El Pleno del Congreso de los diputados ha decido tramitar la proposición de ley orgánica llevada a cabo por el PP, con la que se busca modificar el Código Penal y ampliar de los actuales cuatro años hasta los nueve, las penas de cárcel en caso de improcedencia grave frente a los atropellos de ciclistas, considerando entre ellas la omisión de socorro en carretera a cualquier accidentado.

Esta propuesta ha sido aprobada por 337 votos a favor y 3 abstenciones, en el Congreso, por lo que se llevará a cabo el endurecimiento propuesto de reforma de tres artículos del código penal.

La intención de este texto es unificar la valoración de imprudencia grave en un accidente de tráfico, ya que ahora, es el juez de forma unilateral el que decide si la imprudencia llevada a cabo es grave, menos grave o leve, de acuerdo con las circunstancias concurrentes en el hecho.

Así, con el nuevo texto registrado, cualquier conducción que atente contra la integridad de las personas, cometiendo un delito contra la seguridad vial por exceso de velocidad o cuando se hace bajo la influencia de drogas o del alcohol, siempre será imprudencia grave y no habrá ningún tipo de margen de interpretación de la misma.

Por otra parte, se abre la posibilidad de permitir al juez que pueda elevar la pena por encima del máximo actual en los casos de imprudencias graves con resultado de varias víctimas, de forma que en el supuesto de un conductor que, como resultado de un atropello a un grupo de peatones o ciclistas, causando varios muertos, se le pueda imponer una pena de hasta 9 años de prisión, frente a la legislación actual que establece una condena máxima de cuatro años de cárcel.

El abandono en caso de muerte se penará

Con esta propuesta, se elimina la regla por la que el Código Penal actual, cuando un conductor cometa un delito contra la seguridad vial, del que resulten heridos lesivos o muerte, solo sea castigado por la infracción que sea más grave. Con la reforma, se posibilitaría que todas las infracciones del conductor previas al accidente se puedan sancionar de forma independiente, permitiendo una mayor pena si concurren para ello, las circunstancias para hacerlo.

Se introduce también el delito de abanado del lugar del accidente por parte del conductor, cuando hubiera previsiblemente víctimas graves o mortales, y se penará el abandono, aunque el conductor que estuviera implicado nada pudiera hacer por la víctima o víctimas que hubieran fallecido y por tanto no pueda socorrerlas, al considerar que se trata de una conducta dolosa e independiente del delito imprudente previo. Se sancionará así la maldad intrínseca por llevar a cabo al abandono de quien sabe que deja atrás a alguien que pudiera estar lesionado o incluso fallecido.

Se ha optado por aprovechar lo que se deroga el contenido del actual artículo 382 para introducir en él dicho tipo penal.

Artículo 382.

El conductor implicado en un accidente de tráfico que abandone el lugar de los hechos será castigado con las siguientes penas:

1.° Si se abandonare a una persona que hubiera sufrido lesiones constitutivas de delito, con la pena de tres a seis meses de prisión o con la pena de multa de doce a veinticuatro meses.

2.° Si se abandonare a una persona que falleciera a consecuencia del accidente, con la pena de seis meses a cuatro años de prisión.

Mediante la introducción de este nuevo delito se prevé que el Código Penal castigue:

La maldad intrínseca en el abandono de quien sabe que deja atrás a alguien que pudiera estar lesionado o incluso fallecido”, con una pena, de acuerdo con la propuesta inicial, de hasta cuatro años de prisión.

Una reivindicación de los ciclistas llevada a cabo por la viuda de un fallecido

El secretario general del Grupo Popular en el Congreso, José Antonio Bermúdez de Castro, ha señalado que esta norma es «una demanda» de los ciclistas a la que responden los ‘populares’ con el objetivo de «proteger» a los usuarios de la bicicleta y a los peatones y, a su vez, «concienciar» a la sociedad «en la prudencia en la conducción y en el respeto a tanto por el colectivo de ciclistas como por los mismos peatones.

Bermúdez de Castro se ha mostrado confiado en que su formación cuente tras el debate con el respaldo de la mayoría de los grupos en la Cámara, con el objetivo de que esta medida salga adelante lo antes posible.

Este proyecto de modificación de la ley, que en especial pretende proteger a los ciclistas, que poco a poco van conviviendo con los turismos en las carreteras por las que diariamente circulamos, se ha instado a raíz del atropello de un ciclista en el año 2013 llevado a cabo por un camionero que abandonó el lugar del accidente dejando allí el cuerpo sin vida del finado. Pese a la gravedad de los hechos, el conductor fue acusado de una imprudencia leve y la causa se terminó archivando.

La viuda, Anna González, ha conseguido tras 18 meses de continuada lucha, que su campaña realizada a través de la plataforma https://www.change.org/, recabar más de 200.000 firmas, lo que ha servido para que el Congreso endurezca este tipo de penas dentro del código penal.

La reforma, que ha sido presentada por el grupo parlamentario del PP, prevé que la ley endurezca los homicidios por imprudencia, así como la omisión del deber de socorro, ya que este delito por omisión no se imputa en aquellos casos en los que la víctima fallece en el acto, como fue el caso del marido de Anna González.

“El conductor tuvo la ‘buena suerte’ de que, como consecuencia del golpe, mi marido muriera en el acto” porque “a un muerto, según la benigna interpretación que hacen algunos tribunales de nuestra ley, no se le puede socorrer”. Así lo explicaba González en la plataforma change.org.

La proposición de ley, que ha sido debidamente respaldada por todos los grupos del Congreso, instará, a que la muerte de varios ciclistas o peatones pase de estar penada con hasta cuatro años de prisión a nueve y que se introduzca el delito de abandono del lugar del accidente cuando previsiblemente existan víctimas graves o fallecidos entre los accidentados.

Además, se persigue perfeccionar y mejorar la definición de las imprudencias graves, muy graves y aumentar su castigo, de forma que, por ejemplo, se considerará siempre imprudencia grave la que se cometa por exceso de velocidad o consumo de alcohol o drogas, lo que hoy en día es un porcentaje altísimo en las causas más frecuentes de accidentes en nuestras carreteras.

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