y un beneficio seguro de nuestro negocio, como cualquier empresa que empieza su actividad el introducirse en un nuevo mercado pasa por ganarse una cuota del mismo, algo prácticamente imposible sin un conocimiento previo y profundo de éste.

En este sentido, nuestra experiencia nos lleva a aconsejar que no se subestime ningún país. Por pequeña que sea ninguna nación debe tildarse de insignificante o fácil, pues normalmente todas gozan de una estructura más o menos desarrollada y en definitiva de unas reglas que la empresa debe conocer y sobre todo respetar. Resulta realmente triste que después de realizar un esfuerzo de implantación el Estado acabe cerrando la puerta a la empresa por acumular diversas infracciones derivadas presuntamente del desconocimiento.

Resulta aconsejable abandonar ese espíritu colonizador de hace siglos que todavía pueda seguir latente en algunos, y que desgraciadamente les lleva a pensar que en determinados territorios del mundo todo vale, posiblemente por su lastre histórico, un hecho que conlleva el trasladar a veces una imagen poco adecuada de nuestro país y nuestras empresas sembrando la desconfianza.

Sin duda como conclusión final, y tal como iniciábamos este artículo la internacionalización de una empresa no es ninguna aventura, es un proceso que debe partir de una decisión seria que pasa necesariamente por una planificación y que requiere de determinada inversión además de unos tiempos que serán más o menos largos dependiendo justamente del acierto que se tenga a la hora de seleccionar los nuevos mercados.