Personas en cuarentena que no la cumplen, enfermos cuyo paradero se desconoce, mentiras a los rastreadores telefónicos… Sin llegar a ser un comportamiento generalizado, estos hechos suponen un riesgo sanitario de primer nivel, como se ha podido comprobar estos últimos días. Los detectives podrían ayudar a disminuir el riesgo, pero sus ofertas de colaboración no han sido respondidas ni por el ministerio ni por las consejerías implicadas.

«Estamos perplejos, por no usar otra expresión», explica la presidenta del Colegio Oficial de Detectives Privados de Catalunya (CODPCAT). «Cada día se multiplican las noticias sobre el rebrote de casos en todas las Comunidades Autónomas y sobre los problemas que plantea el rastreo tal y como está diseñado, y nadie desde la Administración ha cogido el teléfono para preguntarnos cómo podemos ayudarles y qué ventajas tendría la colaboración que ofrecemos respecto a la situación actual. Estamos convencidos de que si invirtieran unos minutos en escucharnos, se podrían ahorrar muchos disgustos y mejorar el servicio notablemente».

Los colegios y asociaciones profesionales de detectives privados de toda España enviaron, a principios de mayo, una carta al ministerio de Sanidad advirtiendo de las limitaciones que ofrecía el seguimiento telefónico o con una App, sin un eficaz sistema de control exterior para los casos dudosos. Además, los Colegios se pusieron en contacto, también, con sus respectivas consejerías autonómicas para hacerles llegar el mismo mensaje. Más de dos meses después, sólo les consta el acuse de recibo.

El tiempo y el desconfinamiento les han dado la razón, considera Mercè Ferran. «Los mismos rastreadores admiten que muchas personas les mienten de forma descarada: les dicen que están encerrados en casa, mientras se escucha de fondo la megafonía de unos grandes almacenes, por ejemplo. Y la situación sanitaria no está como para sonreír por la anécdota». Cuenta también que «hay grupos que, por su nivel socio-económico no disponen de medios fácilmente rastreables ni de cuentas en las redes sociales… o ni siquiera de una vivienda en condiciones para mantener una cuarentena». Y eso es difícil de averiguar con una simple llamada o con el uso de una aplicación, creen los investigadores privados. «No digamos ya si esa persona se encuentra en España en situación irregular», concluye la presidenta del CODPCAT.

Lo que más ha desconcertado a los colectivos profesionales de detectives privados es que no hayan recibido ni una respuesta interesándose por lo que puedan aportar y las condiciones en las que podrían hacerlo. «Ya sabemos que no se va poner en contacto con nosotros el ministro o los consejeros, pero es difícil de explicar que no nos haya llamado o escrito algún técnico responsable, mientras se multiplican los rebrotes, se admite que el sistema no es eficaz,  y se ha revertido la fase de desescalada en algunas ciudades y comarcas».

«La administración tiene a su disposición a unos profesionales con las máximas cualificaciones, regulados por el Estado, y que podrían dedicarse a esta labor… Y nos ignoran de una forma absurda», sostiene Mercè Ferran. En Catalunya, el 10 de junio, el CODPCAT propuso a la consellera Alba Vergés la creación de un modelo catalán de rastreo que combinara la atención telefónica, el uso de Apps y la ayuda de los detectives para las comprobaciones y búsquedas en el exterior. Unos días después recibieron la nota de que se trasladaba la petición a la Dirección General de Planificación en Salud. Hace un mes de aquello y el Colegio sigue esperando que se rompa el silencio.

Por otro lado, el CODPCAT estudia los detalles —la letra pequeña— del plan de nuevos rastreadores presentado ayer por Alba Vergés y, en especial, la figura ambigua del «Agente Comunitario de Campo».

Fuente: CODPCAT

 

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